FESTIVIDAD 1 DE MAYO ORIGEN

 

1 de mayo: ¿por qué se celebra?

  • Un grupo de trabajadores norteamericanos eligió esta fecha del 1 de Mayo de 1886.

  • Querían reivindicar la jornada laboral de 8 horas. Eran tiempos con jornadas de 10 y 12 horas diarias.

La fiesta por excelencia del trabajador es el 1 de Mayo. En realidad es un día de huelga o día festivo, pagado por las empresas que, en general, discurre pacíficamente en miles de ciudades del mundo.Sin embargo, en sus orígenes fue una jornada bastante tumultuosa.En 1884, la Federación Americana del Trabajo se impuso la meta de pedir la jornada de ocho horas, y escogió el 1 de Mayo de 1886 como la fecha de inicio de esa reivindicación. En esos años, en Occidente había jornadas de 10 y 12 horas diarias.

1 mayo: explosión en el Hay Market, Chicago, 18861 mayo: explosión en el Hay Market, Chicago, 1886

1 mayo: explosión en el Hay Market, Chicago, 1886 lainformacion.com

Llegada la fecha, muchos obtuvieron su reducción de jornada. Pero 340.000 obreros no consiguieron esta promesa e iniciaron una huelga en los días siguientes para obligar a ceder a sus patronos. La policía intentó detener las manifestaciones en Chicago. Se produjeron más de tres muertos entre los obreros.Días después 15 policías murieron al explotar una bomba lanzada supuestamente por los sindicalistas. Cinco de ellos fueron ahorcados (ver imagen de arriba). Tres condenados a prisión perpetua. La Internacional Socialista se propuso en 1889 reivindicar la jornada de ocho horas para todos los obreros del mundo, y se haría mediante una gran manifestación en todos los países en honor a los Mártires de Chicago. Se proyectó que fuera el 1 de Mayo de cada año.

El día del Trabajo entre rusos y alemanes

Después de la Primera Guerra Mundial, se aceptó la jornada de ocho horas como un objetivo universal. No fue tan fácil instituir el 1 de Mayo como día de huelga porque se oponían rudamente las empresas y, desde luego, no pagaban ese día de fiesta.La Unión Soviética, bajo Lenin, decretó el 1 de Mayo día de paro nacional. Hitler llegó más lejos porque Alemania fue el primer país no comunista en decretar que el 1 de Mayo fuera un día de paro, el Día del Trabajo, obligando a las empresas a abonar ese asueto a los trabajadores, pero suprimiendo los sindicatos. Francia le imitaría, obligada por Alemania, durante la ocupación en 1941. Hoy día, es una jornada de huelga pagada en casi todo el mundo.Paradójicamente, en EEUU no se celebra ese día sino el primer lunes de septiembre, el Labour Day.

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Un repaso a la historia: 1 de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores

El 1 de Mayo o Día Internacional de los Trabajadores es la fiesta del movimiento obrero mundial. Aunque en la actualidad transcurre como un día festivo en miles de ciudades del mundo, su pasado es bastante sangriento. Su celebración se debe a que un grupo de trabajadores norteamericanos eligió la fecha del 1 de Mayo de 1886 para reivindicar una jornada laboral de ocho horas diarias, cuando lo habitual en aquellos años es que las jornadas durasen entre diez y doce horas.

Los hechos que dieron lugar a esta celebración se contextualizan en la revolución industrial de los Estados Unidos. En 1884, siendo habituales las jornadas laborales de 10-12 horas diarias, la American Federation of Labor pretendió hacer valer la siguiente idea:

“Ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa”

Con este lema, se escogió la fecha del 1 de mayo de ese mismo año para el inicio de la reivindicación. La jornada de huelga fue seguida por miles de trabajadores y la mayoría de ellos lograron su objetivo con la amenaza de un paro indefinido. Sin embargo, 340.000 obreros no consiguieron esta promesa y la huelga se prolongó en los días siguiente para lograr su objetivo.

Las jornadas de protestas de los días posteriores al 1 de mayo se desarrollaron con grandes turbulencias, sobre todo en la ciudad de Chicago, donde varios obreros y policías perdieron la vida en las protestas callejeras, algunos de ellos al explotar una bomba lanzada por los sindicalistas. Cinco sindicalistas fueron ahorcados y tres condenados a cadena perpetua.

El redactor Arbeiter Zeitung Fischer escribió una proclama, que posteriormente le llevaría a la horca, y que fue considerada un símbolo de la lucha contra el poder. La octavilla decía lo siguiente:

Trabajadores: la guerra de clases ha comenzado. Ayer, frente a la fábrica McCormik, se fusiló a los obreros. ¡Su sangre pide venganza! ¿Quién podrá dudar ya que los chacales que nos gobiernan están ávidos de sangre trabajadora? Pero los trabajadores no son un rebaño de carneros. ¡Al terror blanco respondamos con el terror rojo! Es preferible la muerte que la miseria. Si se fusila a los trabajadores, respondamos de tal manera que los amos lo recuerden por mucho tiempo. Es la necesidad lo que nos hace gritar: ¡A las armas!. Ayer, las mujeres y los hijos de los pobres lloraban a sus maridos y a sus padres fusilados, en tanto que en los palacios de los ricos se llenaban vasos de vino costosos y se bebía a la salud de los bandidos del orden… ¡Secad vuestras lágrimas, los que sufrís! ¡Tened coraje, esclavos! ¡Levantaos!.

Finalmente, algunos sectores patronales aceptaron conceder la jornada de 8 horas a varios centenares de miles de obreros, poniendo fin con ello a las jornadas de protestas. En 1889 la Internacional Socialista reivindicó la jornada de ocho horas para todos los obreros del mundo mediante una gran manifestación en todos los países en honor a los Mártires de Chicago.

En la actualidad, una gran mayoría de países celebran el Primero de Mayo como el origen del movimiento obrero moderno. Curiosamente, en Estados Unidos no se celebra el Día del Trabajador. En su lugar celebran el Labor Day el primer lunes de cada septiembre.

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¿Por qué el ‘Primero de Mayo’ es fiesta en (casi) todo el mundo? [Día del trabajador]

El día 1 de mayo es la festividad del ‘Día Internacional de los Trabajadores’ (también conocido como ‘Día del trabajador’). Una jornada dedicada a la reivindicación laboral y en el que las calles de las principales ciudades de casi todo el planeta se llenan de manifestaciones. Este es su origen:

Hoy en día en la mayoría de países industrializados de la tierra se discute sobre la reducción de jornada a las 35 horas semanales, pero en la segunda mitad del siglo XIX los trabajadores lo que reclamaban era trabajar 48 horas a la semana. Por aquel entonces, eran habituales que las jornadas laborales fueran de hasta 14 horas diarias (incluso para los niños que eran puestos a trabajar desde muy temprana edad).

Los colectivos de trabajadores empezaron a organizarse con el apoyo de los sindicatos, que cada vez iban adquiriendo más fuerza y presencia en los centros de trabajo y comenzaban a intervenir como interlocutores entre trabajadores y patronos.

La gran huelga y múltiples actos de protesta que se celebraron el 1 de mayo de 1886 fue la que dio carácter a la conmemoración tal y como hoy se celebra.

Se luchaba por una mejora de las condiciones laborales y conseguir una jornada de trabajo de 8 horas.

Durante los siguientes días en un gran número de ciudades de los Estados Unidos se realizaron protestas, paralizándose más de cinco mil fábricas y con 340.000 obreros en las calles exigiendo las mejoras laborales, pero las protestas en algunas ciudades acabaron violentamente. Es el caso de la manifestación celebrada en Chicago el 4 de mayo de ese mismo año y en la que murieron seis policías a causa de la explosión de una bomba casera.

Se culpó del lanzamiento de la bomba a ocho activistas anarquistas (casualmente los que habían organizado la manifestación) y el proceso judicial estuvo amañado y repleto de pruebas totalmente falsas contra ellos. Esto dio lugar al nacimiento de la leyenda sobre los Mártires de Chicago (George Engel, Samuel Fielden, Adolph Ficher, Louis Lingg, Michael Schwab, August Spies, Albert Parsons y Oscar Neebe), ocho inocentes  juzgados injustamente, siendo condenados cinco de ellos a la pena de muerte.

En memoria a estos trágicos sucesos se decidió celebrar (a partir de 1889) una gran manifestación  que cada 1º de mayo sirviese de homenaje y como una jornada festiva y de reivindicación laboral.

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Los Mártires de Chicago

“La ley está en juicio. La anarquía está en juicio. El gran jurado ha escogido y acusado a estos hombres porque fueron los líderes. No son más culpables que los miles que los siguieron. Señores del jurado, condenen a estos hombres, denles un castigo ejemplar, ahórquenlos y salven nuestras instituciones, nuestra sociedad.”

Corría el año de 1877 y las huelgas de los ferroviarios, las reuniones y las grandes movilizaciones en Estados Unidos eran reprimidas a balazos, golpes y prisión. Estas mismas tácticas represivas y la necesidad imperiosa por la defensa y la asociación para buscar mejoras en las condiciones de trabajo que en ese tiempo eran de semiesclavitud dieron pie a la gestación de un movimiento de resistencia y lucha de trabajadores que algunos años mas tarde daría sus frutos.

En 1880 quedó conformada la federación de organizaciones de sindicatos y trade unions (Federation of Organized Trades and Labor Unions), y en 1884 se aprobó una resolución para establecer a partir del primero de mayo de 1886, mediante la Huelga General en todo EEUU, las ocho horas de trabajo. Esto despertó un interés y un apoyo generalizado, ya que por aquella época el horario de trabajo obligatorio era de 10, 12 o 14 horas diarias normalmente. De estas jornadas tampoco estaban excluidos l@s miles de niñ@s, ni por supuesto las mujeres a quienes se les pagaban salarios inferiores, sin mencionar que de por sí los salarios eran muy bajos y las condiciones de trabajo insalubres. La efervescencia fué tal en todo EEUU que los sindicatos y las trades unions aumentaban geométricamente. Por ejemplo, el número de miembros de los Caballeros del Trabajo subió de 100.000 en el verano de 1885 a 700.000 al año siguiente.

En 1885 volaba de mano en mano entre los trabajadores de EEUU una octavilla que decía:

“¡Un día de rebelión, no de descanso! (…) Un día en que con tremenda fuerza la unidad del ejército de los trabajadores se moviliza contra los que hoy dominan el destino de los pueblos de toda nación. Un día de protesta contra la opresión y la tiranía, contra la ignorancia y la guerra de todo tipo. Un día en que comenzar a disfrutar ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso, ocho horas para lo que nos dé la gana”. La víspera del Primero de Mayo, el periódico anarquista Arbeiter Zeitung, dirigido por August Spies, publicó los siguientes comentarios que muestran el tono de confrontación que imperaba: “¡Adelante con valor! El Conflicto ha comenzado. Un ejército de trabajadores asalariados está desocupado. El capitalismo esconde sus garras de tigre detrás de las murallas del orden. Obreros, que vuestra consigna sea: ¡No al compromiso! ¡Cobardes a la retaguardia! ¡Hombres al frente!”

El 1º de Mayo de 1886 la paralización de los centros de trabajo se generalizó. La huelga paralizó cerca de 12.000 fábricas a través de los EEUU. En Detroit, 11.000 trabajadores marcharon en un desfile de ocho horas. En Nueva York, una marcha con antorchas de 25.000 obreros pasó como torrente de Broadway a Union Square; 40.000 hicieron huelga. En Cincinnati un batallón obrero con 400 rifles Springfield encabezó el desfile. En Louisville, Kentucky, más de 6000 trabajadores, negros y blancos, marcharon por el Parque Nacional violando deliberadamente el edicto que prohibía la entrada de gente de color. En Chicago que era el baluarte de la huelga, paró casi completamente la ciudad. 30.000 obreros hicieron huelga, aunque empresas como en la fábrica de materiales de Mc Cormick y alguna otra se dieron a la tarea de contratar esquiroles. El día 2 se realizó un mitin de los obreros despedidos de Mc Cormick para protestar por los 1.200 despidos y los brutales atropellos policiales. Mientras Spies dirigía su discurso a un grupo de 6000 a 7000 trabajadores, unos cuantos centenares fueron a recriminar su actitud a los esquiroles que en ese momento salían de la planta. Rápidamente llegó la policía, cuya acción dejó seis muertos y gran cantidad de heridos. La indignación ganó los corazones de los trabajadores movilizados. Spies corrió a las oficinas del Arbeiter Zeitung y publicó allí un manifiesto que fué distribuido en todas las reuniones obreras: “(…) Si se fusila a los trabajadores responderemos de tal manera que nuestros amos lo recuerdarán por mucho tiempo (…)”.

Disturbios obreros de Mc Cormick

Disturbios durante la concentración frente a Mc Cormick

El 3 de mayo, el crecimiento de la huelga era “alarmante”. En el movimiento participaban más de 340.000 trabajadores por todo el país, 190.000 de ellos en huelga. Solo en Chicago, 80.000 hacían huelga. En este momento candente, el Arbeiter Zeitung hizo un llamamiento a la lucha armada, como siempre lo había hecho, salvo que ahora tenía un claro tono de urgencia:

“La sangre se ha vertido. Ocurrió lo que tenía que ocurrir. La milicia no ha estado entrenándose en vano. A lo largo de la historia el origen de la propiedad privada ha sido la violencia. La guerra de clases ha llegado…. En la pobre choza, mujeres y niños cubiertos de retazos lloran por marido y padre. En el palacio hacen brindis, con copas llenas de vino costoso, por la felicidad de los bandidos sangrientos del orden público. Séquense las lágrimas, pobres y condenados: anímense esclavos y tumben el sistema de latrocinio.”

En las salas de reunión de los proletarios rugían intensos debates; “el tigre capitalista” efectivamente había atacado y miles debatían cómo responder. Importantes facciones querían una insurrección. Se convocó una reunión popular en la plaza Haymarket para la noche del 4 de mayo. Preocupados por la posibilidad de una emboscada, los organizadores escogieron un lugar abierto y grande con muchas rutas de escape. Después de una reñida disputa retiran su llamamiento a un mitin armado y en su lugar convocan un mitin con el mayor número de asistentes posible. El 4 de mayo, todo Chicago está en huelga.

Cartel del mitin en Haymarket.

Grandes oradores harán presencia para denunciar las últimas atrocidades cometidas

por la policia, los disparos a nuestros compañeros de clase ayer por la tarde.

¡Trabajadores armaros y haced fuerte presencia!

Por la mañana la policía atacó una columna de 3000 huelguistas. Por toda la ciudad se formaron grupos de trabajadores. Al atardecer, Haymarket era una de las muchas reuniones de protesta, con 3000 participantes. Los discursos siguieron, uno tras otro, desde la parte de atrás de un vagón. Al comenzar a llover, la reunión se disolvió.

Fotos e imagenes de Haymarket.

Imagen de Haymarket momentos antes de la explosión

De repente, cuando solamente quedaban 200 asistentes, un destacamento de 180 policías fuertemente armados se presentó y un oficial ordenó dispersarse, a pesar de tratarse de un mitin legal y pacífico. Cuando el capitán de policía se volvió para dar las órdenes a sus hombres, una bomba estalló en sus filas. La policía transformó a Haymarket en una zona de fuego indiscriminado, descargando salva tras salva contra la multitud, matando a varios e hiriendo a 200. En el barrio reinaba el terror; las farmacias estaban apiñadas de heridos. Siete agentes murieron, la mayoría a causa de balas de armas de la policía.

Estallido de la bomba en Haymarket.

Tras el estallido la policia cargó contra los manifestantes

La clase dominante usó este incidente como pretexto para desatar su planeada ofensiva en las calles, en los tribunales y en la prensa. Comenzó una caza de brujas en contra, principalmente, de los anarquistas. Se clausuraron los periódicos, se allanaron las casas y locales obreros y los mítines fueron prohibidos a lo largo y ancho de todo el pais. Los medios de comunicación se abalanzaron contra todo lo que tuviera signo de revolucionario o subversivo y a los mil vientos lanzaban proclamas a la horca y al patíbulo.

El 5 de mayo en Milwaukee, la milicia del Estado respondió con una masacre sangrienta en un mitin de trabajadores; acribillaron a ocho trabajadores polacos y un alemán por violar la ley marcial. En Chicago, se llenaron las cárceles de miles de revolucionarios y huelguistas. Arrestaron a todo el equipo de imprenta del Arbeiter Zeitung y la policía detuvo a 8 anarquistas: George Engel, Samuel Fielden, Adolf Fischer, Louis Lingg, Michael Schwab, Albert Parsons, Oscar Neebe y August Spies. Todos eran miembros de la IWPA (Asociación Internacional del Pueblo Trabajador), asociación de corte -de lo que años después se denominaría como- anarcosindicalista.

Los Mártires de Chicago - (De izquierda a derecha) George Engel,   Samuel Fielden, Adolph Fischer, Louis Lingg, Michael Schwab, Albert   Parsons, Oscar Neebey August Spies.

El juicio fue totalmente manipulado, en todos los sentidos, siendo mas bien un linchamiento. Se les acusaba de complicidad de asesinato aunque nunca se les pudo probar ninguna participación o relación con el incidente de la bomba ya que la mayoría no estuvo presente y uno de los dos que estuvieron presentes era el orador en el momento que la bomba fue lanzada.

No se siguió el procedimiento normal para la elección del jurado, que acabó siendo formado por hombres de negocios y un pariente de uno de los policías muertos, y en su lugar se nombró un alguacil especial quien se jactó: “estoy manejando este proceso y sé qué debo hacer. Estos tipos van a colgar de una horca con plena seguridad“. Tuvieron lugar una infinidad de manipulaciones, amenazas y sobornos para que se dieran testimonios ridículos sobre conspiraciones. El asunto era simple y estaba todo muy claro; el mismo fiscal Grinnel lo dijo: “La ley está en juicio. La anarquía está en juicio. El gran jurado ha escogido y acusado a estos hombres porque fueron los líderes. No son más culpables que los miles que los siguieron. Señores del jurado, condenen a estos hombres, denles un castigo ejemplar, ahórquenlos y salven nuestras instituciones, nuestra sociedad“. Todos fueron encontrados culpables y sentenciados a muerte, a excepción de Oscar Neebe, condenado a 15 años de prisión.

Fotos del juicio a los mártires de Chicago.

Sala del juicio durante la declaración de Parsons

La cuestión de quién arrojó la bomba se ha debatido pero jamás se ha resuelto. Parece que fue un tal Rudolf Schnaubelt y que la fabricó Louis Lingg (quien ciertamente defendía a gritos el uso de la dinamita). Una importante pregunta es quien era realmente Schnaubelt, pero no se ha encontrado respuesta.

A los condenados los llamaron a hablar antes de sentenciarlos. No mostraron ni arrepentimiento ni remordimiento, era la sociedad la que estaba en juicio, no ellos:

August Spies, nacido en Alemania en 1855, era un orador ardiente:

“Hemos explicado al pueblo sus condiciones y relaciones sociales. Hemos dicho que el sistema del salario, como forma específica del desenvolvimiento social, habría de dejar paso, por necesidad lógica, a formas más elevadas de civilización. Al dirigirme a este tribunal lo hago como representante de una clase enfrente de los de otra clase enemiga. Podéis sentenciarme, pero al menos que se sepa que en Illinois ocho hombres fueron sentenciados a muerte por creer en un bienestar futuro, por no perder la fe en el último triunfo de la Libertad y la Justicia». Y concluyó con estas palabras: «¡Mi defensa es vuestra acusación! Las causas de mis supuestos crímenes: ¡vuestra historia! (…) Ya he expuesto mis ideas. Constituyen parte de mi mismo y si pensáis que habréis de aniquilar estas ideas, que día a día ganan más y más terreno, (…) si una vez más ustedes imponen la pena de muerte por atreverse a decir la verdad y los reto a mostrarnos cuándo hemos mentido digo, si la muerte es la pena por declarar la verdad, pues pagaré con orgullo y desafío el alto precio! ¡Llamen al verdugo!”

Alberto Parsons, nacido en EEUU en 1848:

“Yo como trabajador he expuesto lo que creía justos clamores de la clase obrera, he defendido su derecho a la libertad y a disponer del trabajo y de los frutos del trabajo. Yo creo que los representantes de los millonarios de Chicago organizados os reclama nuestra inmediata extinción por medio de una muerte ignominiosa. ¿Y qué justicia es la vuestra? Este proceso se ha iniciado y se ha seguido contra nosotros, inspirado por los capitalistas, por los que creen que el pueblo no tiene más que un derecho y un deber, el de la obediencia. El capital es el sobrante acumulado del trabajo, es el producto del trabajo. La función del capital se reduce actualmente a apropiarse y confiscar para su uso exclusivo y su beneficio el sobrante del trabajo de los que crean toda la riqueza. El sistema capitalista está amparado por la ley, y de hecho la ley y el capital son una misma cosa. ¿Creéis que la guerra social se acabará estrangulándonos bárbaramente? ¡Ah no! Sobre vuestro veredicto quedará el del pueblo americano y el del mundo entero. Quedará el veredicto popular para decir que la guerra social no ha terminado por tan poca cosa.”

Jorge Engel, nacido en Alemania en 1836:

“¿Por qué razón se me acusa de asesino? Por la misma que tuve que abandonar Alemania, por la pobreza, por la miseria de la clase trabajadora. Sólo por la fuerza podrán emanciparse los trabajadores, de acuerdo con lo que la historia enseña. ¿En que consiste mi crimen? En que he trabajado por el establecimiento de un sistema social donde sea imposible que mientras unos amontonan millones otros caen en la degradación y la miseria. Así como el agua y el aire son libres para todos, así la tierra y las invenciones de los hombres de ciencia deben ser utilizados en beneficio de todos. Vuestras leyes están en oposición con las de la naturaleza, y mediante ellas robáis a las masas el derecho a la vida, la libertad, el bienestar. Yo no combato individualmente a los capitalistas; combato el sistema que da privilegio. Mi más ardiente deseo es que los trabajadores sepan quienes son sus enemigos y sus amigos.”

Adolfo Fischer, nacido en Alemania en 1857:

“En todas las épocas, cuando la situación del pueblo ha llegado a un punto tal que una gran parte se queja de las injusticias existentes, la clase poseedora responde que las censuras son infundadas, y atribuye el descontento a la influencia de ambiciosos agitadores. La historia se repite. En todo tiempo los poderosos han creído que las ideas de pro se abandonarían con la supresión de algunos agitadores; hoy la burguesía cree detener el movimiento de las reivindicaciones proletarias por el sacrificio de algunos de sus defensores. Pero aunque los obstáculos que se opongan al progreso parezcan insuperables, siempre han sido vencidos, y esta vez no constituirán una excepción a la regla. Este veredicto es un golpe de muerte a la libertad de prensa, a la libertad de pensamiento, a la libertad de la palabra en este país. El pueblo tomará nota de ello. Si yo he de ser ahorcado por profesar las ideas anarquistas, por mi amor a la libertad, a la igualdad y a la fraternidad, entonces no tengo nada que objetar. Si la muerte es la pena correlativa a nuestra ardiente pasión por la libertad de la especie humana, entonces, yo les digo muy alto, disponed de mi vida.”

Luis Lingg, nacido en Alemania en 1864:

“Para nosotros la tendencia del progreso es la del anarquismo, esto es la sociedad libre sin clases ni gobernantes, una sociedad de soberanos, en la que la libertad y la igualdad económica de todos producirían un equilibrio estable con bases y condición del orden natural». (…) «Me concedéis, después de condenarme a muerte, la libertad de pronunciar mi último discurso. Me acusáis de despreciar la ley y el orden. ¿Y qué significan la ley y el orden? Yo repito que soy enemigo del orden actual y repito también que lo combatiré con todas mis fuerzas mientras tenga aliento para respirar… Os desprecio; desprecio vuestro orden, vuestras leyes, vuestra fuerza, vuestra autoridad. ¡AHORCADME!”

Surgió un gran movimiento en su defensa y se celebraron mítines por todo el mundo: Holanda, Francia, Rusia, Italia, España y por todo Estados Unidos. En Alemania, la reacción de los trabajadores sobre Haymarket perturbó tanto a Bismarck que prohibió toda reunión pública. Al aproximarse el día de la ejecución, cambiaron la sentencia de Samuel Fielden y Michael Schwab a cadena perpetua. Louis Lingg apareció muerto en su celda: un fulminante de dinamita le voló la tapa de los sesos. Sin más opciones, este fue su acto final de protesta.

Al mediodía del 11 de noviembre de 1887 sus carceleros los vinieron a buscar para llevarlos a la horca. Los cuatro (Spies, Engel, Parsons y Fischer) compañeros de lucha y de sueños emprendieron el camino entonando La Marsellesa Anarquista en aquel día que después fue sería conocido como el viernes negro.

Foto mártires anarquistas chicago.

«Salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos. Abajo está la concurrencia, sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en un teatro… Firmeza en el rostro de Fischer, plegaria en el de Spies, orgullo en el del Parsons, Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita: “la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora». Les bajan las capuchas, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos caen y se balancean en una danza espantable». (Relato de la ejecución por José Martí, corresponsal en Chicago del periódico La Nación de Buenos Aires)

Mucho antes, a finales de mayo de 1886, varios sectores patronales ya habían accedido a otorgar la jornada de ocho horas a varios centenares de miles de obreros.

Más de medio millón de personas asistieron al cortejo fúnebre. Años después, en 1893, Fielden, Schwab y Neebe fueron perdonados y puestos en libertad. Cada 1 de mayo, en muchos paises del mundo, los anarquistas de Chicago son recordados como símbolo de dignidad de la clase trabajadora, menos en Estados Unidos. En 1938 se impuso la jornada laboral de 8 horas en todo el pais.

Irónicamente, pasado más de un siglo, en los mismos Estados Unidos y en Europa, cuna del movimiento obrero revolucionario, estas conquistas obreras están siendo revertidas por gobiernos y multinacionales sin apenas disparar un solo tiro, y sin tener que llevar a nadie a la horca. Ahora todo es más sutil, los sindicatos subvencionados están a disposición del mejor postor, traicionando los mandatos y olvidando las luchas y el sacrificio personal de miles de trabajadores y trabajadoras y de quienes, desde el aciago 1886, se les conoce como “los mártires de Chicago”.

Los Mártires de Chicago. The Anarchists of Chicago.

“Es ya de toda evidencia que el sindicalismo no logra sus fines por la cuota en metálico, aunque la utilice para la vida ordinaria, sino por la cuota en especie, formada por el pensamiento, por la voluntad, por la energía, por la esperanza, cuota que han de pagar con su asistencia, su acción y su responsabilidad todos los trabajadores para alcanzar los bienes individuales y colectivos correspondientes al hombre y a la humanidad, es decir, para realizar la emancipación.”
A. Lorenzo

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Primero de mayo: 124 años de lucha por los derechos del trabajador

Publicado: 1 may 2010 15:11 GMT

Hoy, 1 de mayo, se celebra en Rusia el Día de la Primavera y del Trabajador. Tradicionalmente en todas las regiones del país se realizan manifestaciones y mítines. A pesar de la lluvia en Moscú, alrededor de 40.000 ciudadanos planean participar en los desfiles dedicados al día feriado.

Hoy, 1 de mayo, se celebra en Rusia el Día de la Primavera y del Trabajador. Tradicionalmente en todas las regiones del país se realizan manifestaciones y mítines. A pesar de la lluvia en Moscú, alrededor de 40.000 ciudadanos planean participar en los desfiles dedicados al día feriado. Se prevé que los manifestantes organicen varias demostraciones en el centro de Moscú, en las que también participarán los representantes del Gobierno de la ciudad.

La historia del Día Internacional de los Trabajadores

Trabajar ocho horas diarias para nosotros es algo normal, incluso a veces nos parece demasiado. Pero si hubiésemos vivido hace unos 140 años, hubiéramos tenido que luchar para que este derecho fuera respetado. En noviembre de 1884 en Chicago se celebró el IV Congreso de la Federación Estadounidense del Trabajo, en el que se estableció que a partir del 1º de mayo de 1886 se obligaría a los patronos a respetar la jornada de 8 horas. Sin embargo la ley no se cumplió, motivo por el cual las organizaciones sindicales de todo EE. UU. se movilizaron, paralizando el país con más de 5.000 huelgas. Durante una de ellas en Chicago se perpetró un atentado que causó la muerte de varios policías. En julio de 1889, la Segunda Internacional instituyó el Día Internacional del Trabajador para conmemorar los hechos ocurridos en mayo de 1886 en Chicago. Durante el Congreso de París se decidió celebrar el Día del Trabajador el 1º de mayo de cada año.

Desde 1890, los partidos políticos y los sindicatos integrados en la Internacional han organizado manifestaciones de trabajadores en diversos países en petición de la jornada de 8 horas y como muestra de la hermandad del proletariado internacional. La festividad del 1 de mayo se celebra oficialmente en 142 países del mundo, como Argentina, Brasil, España, Francia, Italia y Rusia, entre otros.

Primero de mayo en Rusia

En la URSS el Día de los Trabajadores fue considerado como uno de los festivos más importantes del año. Miles de personas, en cada pueblo y en cada ciudad, salían a las calles con diferentes pancartas en apoyo a los proletarios del mundo y al partido comunista soviético. Con la desintegración de la URSS el feriado cambió de nombre y se convirtió en el Día de la Primavera y del Trabajador. Según las encuestas, para la mayoría de los rusos la fiesta sigue siendo popular, pero la asocian más con la llegada de la primavera y no con los vestigios políticos del pasado. En las últimas décadas hasta aparecieron algunos movimientos alternativos que, al igual que los grupos políticos, se reúnen en los mitines para expresar su original punto de vista respecto a la actualidad.

‘Monstratsiya

El 1 de mayo de 2004 un grupo de jóvenes salió con pancartas por las calles de la capital siberiana, Novosibirsk. El grupo se infiltró en la manifestación que se estaba llevando a cabo por los activistas políticos de la ciudad. Las pancartas que tenían sorprendieron a los protestantes: eran tan absurdos que apenas se entendía el sentido. “Asustemos a la crisis con nuestra locura” o “Sistema, estás demasiado nervioso”. Con el paso del tiempo el grupo, denominado ‘Monstratsiya’ (juego de palabras en ruso formada por la raíz ‘monstr’, monstruo, y ‘demonstratsiya’, demostración), incorporó a miles de seguidores, llegando a ser popular en todo el país.

Lo más importante para un ‘monstrant’ es ser absolutamente indiferente con la política y saber reírse hasta de los temas muy serios, siempre y cuando la risa no sea cínica. Los integrantes afirman que de esta manera se expresan y no les importa mucho que a la gente común a veces le cueste entender un logo como “Si atrapaste a un ratón, cómelo sin prisa” o “Aquí vive un cerebro alegre”. Es verdad, sólo los ‘cerebros alegres’ celebran el 1 de mayo en compañía de los ‘monstranty’.

Celebraciones en Europa

Al parecer, en Europa la tradición de celebrar el 1 de mayo proviene de la época pagana, aunque la fiesta del Día del Trabajo como tal actualmente está ligada más con razones políticas.

Aparentemente, en el Reino Unido el 1 de mayo sigue estando relacionado con las tradiciones romanas y se celebra con flores. En la época antigua los campesinos adornaban el llamado ‘árbol de mayo’ con flores salvajes, cantando y bailando a su alrededor. Posteriormente, bajo la presión de las autoridades eclesiásticas, la fiesta fue prohibida, pero en los pueblos seguían celebrándola.

En 1977, cuando el Partido Laborista llegó al poder, el día feriado fue renovado, pero recibió un matiz político. Sin embargo, no perdió totalmente sus raíces originales: incluso hoy en día los niños británicos pasan el 1 de mayo ‘vagabundeando’ de una casa a otra y vendiendo flores. El dinero recaudado lo meten en un ‘pozo de deseos’ o lo entregan a organizaciones benéficas.

¿Quién no celebra el 1 de mayo?

Curiosamente, Estados Unidos no está entre los 142 países que festejan el 1 de mayo. El presidente Grover Cleveland ofreció celebrar el ‘Labor Day’ (Día del Trabajo) el primer lunes de septiembre por temor a que la fecha de mayo reforzase el movimiento socialista en los Estados Unidos.

En países como Australia, Japón o Nueva Zelanda esta fiesta también se celebra otro día del año. En Israel la fiesta fue anulada en el año 1977, ya que el Partido Laborista Israelí perdió las elecciones. En la India, el 1 de mayo se celebró por primera vez en 1923, también por el Partido Laborista. Actualmente es el Día nacional de los Bancos.

El 1 de Mayo en España

España celebró el Primero de Mayo por primera vez en 1890, en las ciudades de Madrid, Barcelona y Bilbao. Como en muchos otros países, se festejó a raíz de lo acordado en el Congreso Internacional Obrero Socialista organizado el años anterior en París y también surgió con esa dualidad por el carácter festivo que imponían los socialistas y el carácter de duelo que le atribuían los anarquistas por considerarlo una rutina burguesa permitida por las autoridades.

Tras un pequeño paréntesis con Primo de Rivera (1923-1931) en el que las manifestaciones públicas estaban prohibidas, la República declaró festivo este día en 1931. La posterior Guerra Civil y la dictadura franquista supusieron una suspensión de las libertades en España y así en 1937 se prohibió esta fiesta, calificándola de subversiva. El Régimen estableció el 18 de julio como ‘Fiesta de Exaltación del Trabajo Nacional’, organizada por la Iglesia y Falange Española (el partido del Régimen).

En 1955 Pío XII introdujo en el calendario religioso el 1 de mayo como celebración de San José Obrero o Artesano. Los valores del nacionalcatolicismo del régimen franquista aceptaron esta festividad, aunque la seguían organizando Falange y la Iglesia. Sin embargo, la oposición a la dictadura y los conflictos sociales crecen y en el norte de España empiezan a surgir huelgas y represiones. Los sindicatos trataban de luchar desde la clandestinidad –el único sindicato permitido era el del Régimen, el Sindicato Vertical, donde patronos y obreros estaban obligados a participar-. Una vez muerto Franco, el sindicato UGT (Unión General de Trabajadores) aún clandestino celebró sin autorización su primer congreso en España desde la Guerra Civil. En 1977 se decidió que había que celebrar una Fiesta del Trabajo con una manifestación similar a la de otros países. A pesar de las cargas policiales, al año siguiente las autoridades dieron el visto bueno a la celebración.

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