LA VENEZUELA QUE NOS HACEN VER…

 

Venezuela, hora cero

La crisis se esparce desde las propias entrañas del poder

Venezuela vive una crisis terminal; de gobierno, régimen y Estado al mismo tiempo. “Crisis orgánica”, se diría en el léxico de una vertiente teórica neo-marxista de origen italiano. Es decir, que afecta las relaciones de dominación, las que sostienen el orden político y legal.

No necesariamente la sociedad está en permanente movilización, como ocurrió en 2014 y en 2016 hasta que la MUD se puso a “dialogar” con el régimen, pero la crisis es igualmente indetenible. Se esparce desde las propias entrañas del poder. Por ello evoca la implosión del socialismo de Estado en la Europa de fines de los ochenta, si bien en un grado de descomposición peor, con una nomenclatura más corrupta y criminal que aquella.

Lo cual ha quedado claro de una vez y para siempre, luego de un par de semanas en las que Maduro habría deseado que en Washington no se conociera ni el lugar de Venezuela en el globo terráqueo. Comenzó con la investigación de CNN sobre tráfico de pasaportes y visas, según el cual una red criminal con base en la embajada de Venezuela en Bagdad vendía documentos de identidad. Los mismos llegaron a manos de narcotraficantes y terroristas.

La investigación implicó a quien entonces era ministro del interior, con responsabilidades sobre la política migratoria, el hoy vicepresidente El Aissami. Con lo cual llegó al recinto del Senado de Estados Unidos en cuestión de horas. Como resultado, el Departamento del Tesoro anunció el lunes sanciones contra El Aissami y su testaferro, congelando sus activos y prohibiendo a toda entidad estadounidense mantener transacciones comerciales con él. No es trivial recibir el título de “narcotraficante de prominencia”.

Ello coincidió con el arribo a Washington de Mitzy Ledezma y Lilian Tintori—esposas de los presos políticos Antonio Ledezma y Leopoldo López, respectivamente—para mantener reuniones de alto perfil. Tan alto que dichas reuniones las llevaron a la Cámara de Representantes, el Senado y la Casa Blanca. Por twitter, como es su costumbre, Trump exigió al gobierno de Venezuela la liberación de los presos políticos.

Acorralado por los acontecimientos, Maduro probablemente haya experimentado claustrofobia. Frente a lo cual respondió censurando a CNN en toda Venezuela, tal vez parafraseando justamente el programa “Conclusiones” de Fernando del Rincón: “Si no lo veo”, quizás pensó Maduro, “no ocurre”.

En su habitual torpeza, sin embargo, también censuró a TV Azteca. Tómese como una invitación a Peña Nieto a endurecer su posición frente a Venezuela. Además le entrega en bandeja una causa en común con Trump. Si la usan bien, podría servirle a ambos para encontrar el espacio para una relación más cooperativa.

A veces la política es como el horóscopo, cambia la posición de los astros y se altera la correlación de fuerzas. Estamos en el tramo final de Acuario. Qué dirá sobre el amor, los negocios y la dictadura. Desfavorable para esta última, debe pensar Maduro. Dicho esto porque la relativa tranquilidad que tenía hace tan solo dos semanas, ya no es tal.

Desde octubre, aquella calma era producto de un diálogo insincero y que solo buscaba estabilizar a Maduro. Contaba para ello con el auspicio del enviado Shannon y del Vaticano, además del reiterado colaboracionismo de la MUD, ya sea por la miopía de sus dirigentes o por sus claudicaciones. La sanción de hoy a la segunda autoridad del Estado venezolano cambia el escenario y obliga a sincerar buena parte de aquel dilema. Algunos elementos siguen a continuación.

Primero, queda en claro que sin la liberación de los presos políticos no habrá negociación alguna (la palabra “diálogo” debe obviarse, pues ya no tiene significado alguno). De hecho, mientras se “dialogaba” sobre la liberación de las personas detenidas—eufemismo por presos políticos—el gobierno detenía a otros tantos.

Segundo, la posición del Subsecretario Shannon ha quedado debilitada, criticado desde diferentes agencias del gobierno por haber demorado, sino bloqueado, las sanciones más allá de una básica razonabilidad. Los historiadores del futuro tendrán acceso a los materiales desclasificados y nos harán conocer las razones de tanta insensatez.

Tercero, lo anterior tendrá impacto sobre la disposición de Bergoglio a continuar como estabilizador de Maduro. Considérese la histórica aversión del Vaticano a involucrarse en asuntos terrenales con bajas probabilidades de éxito. El precio de otro encuentro de diálogo—esta vez sería en Roma—ha subido de manera significativa. La MUD deberá entender que ha llegado el momento de los principios.

En consecuencia, es la hora cero para Venezuela pero con un horóscopo promisorio. Si hasta los expresidentes Felipe González y José María Aznar se juntaron—lo cual jamás sucede—para pedir la liberación de los presos políticos y la activación de la Carta Democrática de la OEA contra el gobierno de Maduro. Zapatero podría tener que buscar otro empleo a consecuencia de esa reunión.

Luis Almagro seguramente habrá sentido un sabor agridulce en su boca. Por un lado porque eso dice desde hace mucho tiempo y exactamente eso le solicitó a la comunidad internacional el 23 de junio pasado y de manera formal. El tácito reconocimiento de González y Aznar, sin embargo, difícilmente le hagan dejar de pensar en cuántas personas habrían salvado sus vidas, y cuántas estarían en libertad, de haber sido escuchado aquel 23 de junio. http://internacional.elpais.com

Pronostican “radical” endurecimiento de la política de EEUU hacia Venezuela bajo Trump

Washington se está quitando los guantes de seda ante el autoritario régimen de Nicolás Maduro y las sanciones aplicadas esta semana contra el vicepresidente de Venezuela, Tarek El Aissami, podrían ser la primera de una serie de medidas para castigar a una élite chavista inmersa en el narcotráfico.

“La política de Estados Unidos hacia Venezuela está cambiando radicalmente”, comentó el asesor político venezolano Esteban Gerbasi. “Vamos a ser testigos de un significativo cambio en la política exterior y del abandono de la pasividad de Washington hacia América Latina”.

Ese cambio, emprendido bajo la nueva administración de Donald Trump, podría conducir a la aplicación de nuevas sanciones contra altos dirigentes del chavismo involucrados en narcotráfico e integrantes de una extensa red financiera que lava dinero, así como el emprendimiento de una ofensiva diplomática para salir en defensa de la maltrecha democracia venezolana.

“Se van a agregar nuevos actores a la lista de sanciones, entre ellos banqueros importantes del régimen, y empresarios”, pronosticó Gerbasi, quien es con frecuencia consultado por personas de influencia en Washington sobre temas de seguridad relacionados con Venezuela.

“Inclusive, no es descartable que veamos la aplicación de sanciones contra empresas del Estado venezolano que se han visto involucradas en el tráfico de droga y en la legitimación de capitales”, afirmó.

Esos pronósticos están basados en la extensa información acumulada por las agencias de seguridad de Venezuela sobre la participación de altos funcionarios del régimen bolivariano en actividades ilícitas y en los vínculos que algunos de sus miembros tienen con organizaciones radicales del Medio Oriente.

Se tratan de investigaciones de larga data que ahora comienzan a brindar sus frutos, dijo Gerbasi.

Pero las expectativas de un endurecimiento de la política estadounidense hacia Venezuela también se debe a una mayor disposición de la Casa Blanco bajo Trump a jugar un papel mucho más activo en América Latina.

“El hecho de que Trump, a menos de tres semanas en su nueva administración, haya conversado con el presidente de Colombia y lo haya invitado a la Casa Blanca, haya hablado dos veces con el presidente de Argentina, y lo haya invitado también a la Casa Blanca, y lo haya hecho de la misma manera con el presidente de Perú”, es muestra de esa intención, dijo Gerbasi.

“El vicepresidente Mike Pence también conversó con el presidente de Brasil, y el tema principal de esa conversación fue la crisis de Venezuela y la necesidad de ayudar a que retome la senda constitucional y democrática”, agregó.

El lunes, el gobierno de Estados Unidos dio un primer paso en esa nueva dirección, aplicando sanciones contra El Aissami, llamando al vicepresidente venezolano como un importante jugador en el tráfico internacional de narcóticos.

La medida también involucró el empresario venezolano Samark López, quien es considerado como uno de los principales testaferros de El Aissami, y de otros líderes claves del régimen de Maduro.

El Aissami facilitó envíos de narcóticos desde Venezuela y ejercía control sobre aviones que despegaban desde una base aérea venezolana, además de controlar las rutas de drogas que salían por puertos venezolanos, dijo la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), unidad del Departamento del Tesoro.

El vicepresidente, quien asumiría la presidencia de Venezuela si Maduro dejara el poder, también fue acusado de proteger a otros narcotraficantes y de trabajar con carteles mexicanos y colombianos, indicó el anuncio de la OFAC.

La designación está generando nuevas esperanzas entre quienes han estado exigiendo que Washington se tome en serio la amenaza que representa el chavismo para la seguridad nacional de Estados Unidos.

“Finalmente, estamos viendo movimiento y liderazgo de parte del gobierno de Estados Unidos para aislar a un liderazgo venezolano que por casi dos décadas ha encabezado dentro de América Latina un movimiento antidemocrático mezclado con narcotráfico y alianzas con elementos forajidos”, manifestó Luis Fleischman, asesor Senior del Center for Security Policy y profesor adjunto de Barry University,

Pero Fleischman insistió en que las acciones contra El Aissami solo deben ser vistas como un primer paso.

“Estados Unidos también debe actuar contra la totalidad de la élite política, militar y de seguridad sobre la base de las violaciones de derechos humanos, narcotráfico y la cooperación con organizaciones terroristas”, resaltó Fleischman en un informe.

“Sanciones, la congelación de activos, y otro tipo de presiones deben ser aplicadas en coordinación con otros socios regionales. Instrumentos económicos y políticos deben ser aplicados sistemática y razonadamente para aislar al régimen y finalmente restaurar un orden democrático en Venezuela”, agregó.

Es una opinión que también es compartida por legisladores claves estadounidenses, quienes han estado abogado en Washington a favor de la sociedad venezolana.

“Tengo esperanzas de que este es solo el inicio de los esfuerzos para garantizar que el régimen de Maduro sienta la presión para que desista de sus actividades ilegales, libere a todos los presos políticos, permita el derecho a disentir y respete la voluntad del pueblo venezolano, que votó a favor de abandonar el desastroso camino emprendido por [el fallecido presidente Hugo] Chávez”, manifestó el Senador por Florida Marco Rubio en un comunicado.

¿Quién es el vicepresidente de Venezuela acusado de narcotráfico, Tareck el Aissami?

QUITO, Ecuador — El narcotraficante estaba en una celda en una cárcel colombiana, pero aseguraba que tenía un contacto muy valioso: el ministro del Interior y Justicia de Venezuela.

No se jactaba en voz baja. En 2010 le dijo a una cadena de televisión colombiana que el ministro Tareck el Aissami era su “amigo”, y que uno de los hermanos de El Aissami le haría “cualquier favor que necesitara”.

Esta semana fueron reveladas nuevas acusaciones contra El Aissami, de 42 años, pero esta vez no fue un criminal sino el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que acusó al actual vicepresidente de Venezuela de estar involucrado en el tráfico de narcóticos de Colombia a México.

El comunicado del Departamento del Tesoro dice que uno de sus socios era el narcotraficante venezolano Walid Makled García. El Aissami fue sancionado y se congelaron sus activos en Estados Unidos que, según los funcionarios de ese país, ascendían a decenas de millones de dólares.

Años después de que Makled se vanagloriara de su conexión, El Aissami ascendió rápidamente en las estructuras del poder de Venezuela, hasta que en enero fue nombrado vicepresidente del país.

El Aissami, hijo de inmigrantes de Medio Oriente, pasó de ser un desconocido líder estudiantil a convertirse en el poderoso ministro del Interior y Justicia del país. También fue muy cercano al presidente Hugo Chávez. Como vicepresidente, El Aissami ejerce una nueva autoridad para expropiar negocios y encarcelar a los rivales políticos que el gobierno considera como traidores.

El hecho de que El Aissami sea acusado de narcotráfico lo ubica en el mismo círculo de otros altos funcionarios del gobierno venezolano.

El actual ministro del Interior y Justicia, Néstor Reverol, enfrenta una acusación federal en Brooklyn por colaborar con narcotraficantes de Venezuela en los cargos que ocupó anteriormente. Lo acusan de avisar de incursiones policiales, obstaculizar investigaciones y aceptar sobornos. En noviembre del año pasado, dos sobrinos de la primera dama venezolana, Cilia Flores, fueron hallados culpables en el Tribunal Federal del Distrito de Manhattan por conspirar para transportar más de 800 kilos de cocaína a Estados Unidos. Cada uno enfrenta 10 años de prisión.

Pero El Aissami, una de las principales figuras del chavismo para postularse a la presidencia en 2018, es el funcionario de más alto nivel que enfrenta esas acusaciones.

Según la Oficina de Control de Bienes de Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, el vicepresidente “facilitó los envíos de narcóticos desde Venezuela, incluyendo el control de aviones que salen de una base aérea venezolana” y “supervisó o transportó parcialmente más de 1000 kilogramos de narcóticos”. Se le relaciona con traficantes de México y Colombia, entre ellos Makled.

El Aissami no quiso hacer comentarios sobre sus acusaciones. Pero el presidente Nicolás Maduro lo defendió enérgicamente en televisión. Según Maduro, El Aissami ordenó la captura de decenas de capos venezolanos a lo largo de los años, algunos de los cuales fueron extraditados a Estados Unidos.

El Aissami nació en Mérida, de donde son los “gochos”, con su recio carácter andino. Fue uno de cinco hijos de una pareja de inmigrantes de Siria y Líbano. Se licenció en criminología y derecho en la Universidad de los Andes en Mérida, donde también fue un líder estudiantil de izquierda.

Cuando tenía 30 años entró en la política como diputado en la Asamblea Nacional, representando al chavismo. Eventualmente entró en los círculos cercanos a Chávez y pronto fue catapultado al centro del poder como viceministro, y luego en 2008 como ministro del Interior y Justicia del país.

Fue allí donde los analistas afirman que forjó posiciones poco ortodoxas sobre la aplicación de la ley, particularmente cuando se trataba de la policía y el sistema penitenciario.

En 2009 creó la Policía Nacional Bolivariana. El Aissami dijo que se trataba de un nuevo sistema para combatir al crimen bajo un mando nacional, pero los críticos vieron una motivación política: quitarle los organismos de seguridad a los alcaldes y gobernadores de oposición que dirigían sus propias fuerzas en ciudades como Caracas.

Desde entonces la criminalidad se ha incrementado en Caracas y otras ciudades. En 2011, un motín carcelario sacudió al país y El Aissami respondió cediendo más control a los líderes de la banda criminal en un esfuerzo por poner fin a la rebelión, dijo Jeremy McDermott, director de InSight Crime, un grupo de investigación.

Según McDermott, quien entrevistó a personas relacionadas con el sistema penitenciario, el gobierno comenzó a suavizar el control sobre las cárceles, lo que permitió que los líderes de las pandillas se hicieran cargo.

Esto pudo haber evitado más motines, pero fomentó el establecimiento de poderosos líderes del crimen organizado conocidos como pranes, que controlan el mundo carcelario de Venezuela.

“Fue uno de los momentos clave en el desarrollo de los pranes”, dijo McDermott sobre la gestión de El Aissami como ministro del Interior y Justicia.

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Una manifestación antigubernamental convocada el mes pasado en Caracas, la capital venezolana. CreditMiguel Gutierrez/European Pressphoto Agency

En 2012, después de pasar cuatro años en el ministerio, Chávez postuló a El Aissami para las elecciones de gobernadores y ganó en Aragua, un estado costero cercano a Caracas. Pero muchas personas dicen que la actividad de las pandillas comenzó a crecer poco después de su llegada.

El estado fue dominado por la banda de El Picure que empezó a robar automóviles y luego se expandió hacia la extorsión, secuestros y el asesinato de policías. Al mismo tiempo, la prisión de Tocorón se convirtió en un centro del crimen organizado donde muchas víctimas de secuestro fueron alojadas mientras se pagaba el rescate, según denuncian los residentes del estado.

Rodrigo Campos, un político opositor de Aragua, dice que El Aissami permitió que los grupos criminales se expandieran, mientras se centraba en la represión de sus opositores políticos. “Era permisivo con todo lo que pasaba”, dijo.

Cuando El Aissami dejó la gobernación para convertirse en vicepresidente, el estado estaba entre los más peligrosos del país, según el Observatorio Venezolano de Violencia, una organización no gubernamental que registra las actividades delictivas.

Las sanciones de Estados Unidos sugieren que El Aissami no solo hizo la vista gorda respecto de la creciente delincuencia de Venezuela, sino que desempeñó un papel activo en esas prácticas. Sin embargo, el anuncio del Departamento del Tesoro no incluyó ninguna evidencia de las acusaciones.

Eso ha provocado que muchos venezolanos exijan una investigación, mientras Maduro califica a las sanciones como otro complot extranjero para desestabilizar su gobierno.

Carlos Ramírez López, un experto en derecho venezolano, rechazó la tesis de que las sanciones son políticas. “No lo están sancionando porque es un revolucionario”, dijo, y aseguró que los estadounidenses formularon los cargos luego de investigar al funcionario durante varios años.

El caso de Makled, el narcotraficante que nombró a El Aissami en 2010, volvió a exponerse públicamente hace poco. Ismael García, un diputado opositor de la Asamblea Nacional, dijo que estaba tratando de lograr que los fiscales vuelvan a investigar el caso. Ahora que la oposición tiene la mayoría de la Asamblea Nacional, García ha prometido volver a proponer la investigación.

Las sanciones estadounidenses no fueron los únicos problemas de El Aissami en los últimos días. CNN difundió una investigación basada en documentos y testimonios que vinculaban a El Aissami con la venta de pasaportes desde la embajada venezolana en Bagdad.

¿Cuál fue la respuesta de Maduro a esa denuncia? Sacar del aire a CNN en Español.

https://www.nytimes.com

Venezuela mantiene con vida los billetes de 100 bolívares

El gobierno de Venezuela volvió a postergar por cuarta ocasión la eliminación del billete de 100 bolívares, el de mayor circulación, y cuyo intento de retirar del mercado trajo violentas protestas y saqueos en el país.

El Gobierno de Venezuela postergó el viernes por cuarta vez la eliminación del billete de 100 bolívares, el de mayor circulación, y cuyo intento de retirar del mercado trajo violentas protestas y saqueos en el país.

El billete, que inicialmente era el de más alta denominación e iba a permanecer en circulación hasta la próxima semana, seguirá vigente hasta el 20 de marzo.

“Se le ha instruido al sistema bancario nacional, garantizar la plena circulación del billete de 100 bs (bolívares) en todas sus agencias y cajeros”, informó el vicepresidente ejecutivo de Venezuela, Tareck El Aissami, en su cuenta en la red social Twitter.

NOTICIA: Caos en Venezuela por salida de circulación de billetes

El funcionario dijo que el decreto de prórroga del curso legal del billete de 100 bolívares fue firmado por el presidente Nicolás Maduro.

El Gobierno socialista planea renovar la oferta monetaria con una línea de billetes de 500, 1,000, 2,000, 5,000, 10,000 y hasta 20,000 bolívares para atenuar las dificultades que genera el manejo de efectivo dada la elevada inflación venezolana, la más alta del mundo.

Además, entrarán en circulación nuevas monedas para reemplazar a los billetes de menor denominación.

“Sigamos unidos enfrentando a las mafias que dirigen el ataque al Bolívar, para desestabilizar el sistema monetario y perturbar la paz”, escribió El Aissami en su cuenta @TareckPSUV.

NOTICIA: Incautan 30 toneladas de bolívares en Paraguay

A comienzos de diciembre último, Maduro anunció que sacaría de circulación el billete de 100 bolívares para combatir “mafias colombianas” que estaban lucrando con el papel.

Inicialmente, Maduro sorprendió al disponer 10 días para deshacerse de los billetes, pero tras protestas y saqueos ante la falta de efectivo durante los dos días en que los billetes dejaron de tener valor, prorrogó su vigencia hasta el 2 de enero.

Llegada aquella fecha, Maduro decidió aplazar nuevamente la medida para el 20 de enero, y posteriormente extendió la vigencia del papel hasta el 20 de febrero.

NOTICIA: Nicolás Maduro extiende plazo para canje de billetes

Actualmente, los cajeros automáticos en Venezuela no tienen manera de dispensar los nuevos billetes. Según expertos, las máquinas todavía están configuradas para operar sólo con billetes de 100 bolívares.

Venezuela le quitó tres ceros a su moneda en el 2008 para intentar frenar la inflación. Sin embargo, para los críticos de Maduro la emisión de nuevos billetes supone el reconocimiento oficial de la altísima inflación que sufre el país, sumido en una profunda crisis económica. eleconomista.com.

DIFUSIÓN EN EL BLOG: @tiricia34

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