BANCO DE ESPAÑA: PARA CONFIAR…

 

Los directivos del Banco de España dimiten en cascada tras su imputación por el caso Bankia

En un escueto comunicado, el Banco de España ha anunciado que varios de sus directivos han presentado su renuncia  tras conocerse su imputación por el caso Bankia. Según la nota, han presentado su renuncia Mariano Herrera García-Canturri, Director General de Supervisión; Pedro Comín Rodríguez, Director General Adjunto de Supervisión; Pedro González González, Director del Departamento de Inspección IV.

“En sus escritos de renuncia, dirigidos al Gobernador del Banco de España, expresan su deseo de no permanecer en sus cargos con el fin de que su citación para declarar como investigados en el procedimiento abierto en la Audiencia Nacional, en relación con la salida de Bankia a Bolsa en 2011, no afecte al desarrollo de las funciones de supervisión del Banco de España”, continúa el comunicado. Dichas renuncias serán presentadas en la sesión de la Comisión Ejecutiva que tendrá lugar mañana día 14 de febrero.

Además de estos cargos activos, la sala Tercera de lo Penal también ha llamado en calidad de investigados (conocidos antes como imputados) al exgobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, al expresidente de la CNMV, Julio Segura, a Jerónimo Martínez Tello y Javier Arístegui y al actual máximo responsable español en el sistema financiero internacional, Fernando Restoy.

En un primer momento, el juez Fernando Andreu entendió que no había motivos para reclamar a estas personas en calidad de investigadas pero tras darse a conocer unos polémicos correos en la que se dejaba ver con más claridad la implicación de los supervisores la Audiencia ha decidido dar la razón a los abogados de la defensa.

http://www.eldiario.es

El arrogante Banco de España se desmorona

La cúpula del Banco de España pasa por ser una de las más elitistas de la Administración del Estado. Dispone de una Ley de Autonomía con sueldos y prebendas inalcanzables para otros funcionarios y mantiene una actitud arrogante. Es habitual escuchar decir a sus miembros que jueces, fiscales, técnicos comerciales, funcionarios del Tribunal de Cuentas o, por supuesto, periodistas, son una panda de ignorantes que no entienden lo bien que lo hace el supervisor. De hecho, hasta apenas unos días el actual gobernador, Luis Linde, no veía necesario un análisis sobre la actuación del Banco de España con las cajas de ahorros.

El antaño prestigioso supervisor se desmorona. Ahora es obligatoria la autocrítica y la depuración de responsabilidades a la que se ha resistido la institución. La dirección del Banco de España permitió en 2011 la salida a Bolsa de Bankia haciendo perder dinero a cientos de miles de personas, pese a tener «previa y contundente información sobre la inviabilidad del grupo y la falacia de los resultados», según los jueces de la sección tercera de la Sala de lo Penal. Ellos consideran que «no hay lugar a dudas» de «los múltiples indicios de criminalidad» que presentan cargos del Banco de España y la CNMV en lo que supone abrir una investigación en toda regla a la actuación entonces de dos organismos clave en el aparato económico del Estado.

Dan la razón al ex líder de UPyD, Andrés Herzog, y desautorizan al juez instructor, Fernando Andreu, y a la Fiscalía, que sostenían que los errores de Miguel Ángel Fernández Ordóñez y demás no eran delictivos, porque, aunque facilitaran la presunta estafa, fue sin dolo y creyendo que era lo mejor para el interés general. Pasado el tiempo, más parece que en vez de proteger el interés general, se trató de defender el interés político del momento. En aquel 2011, Zapatero y la entonces vicepresidenta, Elena Salgado, querían evitar el rescate de España en su último año de mandato y todo lo que fuera ganar tiempo con Bankia les favorecía pese a lo tentador que podía resultar políticamente nacionalizar la gran caja del PP y acabar con su entonces estelar Rodrigo Rato. Mafo, el gobernador de la época, fue uno de los cerebros de esa decisión de hacer creer a los inversores que ese banco zombi estaba vivo. «La integración [de las cajas] es un buen y barato instrumento», dijo. Baratísimo. 60.000 millones, según el Tribunal de Cuentas en uno de los costes más altos de la UE.

El cambio de criterio judicial responde a la revelación de los correos internos del Banco de España en que claramente los inspectores veían inviable la salida a Bolsa y advertían en vano a sus superiores de «quebranto» para el contribuyente. El auto desencadena, por fin, una depuración y desmantela nada menos que la cúpula de Supervisión. Ayer renunciaron como imputados el director general de Supervisión, Mariano Herrera, su adjunto, Pedro Comín, y el director de Inspección, Pedro González. Para los jueces era obvio que habían tenido participación directa en el desastre de Bankia, pero Linde los había ascendido en un nuevo error.

El hasta el pasado diciembre subgobernador, Fernando Restoy, habría tenido que dimitir ayer pero preside un centro de estudios en Basilea desde el pasado 2 de enero. Se salvan de momento el resto de la Comisión Ejecutiva de la época, pero Mafo no estaba solo. Las decisiones eran colegiadas. http://www.elmundo.es/

Dimite la cúpula de supervisión del Banco de España tras ser imputada

Mariano Herrera es Director General de Supervisión y, Pedro Comín, el Director General Adjunto, que dirigía a los inspectores de Bankia antes de su salida a Bolsa

Tres cargos de la Supervisión del Banco de España relacionados con la salida a Bolsa de Bankia y que aun permanecían en la estructura organismo, han presentado su renuncia horas después de que la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ordenara al juez Fernando Andreu que les citara a declarar como investigados, antigua figura de imputados.

Según un comunicado, “tras conocerse el Auto de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional de hoy, 13 de febrero de 2017, relativo a las diligencias previas n.º59/2012, han presentado su renuncia al cargo D. Mariano Herrera García-Canturri, Director General de Supervisión; D. Pedro Comín Rodríguez, Director General Adjunto de Supervisión; y D. Pedro González González, Director del Departamento de Inspección IV”.

En la nota se informa de que los escritos de renuncia, “dirigidos al gobernador del Banco de España, expresan su deseo de no permanecer en sus cargos con el fin de que su citación para declarar como investigados en el procedimiento abierto en la Audiencia Nacional, en relación con la salida de Bankia a Bolsa en 2011, no afecte al desarrollo de las funciones de supervisión del Banco de España”. Estas renuncias serán presentadas en la sesión de la Comisión Ejecutiva que tendrá lugar mañana, 14 de febrero.

Además de estos cargos, están imputados en la causa el exgobernador del Banco de España Miguel Ángel Fernández Ordoñez y el expresidente de la CNMV, Julio Segura, y Fernando Restoy, número dos de la CNMV en el momento de la salida a Bolsa y subgobernador del Banco de España hasta el pasado 4 de enero.

La CNMV cree que su actuación fue correcta

Minutos después del comunicado del Banco de España, se ha hecho público otro de la CNMV en que manifiesta “su respeto en relación con la decisión de la Audiencia Nacional, conocida hoy, de citar a declarar como investigados a los Sres. Segura y Restoy (en su momento Presidente y Vicepresidente de la CNMV, respectivamente) en el contexto de las diligencias que se siguen en dicho órgano jurisdiccional sobre la salida a Bolsa de Bankia”

“En cualquier caso, la CNMV muestra su convencimiento de que la actuación de la institución en el mencionado proceso de salida a Bolsa fue correcta y se llevó a cabo con la debida profesionalidad y diligencia”, añade.

La Comisión ha expresado su deseo de que las actuaciones judiciales en curso “contribuyan al más completo conocimiento público de los hechos”. En el entorno del organismo supervisor se estima que el auto de la Audiencia Nacional no aporta ninguna novedad que implique a los dos exdirectivos de la CNMV imputados, ya que los cuatro correos en los que se basa se refieren al funcionamiento interno del Banco de España, ajeno a la CNMV.

http://economia.elpais.com

Dimiten los altos cargos del Banco de España imputados por la salida a bolsa de Bankia

La imputación de la anterior cúpula del Banco de España y la de la CNMV por su implicación en el engaño a los inversores durante la salida a bolsa de Bankia ha causado un auténtico revuelo en el Banco de España.

Hasta el punto de que tres de los acusados por la Audiencia Nacional presentaron su renuncia a los cargos. En los últimos años habían sido ascendidos por su labor en el pasado, pero la decisión del tribunal ha supuesto su marcha inmediata.

A media tarde, el organismo supervisor hizo pública la renuncia del actual director de Supervisión, Mariano Herrera; su mano derecha y director general adjunto del mismo área, Pedro Comín; y del director de Inspección de uno de los grupos de entidades, Pedro González. Se espera que la Comisión Ejecutiva de la institución que gobierna Luis María Linde acepte las dimisiones y realice los nombramientos correspondientes.

Estas renuncias, que han venido provocadas por la petición de citación en la causa penal sobre la salida a bolsa de Bankia que analiza la Audiencia Nacional, están precedidas de alguna otra de los implicados, que a lo largo de los últimos años han dejado el Palacio de Cibeles para ocupar puestos en organismos internacionales.

El más reciente y significativo es el del exvicepresidente de la CNMV y que el pasado verano anunció que el 31 de diciembre dejaba de ser subgobernador del Banco de España, Fernando Restoy, para ocupar la presidencia del Instituto de Estabilidad Financiera del Banco Internacional de Pagos (BPI).

Entonces, ya se encontraba acosado por la Justicia y acorralado por la mayor parte del equipo de inspectores del organismo, precisamente, por su actitud ante el caso Bankia. Hay que recordar que Restoy no solo era número dos de la CNMV cuando se autorizó la colocación de acciones por parte de la entidad, sino que, por su cargo, era miembro del consejo de Gobierno del Banco de España.

Los inspectores reclamaron el año pasado la dimisión de Restoy como subgobernador, hecho que se produjo meses después, para “defender el buen nombre de la institución y recuperar la confianza de los ciudadanos”. Además, reclamaban al subgobernador y a otros miembros de la cúpula “rendición de cuentas”.

Bronca interna

El cuerpo técnico defendía la versión y la postura adoptada por los peritos del caso Bankia, que acusaban de las deficiencias del grupo financiero cuando salió a bolsa en 2011 y de haber ocultado su estado real con el visto bueno de los máximos responsables del supervisor.

La cúpula, en todo momento, ha defendido que no se ignoró ni ocultó ningún dato y que fueron las adversidades macroeconómicas las que empeoraron sustancialmente. Esta posición, precisamente, fue expuesta por el actual gobernador, Luis María Linde, en un insólito artículo publicado en El País el viernes de la semana pasada, en el que consideraba que se podrían haber cometido errores, pero nunca delitos. “Quizá no se acertó siempre, pero es obligado distinguir entre insuficiencias y actuaciones susceptibles de reproche legal”, indicaba Linde.

El año pasado también decidió abandonar el Banco de España otro de los imputados. Se trata de Jerónimo Martínez Tello, quien era director general de Supervisión en el momento de la salida a bolsa. Desde otoño de 2012, poco después de la entrada de Linde y Restoy en el organismo como máximos responsables, era asesor del subgobernador. Ahora está jubilado, al igual que Miguel Ángel Fernández Ordóñez y Julio Segura.

El antecesor de Restoy también le precedió en su marcha a organismos internacionales. El que fue subgobernador fue designado uno de los miembros del Comité Administrativo de Revisión del Mecanismo Único de Supervisión Europeo. Este órgano se encarga de velar por las decisiones del BCE y garantizar que éstas se adoptan de acuerdo a las reglas y procedimientos establecidos por la regulación. Al cierre de esta edición, Restoy y Javier Aríztegui mantenían sus cargos.

Los investigados por la Audiencia Nacional

Entre los ochos imputados de los organismos supervisores por el caso Bankia se encuentran altos cargos del Banco de España. Tres de ellos renunciaron ayer a sus cargos. Entre ellos, destacan Miguel Ángel Fernández Ordóñez y Fernando Restoy. Está acusado también el inspector jefe Pedro González.

Jerónimo Martínez Tello. Antes: Director de Supervisión del Banco de España. Después: Asesor del subgobernador del Banco de España.

Mariano Herrera. Antes: Coordinador de Inspección del Banco de España. Después: Director de Supervisión del Banco de España.

Javier Aríztegui. Antes: Subgobernador del Banco de España. Después: Miembro de un Comité del BCE.

Pedro Comín. Antes: Jefe de grupo de Inspección del Banco de España. Después: Director adjunto de Supervisión del Banco de España.

Miguel Ángel Fernández Ordóñez. Antes: Gobernador del Banco de España. Después: Jubilado desde 2012 y escritor.

Julio Segura. Antes: Presidente de la CNMV. Después: Jubilado desde que dejó el cargo.

Fernando Restoy. Antes: Vicepresidente de la CNMV. Después: Subgobernador y responsable de BPI.

http://www.eleconomista.es

Lo del Banco de España tiene delito

Cuando parecía haber salvado los muebles de época -que un exgobernador del Banco de España no es de los que compran en Ikea-, la Audiencia Nacional ha dado un revolcón al juez Fernando Andreu y le ha ordenado que cite como investigado (imputado) a Miguel Ángel Fernández Ordóñez, alias Mafo, y con él a los responsables de supervisión del Banco y al expresidente de la CNMV, Julio Segura, entre otros, por autorizar la salida a Bolsa de Bankia pese a las advertencias de los inspectores sobre la inviabilidad del engendro.

Dichas advertencias, plasmadas en varios correos electrónicos del inspector José Antonio Casasús a sus superiores, fueron ignoradas, hasta el punto de que tres días después de recibir el primero de estos escritos el jefe de supervisión en BFA-Bankia, Pedro Comín, y el director del departamento, Pedro González, informaron a favor de la salida a Bolsa a la comisión ejecutiva del Banco de España, que aprobó la operación en vista de sus recomendaciones. Lo que para el juez Andreu eran poco menos que chascarrillos de Casasús, apuntes de carácter “informal y espontáneo”, constituyen para la Sala de lo Penal de la Audiencia “indicios múltiples, bastantes y concurrentes de criminalidad”.

La imputación de los supervisores viene a plantear judicialmente la pregunta que el común de los mortales se hace desde hace ocho años. ¿Qué demonios supervisaba esta gente para que el sistema financiero más solvente del mundo, tal era la milonga en compás de dos por cuatro que cantaba Zapatero, haya necesitado que se comprometan 220.000 millones de dinero público para su restructuración? ¿A quiénes servían en realidad?

No se podía alegar ignorancia porque de la degradación consciente de la actividad inspectora ya había sido advertido el ministro de Economía Pedro Solbes allá por 2006, justo el año en el que Mafo se convertía en el funcionario público mejor pagado en sustitución de Jaime Caruana, el gobernador de Aznar. Lejos de cambiarse, las malas prácticas continuaron durante años sin que nadie apuntara a los culpables.

Hubo que esperar a enero de 2013 para que la Asociación de Inspectores del Banco de España denunciara en un durísimo documento que la cúpula de la entidad alteraba conscientemente sus conclusiones y que su reacción ante indicios claros de delito era mirar hacia otro lado. Ello explicaba por qué algunos de los informes de la inspección fueran sin firma, sin que nadie se hiciera responsable. No había que molestar a los poderosos ni desvelar conductas perjudiciales para la gestión y solvencia de bancos y cajas, ni, por supuesto, alertar de las remuneraciones desmedidas de sus capitostes. Las directrices estaban claras: o se extendía la manta para que nadie quedara con el culo al aire o, directamente, se rebajaban las exigencias para que todos aprobaran el examen con nota.

Tan sólido era el sistema que si de algo carecía era de liquidez. La primera evidencia de que los controles fallaban y de que los auditores eran un chiste se materializó en la Caja de Ahorros de Castilla-La Mancha, cuyos beneficios declarados de 30 millones en 2008 se convirtieron en pérdidas de 762 millones tras ser intervenida. Sonaron las alarmas y Fernández Ordóñez se puso manos a la obra. En vez de afrontar la realidad impuso el celestinaje. Había que casar a las cajas a toda prisa, maquillar su ruina, especialmente la del oso verde, que, como se temía, derribó el castillo de naipes e hizo quebrar no ya al sistema sino al país entero.

Siguiendo una vieja tradición, quién cortaba el bacalao en el Banco de España era el subgobernador, Javier Aríztegui, a cuyas órdenes estaba la dirección general de Supervisión y el cuerpo de inspectores. Según la Asociación antes mencionada, se implantaron filtros artificiales con el único objetivo de desvirtuar las conclusiones de los fiscalizadores bajo la presión de los grandes banqueros, a los que no había que molestar bajo ninguna circunstancia. Entre tanto, Fernández Ordóñez se dedicaba a dictar sus mandamientos sobre salarios y pensiones, que lo de supervisar le dejaba mucho tiempo libre.

En diciembre de 2010 la Comisión Europea identificó al culpable de la ruina: si el Banco de España hubiera aumentado las obligaciones de capital para las operaciones en las que bancos y cajas concedían hipotecas muy superiores al valor real de las viviendas no habría habido burbuja ni estallido. En vez de eso, se ocultó el fraude de no contabilizar esos activos al precio real de mercado, y todo para que la banca no diera pérdidas a costa de que el crédito se esfumara.

Estas negligentes actuaciones condujeron al país a las tinieblas. Cientos de miles de familias han quedado expuestas a una crisis implacable que se ha llevado por delante a toda una generación de españoles. Tras conocerse el auto de la Audiencia, tres directivos del Banco de España que serán imputados presentaban su renuncia. Por lo visto, seguían supervisando. Al exgobernador la decisión judicial ha debido de pillarle tocando la lira, la misma afición que tenía cuando estaba en el cargo y Roma ardía. Estamos impacientes por escuchar como acaba la serenata.

DIFUSIÓN EN EL BLOG: @tiricia34

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