MÉXICO Y TRUMP

 

¿Estados Unidos puede prescindir de los jornaleros mexicanos?

Ante la llegada de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos, organismos en defensa de jornaleros migrantes piden un acuerdo binacional que garantice los derechos de los trabajadores indocumentados que laboran en los campos agrícolas de la Unión Americana.

Hay una preocupación muy latente de organizaciones, justamente por el tema de las deportaciones, pero al final también sería el cuestionamiento hacia las autoridades en Estados Unidos, el deportar masivamente, esas fuentes de empleo muchas veces no son ocupadas por gente local, no, por eso es que requieren de esta mano de obra migrante, entonces también qué tipo de respuesta de política binacional hay para contener esos huecos que quedarían en términos de las fuentes de trabajo que tienen del otro lado”, dijo Margarita Nemesio, red de Jornaleros Agrícolas Internos.

La Secretaría de Trabajo y Previsión Social ve muy poco probable que en el caso de los jornaleros agrícolas se llegue a presentar en los próximos meses una deportación masiva debido a la necesidad imprescindible de mano de obra en los campos de cultivo de la Unión Americana.

En principio no tenemos alguna expectativa en el sentido de que esto se vaya a dar de una manera masiva, operativamente es muy complicado la realidad es que rebasaría las capacidades de cualquier autoridad pretender de manera simultánea y de una forma repentina, hacer que un número importante de personas sean deportadas”, señaló Rafael Adrián Juárez, subsecretario del Trabajo y Previsión Social.

Quién les va a cortar las fresas – ¿Los gringos? – No, por supuesto que no. Ellos quieren otro mercado de trabajo, hay una división del trabajo. Entonces los pobres, los mexicanos, los centroamericanos, son los que están en la agricultura”, añadió la doctora María Antonieta Barrón de Economía Aplicada en el rubro Agrícola de la UNAM.

La Red Nacional de Organizaciones de Jornaleros de los Estados Unidos estima que en ese país existen de dos a tres millones de trabajadores agrícolas, de los cuales, el 53% son indocumentados. Del total de trabajadores agrícolas, el 75% son mexicanos.

Los estados con mayor número de jornaleros agrícolas son California, Texas, Washington, Florida, Oregon y Carolina del Norte.

A diferencia de los exitosos programas de empleo temporal para jornaleros agrícolas entre México y Canadá, no existe un programa similar entre México y los Estados Unidos, por lo que resulta urgente trabajar en políticas bilaterales que estabilicen la situación migratoria de los trabajadores agrícolas.

Lo ideal sería que encontráramos en nuestra relación esquemas que nos permitan garantizar un buen, adecuado y bien controlado flujo de trabajadores y yo creo, tengo alguna confianza de que sabremos de manera inteligente, conducir una buena relación con los Estados Unidos para ir juntos buscando las mejores alternativas en beneficio de los trabajadores”, aseveró Rafael Adrián Avante Juárez, subsecretario del Trabajo y Previsión Social.

En los Estados Unidos, un trabajador jornalero gana en promedio 10.75 dólares la hora. En una jornada de trabajo, de entre seis y ocho horas, su sueldo es de entre 65 y 80 dólares, es decir, más de mil 300 pesos diarios. En México, un jornalero gana en promedio entre 150 y 300 pesos por jornada, lo que complica el panorama laboral para aquellos jornaleros que pudieran ser deportados.

Si los llegan a deportar y los regresan, ellos no van a regresar a la agricultura, ellos no son los jornaleros que vienen a cortar jitomate aquí. Ese jornalero que van a deportar no va a venir a presionar el mercado de trabajo de la agricultura, el mercado de trabajo de la agricultura está presionado por los muy pobres que viven en regiones muy atrasadas de este país”, añadió la doctora María Antonieta Barrón, de Economía Aplicada en el rubro Agrícola de la UNAM.

¿Estarían entonces preparadas las autoridades mexicanas para amortizar los impactos de una posible deportación de jornaleros agrícolas?

Estaremos atentos y listos para brindar nuestro apoyo, nuestro acompañamiento, nuestros servicios a todos aquellos trabajadores que en un momento dado regresen a nuestro país, serán muy bienvenidos y aquí a través del servicio nacional de empleo y las estrategias que hemos desplegado en la secretaría, veremos siempre la manera de apoyarlos”, concluyó Rafael Adrián Avante Juárez, subsecretario del Trabajo y Previsión Social.  http://noticieros.televisa.com

El muro empieza en el sur

México alcanza cifras récord en deportaciones mientras se disparan un 1000% las solicitudes de refugiados. Las organizaciones hablan de “crisis humanitaria” en la frontera sur.

A orillas del río Suchiate, Carla Ochoa sirve cerveza mientras aguanta comentarios impertinentes y miradas lascivas de tres borrachos que llevan desde las diez de la mañana exigiendo una caguama (botella de un litro) tras otra.

La frontera entre México y Guatemala, de unos 1.000 kilómetros de longitud, a la altura de Tecún Umán, es un río marrón que durante el estiaje lleva agua hasta las rodillas y se puede cruzar caminando, sin preguntas ni papeles, junto a la garita aduanal.

Sin embargo, a Carla, después de tres intentos para llegar a Estados Unidos, dos hijos y una violación, le han quitado las ganas de volver a pasar por México y prefiere seguir poniendo cervezas en el lado chapín, como son conocidos. Se quedó sin dinero -y casi sin matriz- pero atiende mesas con más hombría que los rudos muchachos que beben al sol y los policías que la violaron.

A unos metros de ella, Josué, también hondureño, se arrastra sobre los muñones de la rodilla cerca del río.

En este punto, el lado guatemalteco de la frontera es un tramo de tierra donde conviven comerciantes que van de orilla a orilla, coyotes, migrantes, prostitutas, vecinos, cambistas, tricicleros y un espontáneo que arranca la piel a un tlacoache recién cazado, ante la mirada de todos los anteriores, que siguen el despelleje como un espectáculo de un circo.

“El hijueputa tren”, dice Josué sobre al accidente que le dejó sin piernas hace seis meses cuando intentó subirse a La Bestia, que recorre el país de sur a norte por el Golfo de México.

“Me agarré al vagón pero tropecé y caí bajo las ruedas. Al principio no me di cuenta, ni dolor sentía, pero cuando quise levantarme vi las dos piernas como por allí tiradas”, detalla señalando al aire. Según la Cruz Roja, cada año 37 personas pierden alguna extremidad intentando subir al tren.

Josué aprendió en el hospital de la localidad Gómez Palacio, por boca de otro mutilado, que la mejor técnica para subir es acompañar a la carrera el tren y utilizar los dos brazos para agarrarse al vagón y poder saltar sin ser arrastrado. Pero eso lo supo después.

Ambos, Carla y Josué, han quedado atrapados al otro lado del invisible muro sur.

La intensa vigilancia policial, La Bestia, los cárteles, las redes de trata y las deportaciones son los ladrillos de un ‘muro’ virtual, que se levanta a 3.000 kilómetros al sur del que quiere construir Donald Trump.

“El muro que temen los migrantes es México, no el de Trump”, explica Mario Hernani coordinador de la casa del migrante de Tecún Umán, último municipio de Guatemala. “Todos los que emprenden el camino saben que van a ser asaltados, extorsionados o violados, principalmente por las autoridades”, añade.

Según la Red de Organizaciones Defensoras de Migrantes (Redodem), que entrevistó a más de 30.000 migrantes acogidos en su red de albergues, casi la mitad de los delitos contra ellos en 2015, fueron cometidos por policías (41%) y el resto por el crimen organizado y la delincuencia común.

Algunos expertos creen que el muro de Trump, aunque es un agravio diplomático y una ofensa entre países vecinos, no supondrá, en el fondo, un gran cambio para México.

Los más afectados serán los migrantes irregulares ante un posible efecto llamada, en previsión a un endurecimiento de las políticas migratorias de EE. UU. Cada año transitan por México 400.000 personas, principalmente centroamericanas, con menos de 60 dólares en el bolsillo, que participan de un éxodo silencioso que huye de la violencia.

Marcelo, de 36 años y Nancy, de 20, salieron corriendo de El Salvador el 4 de enero cuando un tipo de la Mara-Salvatrucha, la pandilla más numerosa del país, apareció en su casa, golpeó con la culata de la pistola en la puerta y les dio 24 horas para dejar su hogar. Era la última advertencia. Querían que Nancy empezara a trabajar para ellos.

El día de Reyes, nada más atravesar el río y pisar suelo mexicano, les robaron el dinero y los viejos celulares que llevaban. internacional.elpais.com

Consulado Nueva York recomienda a dominicanos no salir de EEUU por medidas migratorias de Trump

También deben buscar ayuda profesional los dominicanos residentes legales elegibles para aplicar para la ciudadanía de Estados Unidos, que han tenido contacto con la policía u otras autoridades, incluso si ha sido pequeño.

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- El Consulado Dominicano en la ciudad de Nueva York  advirtió a los dominicanos residentes en Estados Unidos no salir de esa nación si han cometido algún delito o infracción de ley, sin antes consultar con un abogado especialista en asunto de inmigración.

En un comunicado emitido este fin de semana, las autoridades consulares informan que si los criollos que presenten esta situación no buscan la orientación adecuada, podrían enfrentar procesos de deportación hacia la República Dominicana.

También deben buscar ayuda profesional los dominicanos residentes legales elegibles para aplicar para la ciudadanía de Estados Unidos, que han tenido contacto con la policía u otras autoridades, incluso si ha sido pequeño.

El cónsul general dominicana en Nueva York, Carlos Castillo, instruyó a los vicecónsules, encargados departamentales y empleados de la legación consular, para iniciar una campaña informativa a la comunidad dominicana, frente a las consecuencias de las órdenes ejecutivas emitidas por el presidente Donald Trump.

En el comunicado, la sede consular advirtió además a los criollos indocumentados, no acercarse a ningún aeropuerto a recibir o despedir amigos o familiares para no correr el riesgo de ser detenido por un agente de inmigración.

Alertó también a los dominicanos residentes legales que si  al regresar a  los Estados Unidos un agente de inmigración le pide que firme algún documento renunciando a su residencia, tienen derecho a no firmar y a ser presentados frente a un juez de inmigración, de ser necesario.

Añadió que de firmar el documento corren el riesgo de perder su estatus legal como residentes permanentes en EE.UU. y podrían enfrentar  procesos de deportación.

http://acento.com.do

El tuit más escalofriante de Donald Trump

Nota del editor: Dean Obeidallah, ex fiscal, es el presentador de “El Show de Dean Obeidallah” en SiriusXM Radio, y columnista en The Daily Beast. Sígalo en @TheDeansreport. Las opiniones expresadas en este artículo son de su propia responsabilidad.

(CNN) – El sábado por la mañana, el presidente Donald Trump pudo haber publicado su tuit más escalofriante hasta la fecha, al menos para aquellos que creen que Estados Unidos no debería convertirse en una dictadura dirigida por él. Y no hago este comentario simplemente para ser provocativo o sin haberlo pensado mucho. Nuestra democracia es mucho más frágil de lo que algunos pueden comprender y Trump está tomando parte en un esfuerzo concertado para socavar su funcionamiento.

Este es el tuit de Trump que saltó a la luz desde el sábado por la mañana: “La opinión de este supuesto juez, que esencialmente priva a nuestro país de las fuerzas del orden, es ridícula y será anulada”.

The opinion of this so-called judge, which essentially takes law-enforcement away from our country, is ridiculous and will be overturned!

¿Por qué es tan preocupante? Está bien discutir acerca de si el juez debió o no debe haber emitido esta orden. Pero Trump aparentemente está tratando de deslegitimar a nuestra judicatura federal calificando al juez James Robart, nombrado por George W. Bush, como “supuesto”, mientras que argumenta que su decisión es “ridícula”.

Seamos francos, porque los desafíos lo demandan: un poder judicial federal independiente es nuestra última y mejor esperanza para prevenir que Trump viole la Constitución de los Estados Unidos y tome ilegalmente el poder. Trump lo entiende, de ahí su deseo de echarlo todo por tierra.

El presidente realmente parece estar liderando una clase magistral en transformación de Estados Unidos en una dictadura. Trump ha tratado de dañar a cualquier persona o cosa que intente contrarrestarlo.

En primer lugar, Trump ha hecho de los medios de comunicación (que son un perro guardián de nuestros presidentes) el foco de sus ataques, calificándolos de “deshonestos”, alegando que venden “noticias falsas” e incluso recientemente calificándolos de “partido de la oposición”. El resultado práctico es que cuando los medios de comunicación señalen las mentiras de Trump y presenten hechos objetivos para contrarrestarlo, sus seguidores probablemente descarten los informes de éstos y se unan en su lugar a Trump.

Entonces, también nuestra comunidad de inteligencia se convirtió en su objetivo, ya que no estaba de acuerdo con sus opiniones sobre la participación de Rusia en nuestras recientes elecciones. Trump arremetió, calificando a estas agencias, encargadas de recopilar información para nuestra seguridad nacional, de “vergonzosas” y acusándolas de dejar escapar información, comparando esto con “algo que la Alemania nazi habría hecho”.

Donald Trump camina hacuia su vehículo tras llegar a su propiedad Mar-a-Lago en Florida. (Crédito: Joe Raedle/Getty Images)

Trump ha iniciado claramente el proceso de destrucción de su credibilidad, por lo que si en el futuro se oponen a sus opiniones o publican hechos para menoscabar sus posiciones, les dirá a sus seguidores que tampoco les deben creer.

Y ahora Trump, que atacó a un juez durante su campaña, citando su herencia mexicana, ha vuelto a enfilar su artillería contra nuestra judicatura. Pero esta vez es mucho más preocupante dado Trump no es un candidato, sino el presidente de los Estados Unidos. Se debe suponer que la razón es la misma: quiere deslegitimar al poder para que así las decisiones que riñan claramente con sus intereses sean vistas por sus seguidores como al menos horriblemente partidistas o, en el peor de los casos, inválidas.

Es aterrador pensar en dónde podría parar esto. Por ejemplo, cuando la Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó en el caso histórico de Brown contra la Junta de Educación que la segregación racial en nuestras escuelas públicas era inconstitucional, obligó al entonces presidente Dwight Eisenhower a implementar esa decisión.

El gobernador de Arkansas, Orval Faubus, se había negado a acatar la decisión de la Corte y, en su lugar, hizo rodear una escuela secundaria blanca en su estado con tropas de la Guardia Nacional para impedir su integración. Eisenhower respondió federalizando la Guardia Nacional de Arkansas para hacer cumplir la decisión de la Corte Suprema y permitir que los estudiantes negros asistieran al centro educativo.

¿Haría Trump lo mismo si hubiese estado apasionadamente en desacuerdo con la decisión de la Corte o simplemente la ignoraría mientras ataca la legitimidad de nuestro poder judicial, provocando una crisis constitucional? Y ciertos jefes de agencias federales que apoyan a Trump, o incluso funcionarios federales, ¿se negarían a seguir órdenes judiciales (o al menos lo harían muy lentamente) porque Trump los ha convencido de que no se puede confiar en las decisiones judiciales federales?

No hay duda de que los partidarios de Trump le son muy leales a él personalmente. Hay que tener en cuenta que, de forma muy infame, se jactó de que incluso podría dispararle a una persona en la Quinta Avenida en Nueva York y sus seguidores aún seguirían allí, a su lado. Y según una encuesta de CNN/ORC, mientras que Trump tiene sólo un 44 % de aprobación en general, el 90 % de los republicanos cree que está haciendo un buen trabajo.

Los padres fundadores del país consagraron una separación de poderes en nuestra Constitución para que hubiera controles y equilibrios inherentes para evitar una situación en la que un presidente pudiera convertirse en un rey. Después de todo, ellos acababan de arriesgar sus vidas al rebelarse contra el rey de Inglaterra.

Los ataques concertados de Trump para deslegitimar nuestros medios de comunicación, nuestra comunidad de inteligencia y ahora nuestra judicatura federal sin duda los habría alarmado. Y debe ser aterrador para todos los estadounidenses que verdaderamente creen en nuestra Constitución y en la promesa que el país representa.  http://cnnespanol.cnn.com

DIFUSIÓN EN EL BLOG: @tiricia34

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