ALEPO: DE MAL EN PEOR

 

¿Quiénes son los rebeldes de Alepo?

Entre 4.000 y 8.000 armados de 40 grupos insurrectos forman el último reducto opositor:

El frágil pacto, alcanzado a contrarreloj y negociado entre potencias internacionales, Moscú-Ankara, estuvo apunto de descarrilar este miércoles cuando topó con la letra pequeña que exigieron los actores locales que desde hace más de un lustro combaten en el frente: insurrectos y Ejército sirio. Lejos de componer un frente homogéneo y común, el bando rebelde de Alepo cuenta con más de 40 facciones armadas de entre 100 a 1.500 combatientes cada una. Pujados por la necesidad bélica en Alepo, estas facciones se han agrupado en dos principales coaliciones: Jeish el Fatá (Ejército de la Conquista) y Fatá Haleb (Conquista de Alepo). En ambas, se impone el ala conservadora salafista. Varias de ellas han sido acusadas de cometer crímenes de guerra durante los cuatro años que controlaron el hemisferio occidental de la ciudad.

La cifra tanto de civiles como de combatientes en Alepo es objeto de controversia. Los cálculos iniciales de la ONU cifraron en 250.000 el número de civiles, de los cuales habrían salido 80.000 en la última semana, y en 8.000 el de combatientes rebeldes. Sin embargo, la televisión estatal siria cifró este jueves en 9.000 el remanente de vecinos en el Alepo oriental y en 4.000 el de opositores armados.

Según el cálculo del enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, un 12% de los insurrectos serían yihadistas de Fatá al Sham. Esta antigua filial de Al Qaeda que, a pesar de cambiar de envase, sigue presente en la lista de grupos terroristas de Europa y Estados Unidos. Dos organizaciones paraguas, Jeish el Fatá y Fatá Haleb,aglutinan a estas facciones en el Alepo este, que contarían con entre 4.000 y 8.000 combatientes.

Jeish el Fatá (Ejército de la Conquista) reagrupa a seis de los grupos más radicales entre los que destacan Fatá al Sham y Ahrar al Sham.

Frente Fatá al Sham: Los expertos estiman que este grupo yihadista cuenta con unos 1.000 hombres en Alepo que responden al líder Abu Mohamed el Jolani. Entre 10.000 y 20.000 combaten en toda Siria, el 30% de ellos, extranjeros. Al Qaeda en Siria ha cambiado de nombre primero a Frente Al Nusra para más tarde pasar a llamarse Fatá al Sham en un intento de limpiar su imagen. En mayo de 2012, la filial terrorista llevó a cabo los primeros atentados suicidas en Siria, en los que mató a 55 personas e hirió a otros 400 en la capital. Inicialmente fuertes en el noreste del país, en 2014 perdieron Raqa a manos del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés), escisión de Al Qaeda y competidor ideológico.

Ahrar al Sham: Coalición de varios grupos de corte islamista y salafista lideradas por Abu Ammar al Omar y una de las principales fuerzas armadas insurrectas en Idlib. Entre 10.000 y 20.000 milicianos luchan en sus filas, entre 800 y 1.000 en Alepo en alianza con Al Qaeda.

Fatá Haleb (Conquista de Alepo) es la segunda coalición, con una treintena de grupos armados que incluye a moderados del Ejército Libre Sirio (ELS) como la División de Infantería 101, pero donde predomina el liderazgo armado de islamistas y salafistas como Nour al Din al Zinki, el Frente al Shamia, o Jeish el Islam (Ejército del Islam).

División de Infantería 101: facción que pertenece al Ejército Libre Sirio, nacido al principio de la contienda cuando varios generales desertaron del Ejército regular. Contaría con escasos cientos de hombres en Alepo. Compuesto por sirios, pertenece al espectro más moderado de la oposición, aunque mantiene relaciones con facciones radicales con las que combate contra las tropas regulares en Alepo.

Nour al Din al Zinki: cuentan con entre 1.000 y 1.200 hombres en Alepo, donde surgió el grupo a finales de 2011 bajo el liderazgo del jeque Taufik Shahabudín. Facción de corte islamista, estaría financiada por Ankara y compuesta por locales sirios.

Jeish el Islam: contaría con unos 500 hombres en Alepo. Es la agrupación paraguas de varios grupos de corte islamista y salafista. Supone la principal fuerza de oposición en la periferia de Damasco. Tras el asesinato de su líder, Zahran Alloush, le reemplazó Mohamed Alloush. Tienen entre 20.000 y 25.000 combatientes. Entre sus bastiones están Duma y Guta Oriental, en la periferia de Damasco.

Frente Shamia: surge a finales de 2014 en Alepo donde contaría con unos 800 hombres. Se trata de una alianza de varios grupos de corte salafista bajo las órdenes de Abu Amer, nombre de guerra. Combaten contra las tropas regulares sirias y contra las milicias kurdas en Alepo.

Financiación de actores regionales

“Turquía respalda a Nour al Dine Zinki y Ahrar al Sham. Ambos disponen de misiles antitanques BGM-71 TOW guiados y de fabricación estadounidense, lo que induce a que también han recibido apoyo de los norteamericanos”, explica en un correo electrónico el analista militar sirio Mohammed S. Alftayeh. “Mientras que nadie clama apoyar a Fatá al Sham, la mayoría de analistas están de acuerdo en que es Qatar su principal valedor, el mismo que les animó a desvincularse de la marca Al Qaeda”, añade. Según Alftayeh, Jeish al Islam, el grupo más importante en la periferia de Damasco aunque residual en Alepo, recibe apoyo de Riad. En cuanto a la presencia de rebeldes moderados del ELS, el experto sirio asegura que “es muy reducida y limitada en Alepo”.

La radiografía actual del bando opositor en Alepo responde a la progresiva absorción de los combatientes del ELS que han visto vaciarse sus filas de los antaño moderados que hoy buscan venganza por los indiscriminados bombardeos de la aviación siria y rusa sobre civiles por un lado, y atraídos por el flujo de recursos llegados de las monarquías del Golfo y Turquía por otro. Unos recursos limitados que han provocado también enfrentamientos entre las diferentes facciones, como los que llevaron a las armas el pasado noviembre a milicianos del grupo Fastaqin, afiliado del ELS, en contra de los más conservadores de Nour al Din al Zinki.

Entre el puzle insurrecto, unos 130.000 a 250.000 civiles, según las fuentes, han permanecido cercados por las tropas regulares sirias durante más de cuatro meses. Un cerco en el que han participado los grupos rebeldes más radicales prohibiendo la huida a civiles a quienes han usado como escudos humanos. Testimonios que refrendan varios de los 80.000 vecinos que han logrado huir a zona bajo control del Gobierno en la última semana y tal y como denuncia la ONU, quien les acusó de abrir fuego contra familias que intentaban escapar de los combates. Y sin embargo, parte de la población civil apoya a quienes consideran como sus “hermanos sirios que luchan por una Siria mejor y la caída de El Asad”. A la inversa, centenares de activistas, trabajadores sociales, rescatadores y personal médico que han conformado la magra espina dorsal de una población desprovista de todo, temen hoy ser encarcelados, o ejecutados, si cruzan los controles del Ejército sirio.

N.S- BEIRUT

Tras casí seis años la guerra siria se ha cobrado ya más de 312.000 vidas, cerca de la mitad de ellas de civiles, según cifras proporcionadas por el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos. La resolución 2139 adoptada por el Consejo de Seguridad de la ONU el 22 de febrero de 2014 insta a todas las partes del conflicto sirio a respetar las leyes humanitarias internacionales y por ende la protección de los civiles que no participan en las hostilidades.

Partida en dos desde 2012, la población de la Alepo oriental quedó bajo las leyes, no siempre unánimes, de los diferentes grupos opositores. Amnistía Internacionaldenunció el pasado mes de julio en un informe los crímenes de guerra cometidos por varias facciones rebeldes. “Hoy en Alepo e Idlib, los grupos armados tienen carta blanca para cometer crímenes de guerra y otras violaciones de la ley humanitaria internacional con impunidad. Sorprendentemente, hemos documentado el uso por parte de grupos armados de los mismos métodos y torturas que son habitualmente empleados por el Gobierno sirio”, reza el informe.

Los testimonios de víctimas denuncian a  facciones como Nour al Din al Zinki, Frente al Shamia, División 16, Fatá al Sham y Ahrar al Sham. Además de ejecuciones por adulterio o ataques a homosexuales, se encuentran otros casos más mediatizados como el del joven Abdulá Issa. Con tan sólo 12 años, el menor fue acusado de espía y públicamente decapitado por milicianos de Nour al Din al Zinki. A las ejecuciones dentro del perímetro rebelde se suma la lluvia de morteros que en el último mes ha matado a más de 140 civiles en los barrios residenciales de la Alepo occidental y bajo control del régimen. http://internacional.elpais.com/

Los evacuados de Alepo: “Dejamos la tierra donde nacimos”

Unos 3.000 civiles son evacuados mientras el presidente Bashar Asad celebra la caída de la ciudad como “la escritura de la Historia por cada sirio”.

La UE dice que Rusia y Siria “deberán rendir cuentas por los ataques deliberados a civiles y hospitales”.

Una evacuación dramática concluyó este miércoles con 53 meses de combates ininterrumpidos en la segunda ciudad de Siria. Un día después de que el plan se pospusiera por exigencias de última hora, y tras dos actos hostiles contra quienes huían del asedio de Alepo, tres tandas de convoyes transportaron a cientos de civiles hacia zona opositora exterior a la urbe. El presidente sirio, Bashar Asad, celebró la consecuente recuperación de la localidad vaticinando un mundo diferente tras la “liberación” de Alepo.

La batalla por Alepo se acaba con el mayor desplazamiento forzoso en cinco años y medio de guerra en Siria. Un gran número de autobuses y ambulancias trasladaron este jueves, en tres tandas, a unos 3.000 civiles de los cerca de 5.000 civiles y combatientes que, se estima, permanecían en un pedazo de los distritos orientales alepinos. Con paso lento, los convoyes salieron del distrito de Al Amiriya hacia el oeste de Alepo, en manos alzadas, a través del derruido distrito suroccidental de Ramusa.

Una evacuación que ha vuelto a ser suspendida esta mañana por las fuerzas del régimen de Asad debido a que “los rebeldes no han cumplido con los términos del acuerdo”, según ha anunciado una fuente de seguridad siria.

Miles de familias están dejando la ciudad con todo lo que pueden transportar con ellos de las casas a las que nunca podrán regresar“, tuiteó desde el corazón del infierno alepino el activista y comunicador Zouhir al Shimale. Abu Laila, un maestro casado y con una pequeña, mandó un mensaje a EL MUNDO tras salir de Alepo. “Estamos seguros, finalmente. Desafortunadamente, dejamos nuestra tierra, Alepo, la tierra donde nací”, evocó entre suspiros y al borde del llanto. “Ésta es la realidad que nos toca. No sé cuál es el siguiente destino”. Al Shimale dejó una pista cuando, en otro tuit, mencionó la crisis de refugiados.

Los buses se llenaron hasta los topes. Ambulancias de Cruz Roja Internacional y de la Media Luna Roja Siria -la ONU no fue incluida en las tareas de evacuación- lideraron el primer convoy. Salió a primera hora de la mañana, y su objetivo era evacuar primero a cerca de 200 heridos, más de 50 de ellos en estado crítico.

Las desavenencias diplomáticas entre Irán y Rusia, los dos pilares externos de la supervivencia de Asad, habían bloqueado la evacuación el miércoles pasado, día que terminó con nuevos choques armados. Este jueves se volvió a temer lo peor cuando, según testigos, milicianos de los grupos chiítas que Irán patrocina abrieron fuego contra el primer convoy. Mataron a una persona e hirieron a cuatro, entre ellos Bebars Meshal, conductor del vehículo y miembro del grupo de rescate Cascos Blancos. Para garantizar la seguridad de los evacuados, Rusia había diseñado un dispositivo que incluya aviones de vigilancia y soldados propios en 21 kilómetros de pasillo de seguridad.

Según varios medios, el motivo del retraso del miércoles había sido la imposición de condiciones de última hora por parte de Irán, país que inicialmente había quedado al margen del diálogo Rusia-Turquía que había forjado el pacto para las evacuaciones. Teherán exigió que, como contrapartida por las evacuaciones de Alepo, también se permitiera la evacuación de civiles residentes en Fua y Kafraya, dos poblaciones alauitas -minoría a la que pertenece Asad- asediadas desde hace meses por los opositores en la provincia de Idlib.

Al menos 29 buses y ambulancias llegaron en la tarde de este jueves a ambas localidades para evacuar a parte de los 15.000 civiles que permanecen allí hacia la provincia costera de Lataquía. Al mismo tiempo, los convoyes de opositores alcanzaban Idlib, cuya capital está mayormente en manos del grupo yihadistaFrente de Conquista del Levante, vinculado a Al Qaeda. A esas horas todavía hubo tiempo para un susto más cuando, de acuerdo con la agencia semioficial turca Anadolu, cazas leales a Asad bombardearon la carretera del distrito de Rashidin, con destino Idlib, que deben recorrer los evacuados.

Turquía, país que ha respaldado a la oposición armada desde el inicio de la guerra de Siria, se encargará de acoger a las víctimas de los barrios opositores de Alepo. El viceprimer ministro turco, Veysi Kaynak, explicó este jueves desde la frontera turcosiria que su país está planeando instalar un campo de refugiados dentro de Siria -presumiblemente en Idlib- para los desplazados forzosos. Se uniría a otros ya existentes, y que han recibido a lo largo de los últimos años apoyo de ONG internacionales. No obstante, nuevos bombardeos a varias zonas de esa provincia recordaron este jueves que la guerra no se acaba tras perder Alepo, y que los opositores de Idlib siguen en la mirilla del presidente sirio.

Lo que está ocurriendo hoy es la escritura de la Historia, redactada por cada ciudadano sirio. La redacción no empezó hoy [por este jueves], sino hace seis años, cuando la crisis y la guerra empezaron en Siria”, proclamó Bashar Asad en un vídeo institucional que distribuyó por Internet. Fue su forma de recordar que la toma de Alepo, de facto al salir el último miliciano opositor, será su mayor victoria en el conflicto y un golpe psicológico para la oposición armada y civil.

Aun con este mensaje, la comunidad internacional insistió este jueves en susllamamientos a pacificar Siria, cuya guerra ha matado a más de 400.000 personas, la mayoría a manos de los leales a Asad. El próximo 27 de diciembre, Moscú celebrará una cumbre tripartita entre Siria, Rusia e Irán para abordar el caos sirio, que sigue sin visos de finalización. http://www.elmundo.es/

Alepo, la ciudad de los vagabundos

El tiempo se paró en el verano de 2012 y ya no hay vuelta atrás. El presente es durísimo.

Un ejército de hombres, mujeres y niños deambula entre los edificios machacados por la guerra en el barrio de Ashaar, en la zona oriental de Alepo. Buscan un techo, cualquier lugar en el que poder cobijarse. No tienen dinero para comer y mucho menos para transporte, así que caminan y caminan con sus pocas pertenencias encima por las avenidas fantasma de esta parte de la ciudad y preguntan en los puestos de control a los militares si saben de algún edificio que no esté demasiado dañado para poder meterse en él. Arrastran a los niños como pueden. Están helados de frío. «Buscamos cualquier casa, la nuestra ya no existe. Llevamos quince días así, a la intemperie. No podemos más», confiesa Mustafa Najjar, acompañado de su mujer y cuatro hijos. Los combates les obligaron a salir de su casa en el barrio conocido como el de las ‘1070 viviendas’ y «lo hemos perdido todo», lamenta este empleado del ayuntamiento de Alepo.

En el puesto de control más cercano piden precaución a Mustafa y su familia porque en los bajos de uno de los edificios han encontrado un almacén en el que los grupos armados fabricaban los «cañones de infierno», los proyectiles que lanzaban contra la zona gubernamental. Hay decenas de bombonas de gas convertidas en este artefacto mortal que aterrorizaba a los vecinos del otro lado de la ciudad.

Mustafa y los suyos pasan de largo para probar fortuna en otro lugar. Amina y su hija se encuentran en la misma situación. Ellas han vagado durante tres años por diferentes barrios de la ciudad y del cinturón rural de Alepo y ahora buscan desesperadamente un techo, «no nos importa dónde, pero no podemos seguir de un lado a otro, necesitamos un lugar donde vivir», dice entre lágrimas de impotencia. Increíble pensar en que alguien pueda vivir en unos edificios que son auténticas ruinas, «pero cualquier cosa es mejor que los campos para desplazados, eso es la muerte en vida, no se puede aguantar un solo día», lamenta Amina.

Saqueo total

Unos buscan cualquier casa, otros acuden a ver cómo han quedado sus propiedades tras los combates. Mohamed Mohandis vuelve después de cuatro años. Es funcionario y tuvo que escapar cuando Ashaar pasó a manos opositoras. Se emociona al ver el quinto piso en el que invirtió los ahorros de su vida y donde nacieron sus hijos. El edificio sigue en pie. Le acompañamos en este momento con el que soñaba desde que cerró la puerta de su domicilio. Subimos las escaleras y uno tras otro, todos los pisos están saqueados. No es necesaria la llave, ya no hay puerta. En el interior todos sus muebles, ropas y demás están rotos, tirados y hay excrementos por las esquinas. «Era lo que esperaba, pero lo limpiaré y repararé lo que sea necesario. Esta es mi casa y vamos a vivir de nuevo aquí, ahora libres de grupos armados y protegidos por el Ejército», señala cabizbajo, apoyado en el dintel de la entrada. Su mujer e hija vienen por detrás y les avisa, a gritos, del espectáculo que les espera.

Mohamed no es el único vecino de esta calle que regresar por primera vez. Mahmud Kreikh también lo hace y el resultado es idéntico. Su casa está en pie, pero no le han dejado nada después del saqueo. «Ojalá los europeos fuerais como Rusia. Queremos paz de una vez, que se vayan para siempre los hombres armados y regrese el orden», pide al saber que habla con un periodista europeo. Salam Ambaruh se acerca a seguir la conversación y también quiere contar su historia, la de «un sirio que trabajó toda su vida para tener un hogar y ahora lo encuentra reventado. El problema es que con la guerra ya no hay trabajo y no tenemos dinero ni para comer, ¿cómo vamos a invertir en reconstrucción?», se pregunta desesperado antes de regresar a la mezquita en la que vive desde hace cuatro años. El tiempo se paró en Alepo en el verano de 2012 y ya no hay vuelta atrás. El presente es durísimo. http://www.abc.es/

 

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