MOSUL CRUEL DURA Y LARGA

 

Así será la batalla de Mosul: larga, difícil y cruel/POR SUSANA CAMPO

Las fuerzas iraquíes están equipadas con rifles de asalto y de precisión, armas automáticas, tanques, distintos tipos de artillería, helicópteros y aviones caza.

Este lunes las fuerzas iraquíes e internacionales comenzaron la ofensiva para reconquistar el bastión del grupo yihadista Daesh en Irak, una batalla que se prevé larga, difícil, cruel y con grandes consecuencias humanitarias. En la operación participa un mosaico de fuerzas cuya coordinación será clave para que la batalla tenga éxito.

En declaraciones a http://www.lainformacion.com Jesús A. Núñez Villaverde, codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria recuerda que Daesh ha tenido tiempo para preparar la defensa de Mosul “con obstáculos y desplegando medios improvisados como explosivos.

En un principio, la operación para la conquista de la que fuera la segunda ciudad de Irak estaba prevista para enero de 2015, pero la decisión del primer ministro iraquí Al Abadi de retomar primero Ramadi permitió que Daesh plantara la ciudad con minas, IEDs y trincheras llenas de petróleo a las que ha prendido fuego para obstaculizar la visibilidad de los efectivos aéreos de la coalición.

Nadie se atreve a pronosticar cuál será la duración de la batalla. Dependerá de la “voluntad de resistencia de Daesh o si deciden abandonar la ciudad”. Ni la retirada de los yihadistas ni el asalto a la ciudad ofrece esperanza a los iraquíes que continúan resistiendo en Mosul. “Un asalto a Mosul, con esas dimensiones y con la población civil, significará el uso de los civiles como escudo humanos”. Es decir, una verdadera catástrofe humanitaria.

Un mosaico de fuerzas luchando contra EI

Son alrededor de 40.000 los efectivos que forman parte del bando atacante:el ejército iraquí, la policía, la coalición internacional, los peshmergas kurdos, las Unidades de Movilización Popular, las fuerzas iraníes y los turcos. “Desde el norte están avanzando los peshmergas (unos 15.000)”, explica Núñez Villaverde mientras que las fuerza iraquíes lo hacen por la llanura de Nínive. “Avanzan con el asesoramiento y apoyo aéreo de la coalición”, asegura. “Mientras tanto, las fuerzas de movilización popular, mayoritariamente chiíes serán empleadas en la retaguardia”.

La coalición internacional liderada por los EEUU también realizará ataques aéreos, con aviones y helicópteros Apache, contra posiciones de Daesh una vez que el Ejército de Irak ingrese en la ciudad para darle soporte a las tropas terrestres. Por su parte, las fuerzas iraquíes están equipadas con rifles de asalto y de precisión, armas automáticas pesadas y ligeras, minas antipersona, protecciones para los soldados, tanques, distintos tipos de artillería, helicópteros y aviones caza.

Mosul desencadenará una crisis humanitaria

Pese a la superioridad numérica de la Coalición frente a los insurgentes, todo puede pasar en Mosul. “Ninguna guerra es matemática”, asegura el codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria. Lo único evidente es que se desencadenará “una crisis humanitaria tanto si los habitantes de Mosul salen de la ciudad como si se quedan”.

Preguntado por si la reconquista de Mosul supondrá el fin de Daesh, el experto es rotundo: “Daesh no tiene una solución militar; seguirán adelante si no se acompaña con otros componente políticos o económicos”.

El Pentágono afirma que el ‘EI’ usa a civiles como escudos humanos en Mosul

El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha afirmado este martes que el grupo yihadistaEstado Islámicoestá utilizando a civiles como escudos humanos en el marco de la ofensiva contra los extremistas en la localidad iraquí de Mosul.

“Están siendo retenidos contra su voluntad”, ha dicho el portavoz del Pentágono, Jeff Davis, agregando que “no ha habido cambios en el último día sobre gente huyendo (de la ciudad)”.

Las 8 preguntas para entender la situación estratégica de Mosul/POR SUSANA CAMPO

Distintos cuerpos de las fuerzas iraquíes han ultimado los preparativos para la batalla, después de haber ganado terreno al EI en los alrededores de Mosul en los pasados meses.

La decisiva batalla para recuperar la ciudad iraquí de Mosul ya está en marcha. Tras dos años y 129 días bajo el yugo islamista,fuerzas iraquíes, tropas del kurdistán iraquí, milicias chiíes, combatientes suníes y la coalición internacional que lidera Estados Unidos, se preparan para recuperar la ciudad, considerada la capital de facto del autoproclamado Estado Islámico en Irak.

Haidar al Abadi ha anunciado en la noche de este domingo el inicio de la operación militar a través de un mensaje en la televisión iraquí: “El momento de la victoria ha llegado. Hoy he declarado el comienzo de esta victoriosa operación para libraros de la violencia y el terrorismo de Estado Islámico”.

La operación militar para reconquistar Mosul,en manos del EI desde junio de 2014, lleva meses planeada. Antes del comienzo de la operación se lanzaron sobre la ciudad miles de panfletos advirtiendo a los ciudadanos que el comienzo de la ofensiva armada de tropas del ejército iraquí, con la ayuda de fuerzas aliadas, era inminente. Se teme que esta batalla provoque un éxodo de más de un millón de iraquíes.

En el despliegue militar, que podría durar semanas o meses, están implicados unas 30.000 militares iraquíes apoyados por fuerzas aéreas de EEUU, según informa The New York Times. En el otro lado, habría alrededor de 5.000 milicianos, dispuestos a dar la vida por esta ciudad. Repasamos las claves de la importancia de la batalla de Mosul.

La importancia económica, estratégica y cultural de Mosul

Mosul se encuentra a unos 360 km de distancia de la capital iraquí, Bagdad, en la provincia de Nínive, bañada por el río Tigris. Se trata de una región que cuenta con amplias reservas naturales como petróleo y además está cerca la presa de Mosul cuyo papel es fundamental para abastecer agua a la región. Desde el punto de vista geográfico, es un ciudad que conecta Irak con Siria por lo que su liberación supondrá un duro golpe a la consolidación del Califato. Mosul es también el hogar de varias tribus y etnias como kurdos, árabes, turcomanos, cristianos y judíos han convivido durante muchos años en paz. Por eso, su liberación influirá mucho el futuro político de Irak.

¿Desde cuándo está en manos de los yihadistas?

En junio de 2014, Estado Islámico se hizo con el control de la ciudad. Fue una conquista rápida, sin apenas resistencia de la población local y con una bochornosa actuación de las fuerzas iraquíes que huyeron dejando que cayera la ciudad en manos de los yihadistas. La ocupación de la ciudad fue un duro golpe para el gobierno chií de Norui al-Malaki y prueba de las tensiones entre suníes y chiíes en Irak. Para Estado Islámico la toma de Mosul supuso un gran botín económico y militar ya que tomaron 500 millones de dólares en efectivo del principal banco de la ciudad y confiscar material militar del ejército iraquí que fue abandonado por las fuerzas de este país.

¿Por qué es importante la conquista de Mosul?

La toma de la ciudad de Mosul por parte de los yihadistas fue un duro golpe moral para el ejército iraquí ya que se cuestionó su profesionalidad. Para los yihadistas fue una victoria colosal que permitió conectar el califato entre Siria e Irak y enviar combatientes desde Al Raqqa (Siria) a Mosul (Irak). Una derrota de Estado Islámico en Mosul interrumpirá esta ruta al tiempo que limitará la operaciones militares de los yihadistas a la vecina Siria.

¿Qué planes tiene el gobierno de Irak para el futuro de Mosul?

La batalla por Mosul está dividida en varias meses y puede durar semanas o meses. En esta primera fase, unos 5.000 peshmergas kurdos se preparan para reconquistar 10 poblaciones, situadas al este de la ciudad. Las tropas que se han concentrando en las bases alrededor de Mosul para primero rodear la ciudad, aislar la zona y cortar las rutas de suministro. El asalto final a la ciudad lo ejecutarán los comandos iraquíes que han sido entrenados por las fuerzas especial estadounidenses.

¿Será una batalla fácil?

Se prevé que sea una batalla feroz. Cuerpo a cuerpo y casa por casa. Los yihadistas han construidos túneles y plantado minas por toda la ciudad para evitar que el ejército entre en la ciudad.Además, han cavado trincheras que llenan con gasolina y prenden fuego.

¿Cómo se prepara Estado Islámico para defender Mosul?

Se cree que en el interior de Mosul esperan entre 3.000 y 4.500 combatientes. Llevan meses preparándose para esta batalla que se espera sea una lucha de guerrilla. Han construido trincheras en las principales carreteras de la ciudad y bombas en las principales carreteras. Además, han llenado pozos con neumáticos y petróleo para prenderles fuego y generar densas y oscuras nubes de humo para dificultar los bombardeos de la coalición internacional.

¿Cuántos soldados participan en la recuperación de la ciudad?

Más de 30.000 soldados, incluidos contingentes paramilitares de combatientes tribales suníes y milicias chiíes, participarán en la ofensiva, que se lanzará desde cinco direcciones en torno a la ciudad.

¿Qué pasará con la población civil?

Se espera que sea una batalla sangrienta en la que la población civil será la principal víctima. “En la ciudad siguen atrapadas alrededor de 1,2 millones de personas. Los yihadistas han advertido a la población sobre las consecuencias de cruzar a la vecina siria. Los iraquíes que permanecen en la ciudad están enfermando porque el agua está contaminada, no hay comida, los precios son deshorbitados y ya no queda nada en el interior de la ciudad”, cuenta awww.lainformacion.com el Consejo Noruego para Refugiados (NRC) que asiste humanitariamente a cerca de 37.800 personas en el campo de Debaga, donde viven numerosas familias provenientes de Mosul, y campamentos de refugiados sirios cercanos a Erbil a las que ahora se suman la decenas de miles que tratarán de huir de Mosul. http://www.lainformacion.com/ 

OPINIÓN SEGÚN LETICIA DURÁN @tiricia34Resultado de imagen de Mosul en la actualidad

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Después de ver por todo el mundo de lo que son capaces los miembros del DAESH y sus hombres y mujeres haciendo la YIHAD se llega a la decisión de tomar Mosul y sacarlos de allí donde se han hecho fuertes y desde donde se cree es el centro de operaciones del terror. Esta semana la batalla ya va barrio por barrio casa por casa, estos “valientes” ponen frente a las tropas invasoras a mujeres y niños como escudos humanos así demuestran su coraje, las tropas se encuentran ante dilemas difíciles de solucionar, y hemos conocido que la ONU se la queja que las tropas que están en la ofensiva de Mosul se “están pasando” yo pregunto, ¿cómo funciona esto, estos animales pueden hacerse explotar dentro de un bar en cualquier parte del planeta, o abrazándote, y resulta las tropas se tienen que atener a miramientos con ellos en combate?  ¿que reglas se deben seguir, y para quién están escritas? Es cierto que en la guerra no vale todo, hay normas siempre y cuando opino yo el rival también las respete, y en este caso el rival no se quiere dialogar ni negociar ni respeta ley alguna que no sean las suyas hechas a su medida modificando leyes ya legisladas y textos sagrados ya escritos, por eso creo que aún sin poder viajar allí y sin poder ver con mis ojos la actuación de las tropas que intentan hacerse con Mosul no es justo criticarles, creo dan la vida por todos/as, son varios países que tienen allí a sus hombres/mujeres luchando contra personas que ya han demostrado el valor que le dan a la vida sea en el país que sea del mundo, no les importa nada.

Las leyes de la guerra (en pocas palabras)

 Los hombres siempre han recurrido a la violencia para solucionar sus conflictos. Pero en todas las culturas existe la convicción de que es necesario imponer límites para evitar que las guerras se conviertan en barbarie. Por ejemplo, existen normas para determinar que se ha de proteger a quienes no participan en la guerra, como los heridos o los prisioneros. Esas normas forman el derecho internacional humanitario. Sí, la guerra tiene límites, y atacar a personas civiles constituye un crimen de guerra. Al conmemorar el 150º aniversario del primer Convenio de Ginebra, instamos a todas las partes a que respeten ese derecho y preserven nuestra humanidad. Usted puede ayudarnos mediante la difusión de este vídeo donde se explica de manera sencilla las normas básicas del derecho internacional humanitario.

La guerra y el derecho internacional humanitario.

Los conflictos armados son tan antiguos como la humanidad misma. En la guerra siempre existieron las prácticas consuetudinarias, pero los Estados empezaron a formular normas internacionales destinadas a limitar los efectos de los conflictos armados por razones humanitarias sólo en los últimos 150 años. Los Convenios de Ginebra y los Convenios de La Haya son los ejemplos principales de esas normas. Esta rama del derecho, habitualmente denominada derecho internacional humanitario (DIH), se conoce también como derecho de la guerra o derecho de los conflictos armados.

El derecho internacional humanitario forma parte del cuerpo de derecho internacional que rige las relaciones entre los Estados. El DIH tiene por objeto limitar los efectos de los conflictos armados por razones humanitarias. Su finalidad es proteger a las personas que no participan o han dejado de participar en las hostilidades, a los enfermos y heridos y a los prisioneros y las personas civiles, y definir los derechos y las obligaciones de las partes en un conflicto en relación con la conducción de las hostilidades.

En su calidad de ley, el DIH impone obligaciones a las partes en los conflictos armados. No sólo deben respetar la ley, sino que tienen la obligación de hacer que se respete. No es aceptable desentenderse de la cuestión.

La piedra angular del DIH está formada por los Convenios de Ginebra. El primero fue suscrito por 16 países en 1864. En los siglos anteriores, se habían aplicado normas a la conducción de la guerra, pero esas normas estaban basadas en las costumbres y tradiciones, y eran locales o meramente transitorias. En el año 1864, ese estado de cosas cambió y se  puso en marcha el proceso de construcción de un cuerpo jurídico que no ha dejado de evolucionar hasta el día de hoy.

La iniciativa del primer convenio provino de cinco ciudadanos de Ginebra. Uno de ellos, Henry Dunant, fue testigo casual de la batalla Solferino, en 1859. Horrorizado al observar la ausencia de toda ayuda para los heridos,  organizó a los residentes locales para que les brindaran asistencia. Este acto dio origen a uno de los elementos clave del primer convenio: el trato humano de las personas que han dejado de participar en los enfrentamientos, independientemente del bando al que pertenezcan.

También en este momento, se adoptó un signo protector neutral para quienes ayudaban a las víctimas de los conflictos: una cruz roja sobre fondo blanco, que forma la inversión exacta de la bandera suiza.

En el siglo y medio siguiente, el cuerpo del derecho internacional humanitario fue creciendo. En 1906 y 1929, se amplió el Convenio de Ginebra para aliviar la suerte que corren los heridos y los enfermos de las fuerzas armadas en campaña y definir nuevas normas sobre la protección de los prisioneros de guerra. En 1899 y 1907, también se adoptaron los Convenios de La Haya, cuyo objetivo básico era reglamentar la conducción de la guerra. En agosto de 1949 se adoptaron los cuatro Convenios de Ginebra tal como se conocen hoy. Esta vez, también abarcaron la protección de las personas civiles, en respuesta a la terrible experiencia de la Segunda Guerra Mundial.

En 1977 y 2005, se añadieron Protocolos a los Convenios de Ginebra; por otra parte, una serie de otros convenios y protocolos internacionales, que abarcan ámbitos específicos como las armas convencionales, las armas químicas, las minas antipersonal, las armas láser, las municiones en racimo y la protección de los niños en los conflictos armados, han ampliado el alcance del DIH, como lo ha hecho también la codificación del derecho consuetudinario.

Sin embargo, su núcleo siguen siendo los Convenios de Ginebra y sus Protocolos adicionales, que establecen obligaciones jurídicas claras y consagran los principios humanitarios fundamentales.

  • Los soldados que se rinden o que están fuera de combate tienen derecho a que se respete su vida y su integridad moral y física. Está prohibido darles muerte o herirlos.
  • La Parte en conflicto en cuyo poder estén recogerá y prestará asistencia a los heridos y a los enfermos. También se protegerá al personal sanitario, los establecimientos, los medios de transporte y el material sanitarios. El emblema de la cruz roja, la media luna roja o el cristal rojo es el signo de esa protección, y debe respetarse.
  • Los combatientes capturados tienen derecho a que se respeten su vida, su dignidad, sus derechos personales y sus convicciones. Serán protegidas contra todo acto de violencia y de represalia. Tendrán derecho a intercambiar noticias con sus familiares y a recibir socorros.
  • Los civiles que se encuentren bajo la autoridad de una parte en el conflicto o de una potencia ocupante de la cual no sean nacionales tienen derecho a que se respeten su vida, su dignidad, sus derechos personales y sus convicciones.
  • Cualquier persona se beneficiará de las garantías judiciales fundamentales. Nadie será condenado salvo en virtud de una sentencia previa pronunciada por un tribunal legítimamente constituido. No se considerará a nadie responsable de un acto que no haya cometido, ni se someterá a nadie a tortura física o mental ni a castigos corporales o a tratos crueles o degradantes.
  • Las partes en conflicto y los miembros de las respectivas fuerzas armadas no tienen derecho ilimitado por lo que respecta a la elección de los métodos y de los medios de guerra. Se prohíbe emplear armas o métodos de guerra que puedan causar pérdidas inútiles o sufrimientos excesivos.
  • Las partes en conflicto harán distinción, en todo tiempo, entre población civil y combatientes, protegiendo a la población y los bienes civiles. En tal sentido, antes de lanzar un ataque se tomarán las precauciones adecuadas.

El Comité Internacional de la Cruz Roja es considerado el “guardián” de los Convenios de Ginebra y de los otros tratados que conforman el derecho internacional humanitario. Sin embargo, no puede actuar como policía ni como juez. Esas funciones incumben a los gobiernos, es decir, a las partes en los tratados internacionales que tienen la obligación de prevenir y poner fin a las infracciones del DIH. También se les exige castigar a las personas responsables de lo que se conoce como “infracciones graves” del DIH o crímenes de guerra.

Reglamento relativo a las leyes y costumbres de la guerra terrestre (H.IV.R)

18-10-1907 Tratado

Tomado de Derecho Internacional relativo a la conducción de las hostilidades, CICR, 1996

  La Haya, 18 de octubre de 1907

SECCIÓN I

  BELIGERANTES

CAPÍTULO 1

  Calidad de Beligerante

  Art. 1. Las leyes, los derechos y los deberes de la guerra no se refieren solamente al ejército sino también a las milicias y a los Cuerpos de voluntarios que reúnan las condiciones siguientes:

1. Tener a la cabeza una persona responsable por sus subalternos;

2. Tener una señal como distintivo fijo y reconocible a distancia;

3. Llevar las armas ostensiblemente;

4. Sujetarse en sus operaciones a las leyes y costumbres de la guerra.

En los países en que las milicias o los Cuerpos de voluntarios formen el ejército o hagan parte de él, tanto aquéllas como éstos quedan comprendidos bajo la denominación de ejército.

  Art. 2. Los habitantes de un territorio no ocupado que al aproximarse el enemigo tomen espontáneamente las armas para combatir las tropas invasoras, sin haber tenido tiempo de organizarse conforme al artículo 1, serán considerados como beligerantes si llevan las armas ostensiblemente y si respetan las leyes y costumbres de la guerra.

  Art. 3. Las fuerzas armadas de las partes beligerantes pueden componerse de combatientes y no combatientes. En caso de captura por el enemigo, unos y otros tienen derecho al tratamiento de prisioneros de guerra.

CAPÍTULO II

  Prisioneros de Guerra

  Art. 4. Los prisioneros de guerra están bajo el poder del Gobierno enemigo y no de los individuos o Cuerpos que los hayan capturado.

Deben ser tratados con humanidad.

Todo lo que les pertenezca personalmente, exceptuando armas, caballos y papeles militares es de su propiedad.

  Art. 5. Se puede someter a los prisioneros de guerra a la internación en una ciudad, fortaleza, campo o localidad cualquiera con la obligación de no alejarse más allá de ciertos límites determinados; pero no pueden ser encerrados sino como medida de seguridad indispensable y únicamente en el caso de circunstancias imperiosas que determinen esa medida.

  Art. 6. El Estado puede emplear como trabajadores a los prisioneros de guerra, según su grado y aptitudes, excepción hecha de los Oficiales. Los trabajos no serán excesivos y no tendrán relación alguna con las operaciones de la guerra.

Puede autorizarse a los prisioneros para trabajar por cuenta de administraciones públicas o privadas o por cuenta propia.

Los trabajos ejecutados en beneficio del Estado, se pagarán de acuerdo con las tarifas en vigor para los militares del ejército nacional que ejecuten los mismos trabajos, o si aquéllas no existen, de acuerdo con una tarifa en relació n con los trabajos ejecutados.

Cuando los trabajos se verifiquen por cuenta de otras administraciones públicas o por cuenta de particulares, las condiciones se fijarán de acuerdo con la autoridad militar.

El salario de los prisioneros debe contribuir para mejorar su situación, y el excedente les será entregado en el momento de su liberación, deducidos los gastos de sostenimiento.

  Art. 7. El Gobierno en cuyo poder se encuentren los prisioneros de guerra se encarga de su sostenimiento.

A falta de acuerdo especial entre los beligerantes los prisioneros de guerra serán tratados en cuanto a alimentación, alojamiento y vestuario, en el mismo pie que las tropas del Gobierno que los haya capturado.

  Art. 8. Los prisioneros de guerra serán sometidos a las leyes, reglamentos y disposiciones vigentes en el ejército del Estado en cuyo poder se encuentren. Todo acto de insubordinación autoriza para tomar con ellos las medidas de rigor necesarias.

Los prisioneros que se fuguen y que fueren aprehendidos antes de haber podido unirse a su ejército o antes de abandonar el territorio ocupado por el ejército que los haya capturado quedarán sometidos a las penas disciplinarias.

Los prisioneros que habiendo tenido éxito en su evasión sean otra vez aprehendidos no sufrirán pena alguna por la fuga anterior.

  Art. 9. Todo prisionero de guerra está obligado a declarar, si se le interroga a este respecto, su nombre y grado verdaderos, y en el caso de que infrinja esta regla se expone a una restricción de las ventajas concedidas a los prisioneros de guerra de su categoría.

  Art. 10. Los prisioneros de guerra pueden ponerse en libertad bajo palabra si las leyes de su país los autorizan para esto, y en ese caso están obligados, bajo la garantía de su honor personal, a cumplir escrupulosamente, tanto respecto de su propio Gobierno como de aquel que los ha hecho prisioneros, los compromisos que hayan contraído.

En el mismo caso su propio Gobierno está obligado a no exigir ni a aceptar de ellos servicio alguno contrario a la palabra empeñada.

  Art. 11. Un prisionero de guerra no puede ser compelido a aceptar su libertad bajo palabra, como tampoco el Gobierno enemigo está obligado a acceder a la petición del prisionero que solicite su libertad bajo palabra.

  Art. 12. Todo prisionero de guerra puesto en libertad bajo palabra y que fuere reaprehendido en armas contra el Gobierno con el cual se había comprometido bajo su honor, o contra los aliados de éste pierde el derecho al tratamiento de los prisioneros de guerra y puede ser llamado ante los Tribunales.

  Art. 13. Los individuos que siguen a un ejército sin formar parte directa de él, como los corresponsales y los revisteros de periódicos, los vivanderos, los proveedores, que caigan en poder del enemigo y cuya detención éste juzgue conveniente, tienen derecho al tratamiento de prisioneros de guerra, a condición de que vayan provistos de un comprobante de la autoridad militar del ejército que acompañaban.

  Art. 14. Se establecerá desde el principio de las hostilidades en cada uno de los Estados beligerantes, y llegado el caso en los países neutrales que hayan recogido beligerantes en su territorio, una oficina de información sobre prisioneros de guerra.

Esta oficina, que estará encargada de responder a todas las preguntas que se le dirijan sobre cuestiones de su incumbencia, recibirá de sus diversas dependencias todas las indicaciones referentes a la internación y sus cambios, liberaciones bajo palabra, canjes, fugas, entrada a los hospitales, muertes y todos los demás datos necesarios para sentar y tener al corriente una cédula individual para cada prisionero de guerra. La oficina deberá consignar en cada cédula el número de lista, nombre y apellido, edad, procedencia, grado, cuerpo de tropa, heridas, fecha y lugar de la captura, de la internación, de las heridas y de la muerte, y en general, todas las observaciones particulares. La cédula individual se remitirá al Gobierno del otro beligerante una vez hecha la paz.

La oficina de información se encargará igualmente de recoger y centralizar todos los objetos de uso personal, valores, cartas, etc., que se encuentren en los campos de batalla o hayan sido abandonados por los prisioneros libertados bajo palabra, canjeados, fugados, o muertos en los hospitales o ambulancias, y los transmitirá a los interesados.

  Art. 15. Las sociedades de socorros para los prisioneros de guerra, regularmente constituidas según las leyes de su propio país y que tengan por objeto el ministerio de la caridad, así como sus agentes debidamente acreditados, contarán por parte de los beligerantes con todas las facilidades compatibles con los límites trazados por las necesidades militares y las reglas administrativas, para cumplir con eficacia su tarea de humanidad. Los delegados de estas sociedades podrán distribuir socorros en los depósitos de internación y en los lugares donde acampen los prisioneros repatriados, mediante un permiso personal expedido por la autoridad militar y bajo compromiso estricto de someterse a todas las medidas de orden y de policía que ella prescriba.

  Art. 16. Las oficinas de información gozarán de franquicia postal. Las cartas, giros y artículos de valor, así como las valijas postales destinados a los prisioneros de guerra o despachados por ellos, estarán exentos de todos los derechos postales, tanto en los países de donde se remitan como en aquellos a donde se dirijan y en los países intermedios.

Las dádivas y socorros en especie destinados para los prisioneros de guerra serán admitidos libres de todo derecho de importación o cualesquiera otros, así como del precio del transpone en los ferrocarriles del Estado.

  Art. 17. Los Oficiales prisioneros recibirán el sueldo a que tienen derecho los Oficiales del mismo grado pertenecientes al país en que estén retenidos, y el reembolso quedará a cargo de su Gobierno.

  Art. 18. Los prisioneros de guerra gozarán de completa libertad para las prácticas de su religión, comprendiendo en éstas la asistencia a los oficios de su culto, con la condición de sujetarse a las medidas de orden y de policía prescritas por la autoridad militar.

  Art. 19. Los testamentos de los prisioneros de guerra serán recibidos y redactados en las mismas condiciones que para los militares del ejército nacional.

Se seguirán igualmente las mismas reglas en lo relativo a los documentos sobre comprobación de las defunciones, así como para la inhumación de los prisioneros de guerra, teniendo en cuenta su grado y categoría.

  Art. 20. Una vez restablecida la paz la repatriación de los prisioneros de guerra se efectuará en el más breve término posible.

CAPÍTULO III

  Enfermos y Heridos

  Art. 21. Las obligaciones de los beligerantes en lo relativo al servicio de enfermos y heridos se rigen por la Convención de Ginebra.

SECCIÓN II

  HOSTILIDADES

CAPÍTULO I

  De los medios de hacer daño al enemigo, de los sitios y de los bombardeos

  Art. 22. Los beligerantes no tienen un derecho ilimitado en cuanto a la elección de los medios de perjudicar al enemigo.

  Art. 23. Además de las prohibiciones establecidas por Convenciones especiales, es particularmente prohibido:

(a) Emplear veneno o armas envenenadas;

(b) Dar muerte o herir a traición a individuos pertenecientes a la nación o al ejército enemigo;

(c) Dar muerte o herir a un enemigo que habiendo depuesto las armas o no teniendo medios para defenderse se haya rendido a discreción;

(d) Declarar que no se dará cuartel;

(e) Emplear armas, proyectiles o materias propias para causar males innecesarios;

(f) Usar indebidamente el pabellón parlamentario, el pabellón nacional o las insignias militares y el uniforme del enemigo, así como los signos distintivos de la Convención de Ginebra;

(g) Destruir o tomar propiedades enemigas, a menos que tales destrucciones o expropiaciones sean exigidas impe riosamente por las necesidades de la guerra;

(h) Declarar extinguidos, suspendidos o inadmisibles ante los Tribunales los derechos y acciones de los nacionales del adversario.

Es igualmente prohibido a un beligerante compeler a los nacionales del adversario a tomar parte en las operaciones de la guerra dirigidas contra su país, aun en el caso de que ellos hayan estado a su servicio antes de comenzar la guerra.

  Art. 24. Los ardides de guerra y el empleo de los medios necesarios para obtener informes sobre el enemigo y sobre el terreno son considerados como lícitos.

  Art. 25. Es prohibido atacar o bombardear, cualquiera que sea el medio que se emplee, ciudades, aldeas, habitaciones o edificios que no estén defendidos.

  Art. 26. El Comandante de las tropas asaltantes, antes de proceder al bombardeo y salvo el caso de ataque a viva fuerza, deberá hacer todo lo que esté a su alcance para prevenir a las autoridades.

  Art. 27. En los sitios y bombardeos se tomarán todas las medidas necesarias para favorecer, en cuanto sea posible, los edificios destinados al culto, a las artes, a las ciencias, a la beneficencia, los monumentos históricos, los hospitales y los lugares en donde estén asilados los enfermos y heridos, a condición de que no se destinen para fines militares.

Los sitiados están en la obligación de señalar esos edificios o lugares de asilo con signos visibles especiales que se harán conocer de antemano al sitiador.

  Art. 28. Es prohibido entregar al saqueo una ciudad o localidad, aun en el caso de que haya sido tom ada por asalto.

CAPÍTULO II

  De los espías

  Art. 29. No puede considerarse como espía sino al individuo que obrando clandestinamente o con falsos pretextos recoja o trate de recoger informes en la zona de operaciones de un beligerante, con la intención de comunicarlos al enemigo.

Por tanto, los militares sin disfraz que penetren a la zona de operaciones del ejército enemigo con el objeto de recoger informes no son considerados como espías. Tampoco son considerados como espías los militares y los civiles que desempeñando su misión sin reserva, se encarguen de trasmitir despachos destinados a su propio ejército o al ejército enemigo. A esta categoría pertenecen también los individuos enviados en globos para trasmitir despachos, y en general para mantener las comunicaciones entre las diversas partes de un ejército o de un territorio.

  Art. 30. El espía cogido in fraganti no podrá ser castigado sin juicio previo.

  Art. 31. El espía que habiéndose reunido al ejército a que pertenecía sea capturado más tarde por el enemigo, será tratado como prisionero de guerra y no incurre en responsabilidad alguna por los actos de espionaje anteriores.

CAPÍTULO III

  De los parlamentarios

  Art. 32. Se considera como parlamentario el individuo autorizado por uno de los beligerantes para conferenciar con el otro y que se presente con bandera blanca. Tiene derecho a la inviolabilidad, así como el corneta, clarín o tambor, el abanderado y el intérprete que lo acompañen.

  Art. 33. El Jefe al cual se envía un parlamentario no está en todo caso en la obligación de recibirlo.

Puede tomar todas las medidas necesarias para impedir al parlamentario que se aproveche de su misión para informarse.

Tiene derecho, en caso de infracción, de retener temporalmente al parlamentario.

  Art. 34. El parlamentario pierde sus derechos de inviolabilidad si se prueba de una manera positiva e irrecusable que se ha aprovechado de su posición privilegiada para provocar o cometer un delito de traición.

CAPÍTULO IV

  De las capitulaciones

  Art. 35. En las capitulaciones acordadas entre las Partes Contratantes deben tenerse en cuenta las reglas del honor militar.

Una vez establecidas se observarán escrupulosamente por ambas partes.

CAPÍTULO V

  Del armisticio

  Art. 36. El armisticio suspende las operaciones de guerra por mutuo acuerdo de las partes beligerantes. Si su duración no se hubiere fijado, las partes beligerantes pueden volver a emprender en cualquier tiempo las operaciones, con tal de que se prevenga al enemigo en el tiempo fijado, conforme a las condiciones del armisticio.

  Art. 37. El armisticio puede ser general o local.

El primero suspende en dondequiera las operaciones de guerra de los Estados beligerantes; el segundo solamente entre ciertas fracciones del ejército beligerante y en radio determinado.

  Art. 38. El armisticio debe ser notificado oficialmente en tiempo oportuno a las autoridades competentes y a las tropas. Las hostilidades quedan suspendidas inmediatamente después de la notificación, o en el término fijado.

  Art. 39. Corresponde a las Partes Contratantes fijar en las cláusulas del armisticio las relaciones que ellas pueden mantener en el teatro de la guerra con sus habitantes, y las que pueden mantener los habitantes de un Estado beligerante con los del otro.

  Art. 40. Toda violación grave del armisticio por una de las partes da a la otra el derecho de denunciarlo, y aun en caso urgente, de reanudar inmediatamente las hostilidades.

  Art. 41. La violación de las cláusulas del armisticio por particulares que obren por propia iniciativa da derecho solamente a exigir el castigo de los culpables, y si fuere el caso, a indemnización por las pérdidas sufridas.

SECCIÓN III

  DE LA AUTORIDAD MILITAR SOBRE EL TERRITORIO DEL ESTADO ENEMIGO

  Art. 42. Se considera como ocupado un territorio cuando se encuentra colocado de hecho bajo la autoridad del ejército enemigo.

La ocupación no se extiende sino a los territorios donde esa autoridad esté establecida y en condiciones de ejercerse.

  Art. 43. Desde el momento en que la autoridad legítima pase de hecho a manos del ocupante, éste tomará todas las medidas que estén a su alcance a fin de restablecer y conservar, en cuanto sea posible, el orden y la vida públicos, respetando, salvo impedimento absoluto, las leyes vigentes en el país.

  Art. 44. Es prohibido a un beligerante compeler a los habitantes de un territorio ocupado por él a dar informes sobre el ejército del otro beligerante o sobre sus medios de defensa.

  Art. 45. Es prohibido constreñir a los habitantes de un territorio ocupado a prestar juramento a la potencia enemiga.

  Art. 46. El honor y los derechos de la familia, la vida de los individuos y la propiedad privada, así como las creencias religiosas y la práctica de los cultos, deben ser respetados.

La propiedad privada no puede ser confiscada.

  Art. 47. El pillaje es formalmente prohibido.

  Art. 48. Si el ocupante recauda en el territorio ocupado los impuestos, derechos y peajes establecidos en beneficio del Estado, lo hará, en cuanto sea posible, con arreglo a la tasa y distribución de impuestos en vigencia, resultando para él la obligación de proveer a los gastos de administración del territorio ocupado en la medida en que el Gobierno legal estaba obligado a ello.

  Art. 49. Si además de los impuestos previstos en el artículo precedente el ocupante recauda otras contribuciones en dinero en el territorio ocupado, no lo po drá hacer sino para atender a las necesidades del ejército o a la administración del territorio.

  Art. 50. Ninguna pena colectiva, pecuniaria o de otra clase podrá imponerse a los habitantes por causa de hechos individuales de que no puedan ser considerados como solidariamente responsables.

  Art. 51. No se podrá percibir ninguna contribución sino en virtud de una orden escrita y bajo la responsabilidad de un General en Jefe.

No se procederá, en cuanto sea posible, a verificar dicha recaudación sino de acuerdo con la tasa y distribución de impuestos en vigencia.

De toda contribución se dará un recibo al contribuyente.

  Art. 52. No podrán exigirse empréstitos en especie y servicios del común o de los habitantes sino para atender a las necesidades del ejército que ocupe el territorio. Serán proporcionados a los recursos del país y de tal naturaleza que no impliquen para los habitantes la obligación de tomar parte en las operaciones de la guerra contra su país.

Esos empréstitos y servicios no serán exigidos sino con la autorización del Comandante de la localidad ocupada.

Los empréstitos en especie serán, en cuanto sea posible, pagados de contado; en caso contrario se dejará constancia de aquellos por medio de documentos, y el pago se hará lo más pronto posible.

  Art. 53. El ejército que ocupe un territorio no podrá apoderarse sino del numerario, fondos, obligaciones por cobrar que pertenezcan al Estado, depósitos de armas, medios de transporte, almacenes y provisiones, y en general toda propiedad mueble del Estado que pueda servir para operaciones militares.

Todos los medios destinados en tierra, en mar y en los aires para la trasmisión de noticias o para el transporte de personas o cosas, excepción hecha de los casos regidos por el derecho marítimo, los depósitos de armas y en general toda especie de municiones de guerra, pueden ser tomados, aunque pertenezcan a particulares, pero deberán ser restituidos, y la indemnización se fijará cuando se restablezca la paz.

  Art. 54. Los cables submarinos que pongan en comunicación un territorio ocupado con uno neutral no podrán ser tomados o destruidos sino en el caso de necesidad absoluta. Deben ser restituidos y las indemnizaciones se fijarán cuando se haga la paz.

  Art. 55. El Estado ocupante no debe considerarse sino como administrador y usufructuario de los edificios públicos, inmuebles, bosques y explotaciones agrícolas que pertenezcan al Estado enemigo y se encuentren en el país ocupado. Deberá defender el capital de esas empresas y administrar conforme a las reglas del usufructo.

  Art. 56. Los bienes de las comunidades, los de establecimientos consagrados a los cultos, a la caridad, a la instrucción, a las artes y a las ciencias, aun cuando pertenezcan al Estado, serán tratados como propiedad privada.

Se prohíbe y debe perseguirse toda ocupación, destrucción, deterioro intencional de tales edificios, de monumentos históricos y de obras artísticas y científicas.

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