PPK: TÚ OPINAS

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Nacimiento e infancia

En cuanto a mi infancia, no fue una infancia clásica de un chico nacido en Miraflores, yendo al colegio y regresando a su casa al final del día a comerse su lonche. Yo nací aquí, en la Clínica Delgado, el 3 de Octubre del ’38, en Miraflores, día en el cual, 10 años depués, Odria dió el golpe de Estado, que interrumpió el gobierno del Dr. José Luis Bustamante y Rivero, iniciándose así una dictadura de 8 años. En el primer golpe, mi papá terminó preso casi un año porque era jefe de un grupo de médicos en el Ministerio de Salud Pública, que trabajaban en el interior del país, sobre todo en la Amazonía y en la Sierra, y que eran muy progresistas. Eran admiradores de Haya de la Torre, que además era amigo de mi papá.

Mis padres

Mi papá era un intelectual, un tipo muy bien preparado. Sacó su doctorado en fisiología a los 22 años, en la Universidad de Berlín (en 1912). Luego, participó en la Primera Guerra Mundial como Mayor o Capitán del ejército alemán, en cuestiones médicas sobre todo. Terminada la guerra, fue mandado a Rusia a establecer una facultad de medicina en Minsk y luego en Omsk. También estuvo en China un tiempo, siempre enviado por la Universidad de Humboldt de Berlín; estuvo en Sierra Leona; y luego, en el año ’29, fue en una misión a Brasil, a trabajar en la eliminación de la fiebre amarilla, para la cual un grupo de médicos logró una vacuna que es muy importante hoy.

Luego vino Hitler y mi padre se fue de Alemania. Se fue un tiempo al Instituto Marie Curie en París, que era un instituto de gran investigación médica. En el año 1936 llegó al Perú gracias a la invitación de su amigo, Carlos Enrique Paz-Soldán, que le dijo que aquí había mucho por hacer. Al llegar, se fue a Iquitos a establecer un esfuerzo de control de enfermedades tropicales. Por eso, el reciente laboratorio que ha inaugurado el Ministro de Salud, conmigo ahí (en Iquitos), se llama el Laboratorio “Max Kuczynski”. En Iquitos, todo el mundo le habló de la lepra y se fue entonces al leprosorio de San Pablo, que queda a tres días en peque-peque (un pequeño bote de motor) de Iquitos o a tres horas en helicóptero; no está tan cerca, está casi en la frontera de Brasil y el Perú, cerca de Caballococha.Mi padre llegó al leprosorio y los leprosos estaban todos en jaulas y había el mito, que persistía, de que era una enfermedad muy contagiosa; y lo es después de un contacto prolongado, pero con darle la mano a una persona con esa enfermedad no pasa nada. Según un libro del enfermo más antiguo, que murió hace poco a los cien años, lo que hizo mi papá fue: Llegó, demolió las jaulas, dijo “aquí se cambia el esquema” y “aquí lo que tenemos que hacer es prevenir esta enfermedad”. Entonces, con la ayuda del ministro de salud, mi padre se paseó por toda la selva, viendo si había chicos que tenían lepra y los fue trayendo a San Pablo a aislarlos, pero a que vivieran y trabajaran juntos. Luego vinieron las drogas sulfa que permitieron eliminar la lepra -la lepra en el Perú no existe, sólo hay algunos casos.Viví una parte de mi infancia en Iquitos, porque estuvimos ahí un par de años. Mi mamá venía de Ginebra, había sido profesora de literatura y se encontró con mi papá por el año ’33 ó ’34; y él le dijo: “Yo quiero ir a América Latina; cásate conmigo. Vamos.” Estuvo aquí en el ’36, me tuvo a mí en el 38, a mi hermano en el ’41 y en el ’42 y ’43 estuvimos un tiempo en Iquitos.

Mi infancia en Lima

Después, regresamos a Lima y mi papá trabajaba en el Ministerio de Salud Pública y no había plata, porque los sueldos del sector público en esa época eran muy bajos (igual que ahora). Y cuando estuvimos en Lima, él se orientó más hacia los Andes: Hizo varios estudios en Puno, en Cusco, estudios de lo que hoy se llama “medicina social”, que es el estudio de cómo la pobreza y la migración afectan la salud de las personas y viceversa. De chico, vivíamos “de casa en casa”, porque no había plata. Entonces, vivimos un tiempo en la Av. Arenales; en la calle Jorge Chávez en Miraflores; vivimos en una de las primeras casas en San Antonio (que existe todavía).

Mis estudios

Un tiempo después, murió mi abuelito en Ginebra; mi mamá heredó un poquito de plata y compramos una casa, que existe todavía aquí en Santiago de Surco. Ahí me mandaron al colegio, al Markham. Al principio, me mandaron de interno (cosa que hoy no existe en ese colegio), y era un internado muy duro.  En el ’48 -cuando mi papá estaba preso-, mi mamá se fue a Suiza seis meses a ayudar a su hermano que era médico también. Estuvimos ahí seis meses y nos metieron a un colegio público, Beuver, que era de una calidad increíble.

Ahí me interesé en la música y mi hermano se interesó en la ciencia. En el año ’53, se enferma mi mamá y nos mandan a un internado en el norte de Inglaterra, en un colegio semi-militar. Ahí estuve tres años y entré con una beca a la Universidad de Oxford, pues no teníamos la plata para pagar eso y me fue muy bien. Estudié lo que se llamaba “Política, Filosofía y Economía” porque me dije: “Si estudio historia o idiomas, no voy a tener una carrera rentable” y yo estaba acostumbrado a no tener plata, a vivir pobremente.

Yo tengo todavía libros de cuentas en el que dice “gasté 10 centavos en esto, 20 en esto, etc.”. Yo quería ser más auto-sostenible. Gané una beca de literatura española y con eso entré a la universidad, pero al cabo de dos trimestres cambié a este otro programa, me dije “vámonos a Filosofía y Economía”. Lamentablemente, en mi colegio, “Exeter”, no tenía tutor de Economía, y el tutor de Economía que yo tenía era una persona dedicada al trago; entonces me dediqué más a la parte filosófica y tuve dos grandes tutores, que eran Gilbert Ryle y William Alston, que eran famosos filósofos de esa época. Terminé mis estudios en Oxford y casi saco lo que se llama un “First Class Degree” (que es un grado sobresaliente) y apliqué a una beca a Princeton. Y como no había becas en el departamento de Economía, saqué una beca en lo que se llama la Escuela Woodrow Wilson, que es una escuela de Política, Administración Pública y Economía. Ahí me dediqué básicamente a preparar el doctorado en Economía; pasé los exámenes al cabo de dos años y terminé ahí bien joven (a los 21 ó 22 años).

Mi regreso al Perú

Con todos estos constantes viajes y observación de los contrastes entre distintos lugares –Inglaterra, Suiza, Iquitos, Lima, el Perú, etc.-, se veían países muy distintos: Suiza era un lugar súper próspero; Inglaterra, no, Inglaterra salía de la guerra, había racionamiento de alimentos (te daban un huevo por semana en el colegio); y Perú se veía un país más primitivo. Entre el ’53 y el ’59, vi a mi mamá antes de que muriera en una clínica en Suiza. Yo estaba en el Norte de Inglaterra e iba una o dos veces al año en tren a Suiza. Mi madre vivía aquí, en Perú, pero ya al final, se fue a morir en los brazos de su madre, a que la trataran ahí; pues ella tenía un cáncer avanzado. Se fue a Suiza, fui a verla y luego se murió. En el ’59, regreso aquí un tiempo y me voy a trabajar al Cusco como contador en una hacienda, como me lo pidió mi padre. Era una época de mucha tensión en el Perú: Estaba el movimiento de Hugo Blanco en la Convención; al capataz de la hacienda lo mataron cuando yo estaba ahí; entonces, yo me llevé una impresión de mucha convulsión.

Nuevos estudios en Princeton

Como ya tenía la beca en Princeton, me fui allá y terminé ahí. Fue una beca que obtuve mediante examen que luego podría haberla aplicado a varias universidades. En esa época, había control de cambios en Inglaterra; entonces, si querías aplicar a Harvard, tenías que llenar un formulario inmenso para conseguir los 15 dólares que costaba la aplicación. Princeton no pedía aplicación para los que estaban fuera de EEUU y es por eso que aplique ahí. Luego, también conseguí una beca en Standford, en North Western y me fui a Princeton. En Princeton, terminé mis exámenes en Economía; saqué mi Magister en Administración Pública; y nunca hice la tesis (o sea, no soy Doctor ni saqué el doctorado en Economía).

Mi entrada al Banco Mundial

Entré al Banco Mundial (BM), en un experimento que hacía (el BM): Quería preparar un programa para traer jóvenes, porque todos los funcionarios del BM eran gente mucho mayor que habían tenido otra carrera. La gran mayoría eran del Servicio Civil Colonial británico y holandés, gente que había trabajado en Indonesia y/o en la India. Pensaron que sería bueno llevar talentos jóvenes; llevaron primero a un joven de “conejillo de indias”, de “cuy”, de este programa; al año siguiente llevaron a otro y luego empezaron el programa en el año ’63. Yo era el tipo más joven que habían visto, tenía 22 años cuando entré ahí y no sabían bien qué hacer conmigo. Entonces, me mandaron primero a Chile a ver un problema que había en las minas de carbón Lota & Schwager, que son unas minas que están debajo del mar. Luego me mandaron a la Argentina a ver un programa de reestructuración de los ferrocarriles estatales. Fue muy interesante, aprendí mucho, fue un buen año. Luego, el BM me encargó ver todos los estudios económicos para Centroamérica y eso hice durante 4 ó 5 años. Recorrí Haití, República Dominicana, Guatemala, El Salvador, Honduras, Panamá y un poco de Nicaragua.

Mi regreso para trabajar en el BCR

En el Perú, mientras tanto, la gente del Banco Central -Carlos Rodríguez Pastor, que era uno de los jóvenes talentos que había llegado ahí y Richard Webb, le decían al presidente del BCR -que era Fernando Schwalb- que me trajeran. En el año ’66 me convencieron, dejé el Banco Mundial y le dije a mi esposa nos vamos al Perú, y vinimos. Yo me casé cuando tenía 23 años, mi esposa era irlandesa. Nos vinimos al Perú e inmediatamente entré en medio de una crisis financiera a principios del año ’67: El tipo de cambio estaba sobre-valuado, las finanzas públicas estaban en desorden. Eran los finales del primer gobierno de Belaúnde; y tuvimos, en un año, cinco Ministros de Hacienda. Después estuvo Francisco Morales Bermúdez, que era el Jefe de Economía del Ejército. Cuando Belaúnde lo nombró, dijo que era un General que sabía de Economía, a lo que yo le dije que el Jefe de Economía del ejército no se ocupa de Economía, sino del Economato, que son los víveres, las compras, etc. Nosotros estábamos muy cerca de Belaúnde, debido al esfuerzo que había hecho Javier Otero -que era el Gerente del Banco Central durante un año- después entró Carlos Rodríguez Pastor. E íbamos a ver a Belaúnde muy seguido porque no había en el Ministerio de Hacienda una secretaría económica que pudiera explicarle al Presidente lo que pasaba. La secretaría económica era el Departamento de Estudios del Banco Central, que lo dirigía Webb; y yo dirigía la Asesoría del Banco -todo esto lo recuento en mi libro llamado “Democracia bajo presión económica”. Y todo terminó un poco mal, tuvimos que devaluar a fin de Agosto. Ahí entramos un poco en temas políticos, porque había que asegurarse de que esta devaluación iba a ser exitosa; para esto, había que lograr que los sueldos de los trabajadores no subieran demasiado, pero quien controlaba eso era el Sindicato del APRA, la CGT -que hoy casi no existe. Los Ministros de Hacienda de Belaúnde (los anteriores) habían dejado un déficit importante, que había que eliminar; había que hacer muchas  reformas. Y al final logramos que, en el año ’68, el APRA nos diera los poderes extraordinarios para sacar esos impuestos. A mí me tocó explicarle a Haya de La Torre –quien todos los inviernos se iba a Europa- todo esto.

El Golpe de Estado del ’68

Hicimos una refinanciación de la deuda, que parecía inmensa en ese momento, 800 millones de dólares, y ahí yo trabajé con Manuel Ulloa, quien fue el último Ministro de Hacienda de Belaúnde , en ese gobierno. Fuimos por toda Europa y logramos la refinanciación y esa fue una de las cosas que llevó al golpe del 68′. Los militares creían que la refinanciación era plata “contante y sonante” y era solamente una postergación de pagos. Vino el golpe, el resto de la alta gerencia del BCR no estaba, yo estaba encargado y me llamó Velasco. Recuerdo que puso la pistola en la mesa y me dijo “¿dónde está la plata?” a lo que le dije “Mi General, ¿qué plata?” – “¿Cómo que qué plata? La plata que trajo Ulloa”- dijo él. Lo que pasó fue que Ulloa era un hombre muy voluble, además tenía ambiciones políticas. Así que, cuando regresó de Europa, con la refinanciación hecha, dijo: “¡Yo traigo al Perú 800 millones de dólares!”, pero no había nada. La pasamos mal con el gobierno militar porque no nos creían; además veían a una alta gerencia del Banco Central súper juvenil -yo cumplí 30 años el día del golpe, Webb tenía uno o dos años más y Carlos, uno más- y por eso, salió el Presidente del Directorio Civil que había y pusieron al general Rodríguez Martínez que era una “figura” en el ejército. Había sido Comandante General, un tipo muy pulcro y honesto. Al cabo de dos meses, él hablaba igual que la gerencia del BCR: Él le iba a explicar a Velasco que había que hacer esto o aquello. Al final lo botaron junto a Ángel Valdivia, que era el General encargado del Ministerio de Hacienda, que hablaba también como nosotros; por eso es que a nosotros nos veían como una especie de “magos juveniles”, unos “duendes” que estaban que estaban corrompiendo todo el pensamiento militar. Y luego de que esto ocurriera en el ’69, a nosotros nos enjuiciaron, así como también a la mayoría de los ministros de Hacienda de Belaúnde (entre ellos, Sandro Mariátegui) por cosas, absolutamente ridículas. Sandro se pasó tres años en la cárcel, fue una de las víctimas de este golpe, que aunque los resultados de su gestión no fueron buenos, era un tipo súper dedicado y honesto. Yo creo que el golpe mismo se debió a las ambiciones de Velasco, que se hubieran podido parar, si el Presidente Belaúnde hubiera puesto a otro de Ministro de Guerra; por ejemplo, al “Machote” Rodríguez, que era un tipo que sí estaba más dentro de una onda democrática. Además, había una influencia nazerista en el ejército –en el Medio Oriente trascendió mucho todo lo que había pasado con Nazer, nacionalismo más estatismo-; eso era una corriente que se veía en el CAEM (Centro de Altos Estudios Militares), donde nosotros, como funcionarios del BCR, dábamos clases y se veía claramente esa tendencia. Todo eso llevó a lo que se llamó el “Plan Inca” y a toda la política económica del gobierno militar, a la cual nosotros nos opusimos, por eso nos vieron como un obstáculo y nos sacaron fuera del país. http://ppk.pe/biografia/

LA HISTORIA OCULTA DE PPK-II: KUCZYNSKI ABJURÓ DE SU LEALTAD AL PERÚ

Pedro Pablo Kuczynski abjuró de su lealtad al Perú en 1982 y no en 1996, como ha querido hacer creer, a consecuencia de su matrimonio con la norteamericana Nancy Ann Lange. Una historia de desamor con el país que acogió a su familia, en la antesala de la Segunda Guerra Mundial.

Hace más de 30 años, el hoy candidato presidencial de Peruanos por el Kambio (PPK), Pedro Pablo Kuczynski, recitó de memoria el Juramento de Lealtad a los Estados Unidos, con el que abjuraba de cualquier compromiso patriótico con el Perú, ese lejano pedazo de tierra que tan generosamente había acogido a sus padres en su ruta de escape del nazismo.

En un perfecto inglés- aprendido básicamente en el Markham College de Miraflores, PPK pronunció el primer párrafo de ese documento: “Por este medio, declaro bajo juramento que renuncio absolutamente y por completo y abjuro toda lealtad y fidelidad a cualquier príncipe, potentado, estado o soberanía extranjera de quien o del cual haya sido sujeto o ciudadano antes de esto”.

Kuczynski Godard, dio cumplimiento con esto a lo establecido en las normas del Servicio de Ciudadanía e Inmigración del Departamento de Homeland Security de EE.UU., como requisito indispensable para convertirse en súbdito del imperio norteamericano, a cuyo amparo ya vivía desde muchos años antes. El sueño de PPK se había cumplido finalmente.

El candidato presidencial ha dejado entrever una y otra vez que posee la nacionalidad estadounidense desde el año 1996, a consecuencia de su matrimonio con la ciudadana norteamericana Nancy Ann Lange, prima de la actriz Jessica Lange. Pero eso no parece ser tan cierto, pues hay evidencia que abona en el sentido de que PPK pronunció el susodicho Juramento de Lealtad a los Estados Unidos en 1982, hace 34 años.

2-REQUISITOS BANCOVeamos, el propio Kuczynki ha dicho que entre los años 1982 y 1992 se desempeñó como presidente y director ejecutivo del banco estadounidense First Boston International y del First Boston Corporation, algo que es corroborado en la propia página web partidaria que promueve su candidatura.

Pero hay un detalle que debe ser tomado en cuenta: que la legislación norteamericana obliga a los directores de bancos de Estados Unidos a tener su ciudadanía mientras desempeñen el cargo. Específicamente, esto está contenido en el United States Code (Código de los Estados Unidos), Título 12, referido a los Bancos y Actividades Bancarias en su territorio.

La norma, a la letra, señala: “Cada director debe, durante todo su período de servicio, ser un ciudadano de los Estados Unidos”. Por lo tanto, si Pedro Pablo Kuczynski fue presidente y director ejecutivo del First Boston International y del First Boston Corporation, a partir de 1982, como afirma, tuvo que haber obtenido la nacionalización al menos por esa fecha.

Más allá de esto, PPK no ha tenido empacho nunca en proclamar a los cuatro vientos su nacionalidad estadounidense. En una declaración jurada de propiedad, firmada con su esposa Nancy Ann Lange, en el condado de Miami-Dade, estado de Florida, el 14 de abril del año 2000, dejó constancia expresa de su ciudadanía norteamericana, como se puede verificar en la imagen adjunta a la presente investigación.

3-RENUNCIA INICIALRecientemente, el candidato presidencial de Peruanos por el Kambio ha mostrado un certificado de pérdida de nacionalidad estadounidense. La pregunta que se hace el electorado es: ¿Se puede cambiar de nacionalidad y abjurar de sus lealtades patrióticas de acuerdo a sus conveniencias?

El Dato

El Juramento de Lealtad a los Estados Unidos que proclamó Kuczynski hace más de 30 años, menciona: “Declaro bajo juramento que apoyaré y defenderé la Constitución y las leyes de los Estados Unidos de América contra todos sus enemigos, internos o externos”.

http://www.laprimera.

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