BIOGRAFÍAS QUE NO CONOCÍAS II

 

Billy el Niño, 1859-1881

William H. Bonney, apodado Billy “The Kid” (el niño), es toda una leyenda dentro de la historia del Oeste de EEUU. Billy, fue uno de los pistoleros más rápidos y temidos del Oeste, su vida está marcada por la violencia desde su adolescencia hasta su muerte, ya que fueron muchos los que cayeron muertos tras un rápido y preciso disparo de su revolver. Pero Billy no fue un simple bandido o asesino, fue un hombre de frontera, empujado a sobrevivir usando la fuerza en unos tiempos en que la ley la dictaba el revolver y los nervios de quién le empuñara. Solo los más fuertes y rápidos eran capaces de sobrevivir en un mundo cruel en el que no existía una autentica justicia y cada hombre seguía sus propias leyes, para bien o para mal.

William H. Bonney, nació en Nueva York el 23 de noviembre de 1860, su verdadero nombre era William Henry McCarty “junior” y sus padres eran inmigrantes irlandeses que habían viajado a EEUU en busca de un futuro mejor, ante la hambruna que sacudía media Europa y que era particularmente dura en Irlanda. De su padre, William Henry McCarty, se desconoce casi todo, lo único que se sabe es que se dedicaba a conducir carros de cerveza por Manhattan y que un buen día, en el año 1862, decidió mudarse al Oeste, a Coffeyville, Kansas, con su mujer, llamada Catherine McCarty, su hijo Billy y su hermano pequeño Joseph.

Poco después de instalarse en su nuevo hogar y montar una lavandería, el padre de Billy murió de pulmonía y su madre se unió a un hombre llamado Bill Antrim. Tras diagnosticarle tuberculosis, Catherine y su nuevo novio se desplazaron con la familia a Nuevo México en busca de un clima más seco y soleado que fuera beneficioso para la deteriorada salud de la madre de Billy.

En 1873 Catherine se casó con el señor Antrim en la ciudad de Santa Fe y poco después se asentaron en la ciudad de Silver City, lugar donde Billy pasará el resto de su infancia. El señor Antrim no era proclive a trabajar manualmente y se dedicaba a la búsqueda de oro, a las apuestas y a emborracharse, motivos por los que pasaba mucho tiempo fuera de casa. Esta situación obligó a Catherine a trabajar duro para poder mantener a sus hijos. En esos tiempos, Billy era un niño escuálido y de baja estatura, muy inteligente y con un gran valor, no dudando en enfrentarse a cualquier compañero para hacerse respetar. Le encantaba la música y la cultura hispana, siendo muchos de sus amigos de origen mexicano.

El 16 de septiembre de 1874, un año después de su boda, moría la madre de Billy, acabando su dura lucha contra la tuberculosis. Siempre recordada como una mujer muy alegre y llena de vida, su pérdida marcará la vida de Billy para siempre. El joven Billy, que en aquella época tenía 14 años, fue acogido por la familia Brown, unos vecinos que le permitieron dormir y trabajar en el hotel que poseían en Silver City.

Hasta la fecha, Billy había sido un joven normal y corriente, honrado y trabajador, con una altura de 1,75 metros, pelo rubio, ojos azules y unos enormes dientes frontales, tenía más aspecto de campesino irlandés que de tipo duro. Sin embargo, la frecuente lectura de novelas de aventuras, protagonizadas por grandes guerreros y bandidos le había influenciado mucho, hasta el punto de que no tenía miedo de enfrentarse a jóvenes mayores y más fuertes. Esta imaginación desbordada le hizo sentir una gran admiración por los bandidos locales, no tardando en hacerse amigo del joven George Schaefer, apodado “Sombrero Jack”. Éste joven, borracho, ladrón y jugador, era la peor influencia que podría haber tenido Billy.

En abril de 1875 Billy es arrestado por primera vez, acusado de robar unos quesos en compañía de su amigo “Sombrero Jack”. En septiembre del mismo año vuelve a ser arrestado por robar ropa y un revolver en una lavandería china (Billy quería tener ropa decente y un arma para tener un mejor estatus social). Dos días después, escapa de la cárcel arrastrándose por la chimenea. Desde entonces se convierte en un fugitivo de la justicia que se dedicaba a trabajar como ganadero en varios ranchos del sureste de Arizona.

En 1876, llego a las cercanías de Fuerte Grant, en Arizona, lugar donde se dedicó de nuevo a trabajar en ranchos como vaquero y en el que se hizo un nombre como gran jugador de cartas. Hasta la fecha, Billy solo era un pobre muchacho que robaba de vez en cuando para sobrevivir, pero en poco tiempo, su sombrero mexicano y su habilidad con el revolver serán conocidas en todo el país…

Poco después, Billy se asociará con John R Mackie, un escocés que había sido soldado de caballería y que era un experto en el robo de caballos del ejército, actividad arriesgada pero muy rentable. En aquellos tiempos, Billy era conocido como “Kid Antrim”, (Niño Antrim), apodo que le pusieron los soldados de Fort Grant encargados de perseguirle, por su juventud y su aspecto frágil. Los soldados del fuerte consiguieron capturar a Billy en una de sus correrías, pero éste se escapó al día siguiente y abandonó de la zona durante varios meses, volviendo finalmente para buscar a su amigo Mackie.

El 18 de agosto de 1877, Billy con 17 años de edad, mató por primera vez a un hombre. Su víctima fue el herrero de Fuerte Grant, un inmigrante irlandés llamado Frank “Windy” Cahill, que era el típico matón de pueblo que disfrutaba molestando a los débiles. Cuando vio el aspecto aniñado de Billy empezó a bromear a su costa día tras día. Un buen día, Billy se hartó y respondió a los insultos con el típico “Son of a Bitch” (hijo de perra), que en aquella época era el peor insulto posible. Cahill se abalanzó encima de Billy y empezó una pelea a puñetazos que acabó con los dos hombres sacando los revolvers. Billy disparó primero, hiriendo a Cahill en el estómago. Una herida grave que ocasionó la muerte de Cahill al día siguiente. Billy escapó de la zona el mismo día de la pelea para evitar la posible venganza que intentarían en su contra los amigos y parientes de Cahill. La muerte de Cahill había ocurrido en defensa propia, así que por lo menos, Billy no tendría problemas legales por ella.

Billy escapó a Nuevo México, instalándose en el condado de “Doña Ana”, ubicado en el valle de “La Mesilla”, lugar donde se unió a una de las más famosas bandas de ladrones de ganado y asesinos; la Banda de Jesse Evans, también apodada “The Boys” (los chicos). En esta época Billy empieza a usar el apodo de “William H Bonney”. La banda, dirigida por Jesse Evans, se dedicaba a robar impunemente vacas y caballos por todo el condado, vendiendo después sus capturas a cualquier comerciante sin demasiados escrúpulos. Cuando el número de robos y la presión de los periódicos locales hicieron intervenir finalmente a la ley, la banda se mudó al cercano condado de Lincoln, lugar donde Billy alcanzará su mayor fama.

La banda llegó al condado de Lincoln en el otoño de 1877, uniéndose a la facción ganadera dominante en el valle: la “Murphy & Dolan Corporation”. Esta empresa financiera, dirigida por el irlandés James Dolan, tras enfermar Lawrence Murphy de un cáncer terminal, pretendía obtener el monopolio ganadero en todo el condado, para ello contaba con el apoyo del Sheriff del condado y las autoridades de Santa Fe para resolver los problemas legales y con el de la banda de Jesse Evans para intimidar a cualquier posible competidor. El único ganadero de la zona que no se dejaba intimidar por Dolan era un joven inglés llamado John Tunstall.

Tunstall era un hombre que había llegado recientemente al condado y que pensaba hacerse rico con sus ideas innovadoras y con la sofisticación que traía de Europa. Con el dinero de su padre y con el apoyo de su socio; el abogado Alex McSween, abrió una tienda en el pueblo de Lincoln llamada “Tunstall & McSween” y fundó un próspero rancho en “Rio Feliz” que pronto desató las envidias de Dolan. Tunstall era un hombre honrado en un condado dominado por la corrupción y no sabía que se estaba metiendo de lleno en un gran problema, pues Dolan, un hombre acostumbrado a que nadie le llevara la contraria, era quien dictaba realmente las leyes de la zona y estaba dispuesto a todo para salirse con la suya…

En poco tiempo, Tunstall consiguió hacerse con gran parte del mercado y con el apoyo de los principales ganaderos de la zona, en especial de John Chisum, el ganadero más importante de la zona, poseedor de más de 100.000 cabezas de ganado. La competencia de Tunstall hizo que Dolan perdiera una importante parte de su negocio, así que el irlandés decidió actuar con firmeza, recurriendo a las autoridades para encarcelar a McSween, por malversación de fondos y evasión de impuestos, y a la banda de Jesse Evans y Billy para robar caballos a Tunstall. Sin embargo, éste último solo reaccionó quejándose en los periódicos de la actitud del sheriff Brady, el sheriff del condado.

Mientras los grandes propietarios se peleaban entre ellos, en el interior de la banda de Evans también sucedían importantes disensiones. La relación de Billy con Jesse no era muy buena y con otro miembro de la banda, Bill Morton era aún peor, ya que Billy se acostó con la chica de Morton. Además, Billy había trabado amistad con ganaderos locales como los primos Frank Coe y George Coe, con los cuales trabajó en ocasiones dejando a la banda a un lado.

Tunstall se enteró de estas disensiones y cuando Billy fue arrestado por robar caballos, en vez de presentar cargos, le ofreció un puesto en su rancho. Billy aceptó la generosa oferta y pasó a ser parte de los guardianes del rancho Tunstall. Para el joven Billy, que por entonces estaba a punto de cumplir los 18 años, este trabajo fue todo un nuevo comienzo, pues aparte de ganar un buen sueldo, recibía clases que le impartía el paternal Tunstall para mejorar su educación y disfrutaba de la amistad que le brindaron los otros guardianes y vaqueros y el propio Tunstall. Parecía que el vagabundeo de Billy había llegado a su fin y que por fin había encontrado un hogar donde vivir feliz.

Junto a Billy trabajaban para Tunstall los mencionados primos Frank Coe y George Coe, Doc Scurlock, Charlie Bowdre, Ab Saunders, John Middleton, Rob Widenmann y Richard “Dick” Brewer, que era el capataz. Casi todos ellos jóvenes vaqueros de la zona cuya única misión era evitar que la banda de Evans les robara caballos o vacas.

Cansado de perder dinero, Dolan decidió acabar con Tunstall de una vez por todas y para ello ordenó al sheriff Brady que tomara posesión del ganado del rancho de Tunstall como parte de la reparación civil comprendida en el juicio contra McSween. Brady ordenó a su ayudante, Bill Mathews, que fuera con un grupo de alguaciles al rancho de Tunstall para este cometido. Curiosamente, los alguaciles elegidos serán los hombres de la banda de Evans. Resulta cuanto menos irónico que algunos de los bandidos más buscados ejercieran de representantes de la ley, pero la corrupción en el condado ya no tenía límites.

El 18 de febrero de 1878, Mathews llegó al rancho con sus hombres para apoderarse del ganado. Tunstall, que había consistido en que se apropiaran del ganado vacuno, no estaba dispuesto a perder también sus caballos y se había marchado con sus nueve mejores sementales para ponerlos a salvo de la incautación promovida por Dolan.
Mathew ordenó a sus ayudantes: Jesse Evans, William Morton, Tom Hill, Frank Baker y George Hindmann, o sea a los chicos de la banda de Evans, que persiguieran a Tunstall y recuperaran los valiosos caballos.

Al atardecer, mientras Billy y John Middleton conducían los caballos por un cañón, Tunstall se adelantó 200 metros junto a Brewer y Rob Widenmann. En un momento dado, Brewer y Widenmann fueron a cazar una bandada de patos salvajes, dejando a Tunstall solo. La mala suerte quiso que fuera ese momento, en el que el inglés estaba completamente solo, en el que hiciera su aparición la banda de Evans.

Los hombres de Evans rodearon al perplejo inglés y sin mediar palabra, Morton le disparó a bocajarro con su rifle, hiriéndole en el pecho. Tom Hill se encargó de desmontar y rematar a Tunstall con un disparo de revolver en la nuca que salió por encima del ojo izquierdo. Tras matar al inglés, los hombres de Evans se dedicaron a “arreglar” la escena para que pareciera que habían actuado en defensa propia, pusieron un revolver en la mano de Tunstall y lo dispararon. Con el trabajo cumplido, los hombres de Evans se fueron a cobrar el dinero que gustosamente les pagaría Dolan tras librarse definitivamente de su mayor competidor.Billy y el resto de guardianes de Tunstall se sintieron consternados por la muerte de éste buen hombre. Habían fracasado en protegerle, pero para ellos la cosa no acaba ahí. Todos decidieron cobrar venganza costase lo que costase.

Para Billy, la muerte de Tunstall fue un trauma similar a la muerte de su madre, cuando era completamente feliz la desgracia volvía a destruir su hogar. Las frases que soltó ante la muerte de su amigo aún son recordadas: “He was the only man that ever treated me like I was a free-born and white”, (Él fue el único hombre que me ha tratado como lo que soy, un hombre blanco y libre), “I’ll get every son of a bitch who helped kill John if it’s the last thing I do.” (Cogeré a todo aquel hijo de perro que ayudó a matar a John aunque sea la última cosa que haga). El endurecimiento y sangre fría que demostrará Billy a partir de entonces lo convertirán en el bandido más famoso de EEUU.

El día siguiente al asesinato de Tunstall, los guardianes y amigos del inglés acudieron al Juzgado de Paz de Lincoln para exigir justicia. (Obviamente no acudieron al sheriff Brady porque éste difícilmente podría arrestarse a sí mismo…). El juez John Wilson, amigo de Alex McSween, se mostró como un gran partidario de su causa; emitió las ordenes de arrestó contra los asesinos de Tunstall y juramentó a Billy, Dick Brewer, Doc Scurlock, Charlie Bowdre, George Coe, Frank Coe, Jim French, Frank McNab, Ab Saunders, John Middleton, Henry Brown, José Chávez, Fred Waite, “Dirty Steve” Stephens, John Scroggins, Yginio González y William McCloskey, como “alguaciles” encargados de llevar a los asesinos ante las autoridades. Dick Brewer será elegido jefe del grupo, que, curiosamente será bautizado como: “The Regulators” (Los Reguladores).

El 6 de marzo los Reguladores capturaron a Morton y a Baker y tres días después ambos hombres murieron de camino a la cárcel de Lincoln en un “intento de fuga”. Obviamente fueron ejecutados por sus captores, pero curiosamente, uno de los reguladores, William McCloskey, también murió por intentar defender a los dos presos. McCloskey era un antiguo amigo de Morton y había jurado que les protegería hasta que llegaran con vida a la cárcel. A las afueras del pueblo de “Black Water”, McNab se acercó a McCloskey y le disparo entre los ojos. Al verlo, Morton y Baker intentaron picar espuelas y escapar, pero Billy los derribo del caballo de dos certeros disparos. McNab abandonó el grupo y se refugió en el rancho Chisum para no tener problemas, el resto de reguladores llevo los cadáveres a Lincoln. Billy y sus hombres empezaban a cobrar venganza y el miedo se extendió por todo el condado, Dolan y los hombres de Evans sabían que esta vez la ley no les ayudaría.

Los siguientes en sufrir la venganza de Billy fueron el sheriff Brady y George Hindmann, otro de los hombres de Evans. Cuando el sheriff se dirigía a su oficina acompañado de su ayudante Bill Mathews y de Hindmann, fue emboscado a la altura de la tienda de Tunstall & McSween por los Reguladores. Brady y Hindmann murieron en el acto, pero Billy falló su disparo, impactando en el sombrero de Mathews, el cual pudo ponerse a cubierto. Billy creyó que Mathews había huido y salió a la calle para recoger el rifle de Brady, que antiguamente había sido suyo. Mientras recogía el arma, Mathews le disparo, impactando la bala en el rifle y rebotando contra la cadera de Billy, el cual se salvó de milagro. Mathews se dio después a la fuga, pero Billy juro matarle tarde o temprano.

El asesinato a traición del sheriff Brady, acabó con los apoyos “legales” que tenía Dolan en la ciudad, un duro golpe al que siguió otro, la muerte de su mejor pistolero: Buckshot Roberts. El viejo Roberts, un experto cazador de búfalos y de hombres, se escondía en “Blazer’s Mills”, (los molinos de Blazer), un conjunto de molinos y casas pertenecientes al doctor Blazer y ubicados al sureste de Lincoln. Billy y los Reguladores le encontraron allí y le conminaron a rendirse. Cuando Roberts salía para rendirse, Charlie Bowdre le disparó en el estómago, pero el viejo pistolero no se dejó rematar, entró en una cabaña y se atrincheró, iniciándose un tiroteo épico, en el que Roberts mantuvo a raya a todos los reguladores que le disparaban: hirió a Middleton en el pecho, le arrancó de un disparo el dedo índice a George Coe y noqueo a Billy de un culatazo cuando éste intentó acercarse mientras Roberts recargaba. Cansado de que un viejo herido les pusiera en ridículo, Dick Brewer intentó sorprenderlo entrando en la cabaña por detrás, pero el Viejo lo descubrió y le disparó, alcanzándole en el ojo y matándole en el acto. Finalmente, el viejo Roberts murió de su herida en el estómago, y los humillados Reguladores pudieron descansar.

Dolan no se estuvo con los brazos cruzados y consiguió que eligieran a George Peppin, uno de sus empleados, para reemplazar al sheriff Brady. Peppin organizó rápidamente al resto de los miembros de la Banda de Evans y con el apoyo de la Banda de los Seven Rivers Warriors (Guerreros de los Siete Ríos), bandidos que solían enfrentarse a Chisum, se dirigió a la caza de los Reguladores.

El 29 de abril de 1878, Peppin y sus hombres encontraron a tres de los Reguladores mientras éstos visitaban el rancho “Fritz”. En el tiroteo que se desató murió Frank McNab, Ab Saunders fue gravemente herido y dejado por muerto, mientras que Frank Coe fue capturado. Al día siguiente, los miembros de la banda de los Seven Rivers: Tom Green, Charles Marshall, Jim Patterson y John Galvin fueron asesinados por los Reguladores mientras caminaban por Lincoln. Además, Frank Coe consiguió escapar tras ser ayudado por el ayudante del sheriff Wallace Olinger, que le abrió la puerta de la cárcel y le dio un revolver.

El 15 de mayo, los Reguladores mataron a Miguel Segovia, otro miembro de la banda de los Seven Rivers y el asesino de McNab. Esa misma semana, se unió a los Reguladores un jovencito llamado Tom O’Folliard, que se convertirá con el tiempo en el mejor amigo y compañero inseparable de Billy el niño.

La tarde del 15 de julio de 1878, la que los periódicos denominaban “Guerra del Condado de Lincoln” llegó a su clímax. Aprovechando que los Reguladores habían llegado a Lincoln para visitar a Alex McSween, los hombres de Peppin rodearon la casa del abogado, obligando a los hombres de Billy a atrincherarse en ella. Tras varios días de intercambios de disparos, que se saldaron con la muerte del regulador Tom Cullen y del ayudante de Peppin; Charlie Crawford, el incansable Dolan, viendo que los matones de Peppin no eran suficientes para acabar con Billy y sus amigos, decidió recurrir a algo más contundente: el ejército de Estados Unidos. Ante la petición de Dolan, el coronel Dudley, destinado en el cercano Fuerte Stanton, llegó a la ciudad el día 18 con un destacamento de soldados y un cañón. Pese a la desproporción de fuerzas, los hombres de Billy continuaron resistiendo hasta que al atardecer del día siguiente los hombres de Peppin incendiaron la vivienda. Alex McSween, desesperado al ver su casa en llamas salió por la puerta con intención de rendirse pero fue acribillado a tiros. Su socio, Harvey Morris e Yginio Salazar intentaron también salir por la puerta pero acabaron igual: acribillados a balazos. Aprovechando la distracción creada por el tiroteo en la puerta, Billy y el resto del grupo salieron por detrás de la vivienda y, tras un tiroteo en el que Billy mató al “alguacil” Bob Beckwith, consiguieron escapar a pie, corriendo hacia las colinas. Poco después, robaron algunos caballos y se dirigieron a San Patricio, una pequeña villa mexicana ubicada al sur de Lincoln.

La victoria de Dolan en la denominada “Guerra del condado de Lincoln” fue total: la muerte de McSween, último opositor legal a su política le daba el control total del condado. La repercusión mediática del tiroteo fue tal, que el presidente de EEUU depuso al gobernador del Estado, Samuel Axtell, reemplazándolo por el famoso general Lee Wallace, un hombre decidido a imponer la ley a cualquier precio.

Los Reguladores, por su parte seguían siendo acosados por los hombres de Peppin y tenían que huir constantemente. En un principio fueron a la Reserva Apache en busca de refugio, pero el agente de la reserva

Ante el acoso de Peppin, los reguladores escaparon nuevamente y se internaron en la Reserva Apache en busca de refugio, pero cuando intentaban robar algunos caballos a los apaches fueron descubiertos por el agente de la reserva; Morris Bernstein y sus ayudantes, iniciándose un tiroteo en el que murió Bernstein. Nuevamente, Billy y sus amigos se vieron forzados a huir, asentándose finalmente en la aldea de Tascoa, Texas. Una vez allí, los primos Coe y Fred Waite dejaron el grupo, cansados de tanto ajetreo y peligros.

En febrero de 1879, el gobernador Wallace decidió decretar una amnistía para los participantes en la “Guerra del Condado de Lincoln”. Billy decidió acogerse a esta amnistía y volver junto a su inseparable amigo Tom O’Folliard a Lincoln, el sitio más parecido a un hogar que tenía. Para asegurarse que le dejarían empezar de nuevo, Billy decidió firmar la paz con Dolan y con su ex – amigo Jesse Evans. El día 18 de febrero ambas partes se reunieron para parlamentar. Tras un momento tenso en el que Jesse Evans intentó desafiar a Billy, ambas partes llegaron finalmente a un acuerdo de “no agresión” y se fueron a celebrarlo en los salones y tabernas de la ciudad.

Al salir de una taberna los hombres de Dolan se toparon con Huston Chapman, abogado de la Señora McSween en el proceso que la viuda seguía contra los asesinos de su esposo: Dolan y el coronel Dudley. Al calor de los numerosos tragos de whiskey que habían tomado, los hombres de Dolan empezaron a acosar al abogado, insultándolo y atacándolo sin dejarle marchar. Finalmente, Bill Campbell, uno de los matones de Dolan, sacó el revólver y le metió un tiro al abogado que lo mató en el acto. Billy y su amigo Tom O’Folliard no tuvieron más remedio que no intervenir e incluso seguir acompañando al grupo en su nueva celebración de la muerte de
Chapman.

Éste asesinato hizo estallar de ira al gobernador Wallace, que se dirigió en persona a Lincoln para buscar y castigar a los asesinos. Curiosamente, los vecinos del pueblo achacaron el crimen a Billy el Niño, (probablemente el dinero de Dolan tuvo algo que ver en esto…), sobre el cual se dictó una orden de arresto.
Billy tuvo que huir del lugar, pero el 13 de marzo escribió una carta al gobernador en la que se declaraba inocente y se comprometía a testificar en contra de los verdaderos asesinos a cambio de un perdón oficial. El gobernador aceptó la propuesta de Billy y éste se entregó 4 días después. Tom O’Folliard que parecía la sombra de Billy también se entregó a la justicia bajo los mismos compromisos.

Billy contó al gobernador todos los detalles de los crímenes cometidos en los últimos tiempos por los hombres de Dolan, incluso, le avisó de había una nueva banda de cuatreros llamados “The Rustlers” y dirigida por el ex militar confederado John Selman, que arrasaban la región violando, robando y matando a cualquiera que encontraban a su paso.
Los testimonios de Billy consiguieron que su amigo Tom saliera amnistiado de los procesos de asesinatos, pero él mismo no tuvo tanta suerte. El fiscal del caso, William Rynerson, comprado con el dinero de Dolan, tenía la misión de poner una soga alrededor del cuello de Billy. El gobernador Wallace, se “olvidó” de su promesa de perdón y dejó a Billy abandonado en la cárcel, para ir a terminar su posteriormente famoso libro: “Ben Hur”.

Viendo que nadie se preocupaba por la vida de un “forajido”, a Billy no le quedó más remedio que fugarse de la cárcel y volver a vivir como un fugitivo. Salir de la cárcel fue fácil, su amigo Tom O’Folliard había conseguido comprar a los guardias y Billy salió de la cárcel como si saliera de su casa.
Billy dejó Lincoln y se dirigió a Fuerte Summer, donde se reunió con sus viejos amigos Charlie Bowdre y Doc Scurlock. Para ganarse la vida se dedicó a robar reses al poderoso Chisum, acusándole de deberle dinero por su intervención en el conflicto contra Dolan.

El 10 de enero de 1880, Billy tuvo un duelo mano a mano con Joe Grant, un matón bocazas que empezó a insultar a Billy mientras éste curiosamente bebía unos whiskys en el salón con el hermano de Chisum. Billy no le hizo caso y decidió salir del local, pero Grant sacó el revolver intentando dispararle por la espalda. Billy tuvo suerte, pues el arma de Grant se encasquillo y no disparó. Inmediatamente Billy desenfundó y le metió tres balazos que le mataron instantáneamente. Al ser un caso obvio de defensa propia, Billy no tuvo problemas legales por esta muerte.

En esa misma época del duelo, es elegido Pat Garrett como nuevo sheriff del condado de Lincoln. Billy conocía a Garrett desde hacía años, en los tiempos en que Garrett trabajó de vaquero en Fuerte Summer y se sintió triste cuando se enteró de que la primera misión encomendada a su viejo amigo era la de capturarle a él. La elección de Garrett no era casualidad, pues no había hombre más idóneo para capturar a Billy, Garrett conocía los escondites de Billy y sabía dónde encontrarle.

En noviembre de 1880, una partida de vecinos de “White Oaks”, dirigida por el ayudante de sheriff James Carlyle, consiguió cercar a Billy y sus amigos en un rancho de la zona. Al anochecer, Billy y sus hombres salieron de la casa y huyeron. Mientras Billy salía por una ventana disparó un tiro que mató a Carlyle, el resto de la partida de vecinos quedó tan desmoralizada por la muerte de su líder que no se atrevió a perseguir a Billy y sus hombres.

El 18 de Diciembre de 1880, Pat Garrett se dirigió a Fuerte Summer para atrapar a Billy, éste se encontraba en esos momentos fuera del pueblo y Garrett decidió esconderse con sus ayudantes en un hospital abandonado y esperarle.
Billy entró en el pueblo con sus amigos Dave Rudabaugh, Tom O’Folliard, Billy Wilson y Tom Pickett. Cuando estaban a la altura del Hospital, los hombres de Garrett salieron de las sombras y dispararon al hombre que avanzaba a la cabeza del grupo, pensando que era Billy. Pero no fue Billy quien recibió los disparos sino su amigo Tom. Mientras
O’Folliard caía muerto del caballo, Billy y el resto escaparon del pueblo a galope tendido. La muerte de su mejor amigo fue un golpe durísimo para Billy, a partir de entonces ya no sería el mismo.

Garrett continúo su felina persecución de Billy y consiguió localizarlo en una casa del poblado de “Stinking Springs”. Nuevamente, los hombres de Garrett se agazaparon en las sombras, dispuestos a acribillar a tiros a cualquiera que saliera de la casa. El desafortunado que salió primero fue Charlie Bowdre, que quedó gravemente herido por los disparos recibidos y murió poco después en las escaleras de la entrada. Billy y el resto de hombres pensaron en alcanzar los establos y escapar a caballo, pero Garrett era un zorro viejo y mató a los caballos más cercanos para tapar la entrada del establo.

A Billy y sus hombres no les quedó más remedio que rendirse y entregarse a Garrett, que los condujo a Fuerte Summer. Al día siguiente fueron embarcados en un vagón de tren y llevados a Las Vegas para ser juzgados. El día 26 de diciembre, Billy y sus hombres llegaron a Las Vegas causando una gran sensación, miles de curiosos se acercaron a ver al famoso y joven forajido. Las entrevistas en la cárcel se sucedieron y proveyeron el material con el cual hacer su biografía. Las autoridades del estado decidieron que Billy debía ser juzgado en Santa Fe y los pesos fueron trasladados en tren hasta esa ciudad. Encadenado como si fuera un monstruo, las oportunidades de que Billy pudiera escapar de las cárceles de esas grandes ciudades fueron nulas.

Billy fue condenado de varios delitos de asesinato y posteriormente se decretó que fuera trasladado a Lincoln para ser juzgado allí por otros delitos. El carruaje de transporte fue escoltado por hombres de Dolan que esperaban cualquier oportunidad para meterle una bala a Billy entre ceja y ceja. Billy no se dejó provocar, haciendo gala de muy buen humor y consiguió llegar vivo a Lincoln el 21 de marzo de 1881.

Billy sabía que si no escapaba de la cárcel en Lincoln acabaría colgado irremediablemente. Decidió esperar la oportunidad y aprovecharla o morir en el intento. El 28 de abril la oportunidad de escapar por fin se presentó y Billy no dudó en aprovecharla. Mientras uno de sus dos guardias fue a cenar, Billy pidió al único guardia que le vigilaba que le dejara ir al baño. En el baño, había un arma que le había dejado allí algún amigo. Con el arma en la mano, Billy mató al guardia y salió a la calle. El otro guardia acudió corriendo y se topó con Billy que le disparó con una escopeta, cobrándose los golpes y malos tratos que éste otro guardia le había propinado durante semanas. Tras cobrarse venganza, Billy robó un caballo y huyo de Lincoln.

En vez de escapar hacia directamente hacía México, Billy se quedó en la zona y decidió ir a Fuerte Summer para recoger un dinero que tenía allí escondido. Una vez allí, Billy se sintió a salvo y decidió quedarse allí durante algunos meses. “El niño” no sabía que Garrett estaba de nuevo tras sus huellas y que sabía dónde encontrarle.

Billy estaba escondido en casa de su amante: Paulita Maxwell y fue precisamente allí donde le encontró Garrett tras preguntar a los vecinos de Fuerte Summer. El 14 de julio de 1881 Garrett entró de noche en la casa de la chica de Billy. Éste no estaba dentro pues había ido a ver a unos amigos y Garrett decidió esperarle dentro del dormitorio. Cuando Billy entro en la casa, estaba oscuro y al entrar en el dormitorio y ver un hombre en las sombras preguntó en español: ¿Quién es? Garrett le respondió con dos disparos de revolver, uno de los cuales le impactó en el corazón y le mató en un minuto. El Niño estaba desarmado y no tuvo ninguna oportunidad de defenderse.

Al día siguiente, los amigos de Billy le hicieron un emotivo funeral, enterrándolo al lado de las tumbas de sus amigos Tom O’Folliard y Charlie Bowdre. Billy moría con tan solo 20 años, pero su vida empezaba a convertirse en leyenda.

Pat Garrett decidió sacar provecho de éste asesinato vendiendo un libro biográfico sobre Billy titulado: “the Authentic Life of Billy the Kid” (la verdadera vida de Billy el Niño). Lejos de darle fama, su asesinato a sangre fría de Billy le convirtió en un personaje bastante odiado, que finalmente fue asesinado por un tal Jesse Wayne en 1908. Algunas fuentes sostienen que el verdadero asesino fue el amigo-rival de Billy, Jesse Evans.

La fama de Billy el Niño, gracias sobre todo a las películas de Hollywood sobre su vida, han creado un halo de romanticismo sobre la figura de este bandido adolescente que oculta la verdadera repercusión de su vida. Billy no fue un asesino a sangre fría, no mató a nadie sin tener un motivo, nunca hirió, violó ni tan siquiera insulto a una mujer, ni causó daño a ancianos o niños, como sí lo hicieron la mayoría de bandidos contemporáneos. Billy era simplemente un niño perdido con complejo de caballero andante al que la sociedad siempre le dio la espalda y le condenó a la pobreza. Para hacer juicios morales sobre él, hay que pensar que todos los hombres que mató eran culpables de algún asesinato, y que incluso muchos de los sheriffs a los que se enfrentó eran antiguos bandidos y asesinos.

Para finalizar hay que recordar que existe una teoría que mantiene que Billy el Niño no murió aquella noche, que todo fue una farsa para que éste pudiera cambiar de vida sin que nadie le persiguiera. Esta teoría se basa en que Jesse Evans, desaparecido desde 1882, reapareció en 1948 y afirmó que de los bandidos involucrados en la Guerra del Condado de Lincoln quedaban todavía 3 con vida: él mismo, Jim McDaniels y Billy el Niño, que se escondía con el nombre de Ollie P Roberts y que vivía en Texas. Los historiadores no dieron crédito a esta historia y ni siquiera la investigaron en serio, quedando la sombra de la duda hasta nuestros días. ¿Fue Billy al final el último en reír?

 FUENTE: https://senderosdelahistoria.wordpress.com

George Armstrong Custer

General Custer

George Armstrong Custer (New Rumley, Ohio, 5 de diciembre de 1839 – Little Big Horn, Montana, 25 de junio de 1876) fue un oficial de caballería del Ejército de los Estados Unidos que participó en la Guerra de Secesión y en las Guerras Indias.

La imagen que la Historia nos trae del general Custer es la imagen cinematográfica de Errol Flyn en”Murieron con las botas puestas”.

Al parecer, y como veremos según testimonios fidedignos, poco o nada tiene que ver la realidad con la semblanza que el celuloide regaló al personaje convertido en héroe para la leyenda norteamericana.

George Armstrong Custer, “Cabellos Largos” para los indios, Autie para la familia y amigos, nació un 5 de septiembre de 1839, en Ohio. De familia modesta, con dieciséis años ingresó en la Academia militar de West Point, de la que salió con fama de “alumno deplorable, pésimo estudiante, vago, sucio y una vergüenza para la Institución“; pero de la que también salió comoel general más joven de la joven norteamerica, apenas había cumplido los 23 años cuando lograba tan importante rango militar, siéndole encomendada la dirección del cuerpo de voluntarios.

Participó así en la Guerra Civil norteamericana, al lado del ejército del Norte, y fue quien recibió la simbólica bandera de la rendición de manos del general sudista Lee.

Tras el paso por West Point, la mala fama de Custer se afianzó de forma indeleble, algo que él mismo corroboraba siempre que parecía tener ocasión.Enamorado de una joven, llamada Libbie, hija de un magistrado, se casó con ella aún con la falta de complacencia por parte del padre, momento antes de que fuera destinado a Colinas Negras, lugar donde se desarrollaría el principio del fin para Custer, y cuya historia está rodeada de ciertos misterios e intrigas. Al parecer, Colinas Negras, Paha Sapa, en lengua india era un lugar sagrado para ellos.

Allí, según la tradición de los indios, residía el Gran Espíritu y se le consideraba el centro del Universo. Por ese motivo, y bajo el mandato del Tratado de Laramie, esas tierras eran propiedad de los pieles rojas. Pero en el año 1874 se descubrió oro por lo que el gobierno norteamericano, con aparente buena voluntad en un primer momento, decidió comprárselas a los indios, que se negaron por los motivos espirituales antes expuestos, si bien, los indios estaban divididos en cuanto a la venta de las Colinas Negras, pero eran mayoría los que se oponían a la operación, y de manera frontal: Toro Sentado yCaballo Loco. Pero se había corrido la voz de la existencia del noble metal, y muchos colonos blancos fijaron su vista en aquellas ricas tierras. Con la excusa de construir un fuerte (Fort Riley) para proteger a los indios y hacer cumplir el tratado, se envió al Séptimo de Caballería a Dakota del Sur, ya dirigido porCuster.

Apenas un año despuéGeneral Custers de la llegada del Séptimo de Caballería, un 27 de noviembre de 1868, ya se mostró la verdadera naturaleza deCuster al atacar una aldea Cheyenne junto al río Washita.

Asesinó a todos, a los guerreros, a las mujeres, a los niños y ancianos que encontró. Desde entonces se le conocería como “Squaw Killer“, asesino de mujeres. Este hecho provocó que se le formara un consejo de guerra, del que salió bien parado gracias a las influencias que tenía, y que le venían librando de merecidos castigos por hacer libres interpretaciones de las órdenes que recibía.

Este afán por destacar provenía, sin duda, de sus ambiciones políticas. Afiliado al partido Demócrata, buscaba honores que le catapultara a la presidencia de Estados Unidos, sobre todo teniendo en cuenta el miedo generalizado que existía alrededor de los pieles rojas.

Aunque no se acusó de la derrota, en ese momento, a Custer, desde el principio se tuvo conciencia de que el ataque de los 611 norteamericanos contra los 3.000 sioux y cheyennesde Little Big Horn había sido un suicidio, sobre todo teniendo informaciones (“Cuchillo Sangriento“, el espía de Custer así se lo había manifestado) de la superioridad numérica.

Aquella mañana de junio de 1876 los indios utilizaron lo que militarmente se conoce como tenaza, muy utilizado por Custer. Del Séptimo de Caballería solo quedó vivo un trompeta del regimiento, que le pudo llevar la noticia al general Binteen. Sobre la muerte de Custer corren distintas versiones. Al parecer, es seguro que su cadáver apareció con un disparo junto al corazón y otro en la sien. Toro Sentado afirmaría después que Custer “murió con una sonrisa en los labios e impotente al no tener armas con las que defenderse“.General Custer

El jefe sioux Toro Blanco, dijo que murió de varios disparos tras una feroz lucha. Sin embargo cobra sentido otra posibilidad barajada: que se suicidara ante el final inapelable que le esperaba, de ahí que su cadáver no fuera mutilado, costumbre entre los indios de no profanar a los que se arrancaban de forma voluntaria la vida. Junto a él murieron dos de sus hermanos, Thomas y Boston, además de un sobrino y un cuñado, James Calhoury.

Tiempo después, fueron los pieles rojas los que sufrirían la derrota, como de todos es sabido. Los guerreros que participaron en esta batalla cruenta fueron expulsados al norte, a Canadá, y algunos de sus jefes, como Caballo Loco, fueron asesinados, aunque se dijera que fue muerto cuando intentaba huir…

Para saber más: http://www.custerwest.org

Gerónimo

(Go-Hhla-Ye; Arizona, 1829 – Oklahoma, 1909) Jefe de los apaches. Cuando en 1609 unos pocos inmigrantes ingleses fundaron la ciudad de Jamestown, en Virginia, entre ellos y el remoto Pacífico se extendía un vasto territorio ocupado por aproximadamente medio millón de indios de distintas tribus.


Gerónimo

Justo trescientos años después, cuando en 1909 falleció el último gran jefe apache, Gerónimo, el genocidio prácticamente se había consumado y apenas quedaban, reducidos a condiciones de degradación y miseria próximas a la esclavitud, doscientos mil indios confinados en inhóspitas reservas. Habían sido vencidos por millones de inmigrantes, rudos colonos procedentes de todo el mundo que, protegidos por el ejército de los casacas azules, ocuparon sus tierras.

Gerónimo había nacido en el territorio de Arizona, junto a la frontera de México, la inmemorial tierra de los apaches, por la que hacia 1846 pasaron los soldados de Washington en dirección al sur. Con ocasión de ello, un indio pacífico, un jefe de los apaches mimbreños llamado Dasodahae, criado junto al río Mimbres en las proximidades de una misión hispanomexicana, tomó contacto, sin la más mínima aversión, con un pueblo al que no conocía.

Más tarde llegarían a aquellos parajes los mineros atraídos por el oro de Palo Alto, y Dasodahae, a quien un fraile había puesto como sobrenombre Mangas Rojas y que sería conocido por los nortemericanos como Mangus Colorado, fue a visitarles amistosamente. Los mineros lo insultaron y lo amenazaron con sus prepotentes revólveres y fusiles y, en el curso de una segunda visita, lo azotaron cruelmente y lo abandonaron medio muerto.

La venganza de Mangus Colorado no se hizo esperar; en una emboscada segó la vida de diez de los mineros, desatando con ello una guerra abierta que había de concluir con una irreversible y definitiva derrota de su pueblo unos cuarenta años después. Las diversas tribus apaches extendidas por la región (chiricauas, mescaleros, coyoteros, pinals) comprendieron que su territorio iba a ser progresivamente invadido por comerciantes, granjeros y soldados que abusaban de la superioridad de sus armas; entonces, dos grandes jefes de la misma nación se unieron al desafío de Mangus Colorado: Shi-Ka-She, conocido como Cochise, y Go-Hhla-Ye, Gerónimo.

Juntos combatieron contra el coronel James Carleton y sus voluntarios californianos en 1863. Después de una primera victoria apache, Mangus Colorado se entrevistó con el enemigo, sin tener en cuenta los consejos de sus aliados. Violando la bandera blanca de la paz, los oficiales lo hicieron detener y lo entregaron a la tropa. Durante la noche, uno de los soldados que lo custodiaban calentó al fuego su machete y pinchó al prisionero medio dormido, que contuvo su dolor comprendiendo el juego de sus agresores.

No obstante, otro centinela le lanzó a las rodillas un leño encendido, Mangus se levantó mecánicamente y una ráfaga de balas, legitimadas por el pretexto de una tentativa de evasión, acribillaron su cuerpo indefenso.

Durante los diez años siguientes, hasta 1873, fue Cochise quien encabezó la lucha, pero los saqueos y los incendios tendentes a reducir la soberbia del invasor resultaron infructuosos. Obtuvo algunas significativas victorias, pero su pueblo también sufrió cruentas represalias. Por ejemplo, el 30 de abril de 1871, ciento ocho ancianos, mujeres y niños apaches fueron exterminados en Camp Grant, aprovechando un día en que ningún hombre útil para la guerra quedaba en el campamento por haber salido todos a cazar a las montañas.


Gerónimo (derecha) con otros guerreros apaches

En 1873, el general Cook consiguió firmar un tratado con los apaches para que cesaran las hostilidades, al que se sometió Cochise y por el cual algunas tribus hallaron asilo en la reserva de San Carlos, en las tierras que se extienden a lo largo del río White, pero otras, como los chiricahuas, huyeron a México. Estos últimos, entre cuyos jefes destacaba el vigoroso Gerónimo, ocuparon posiciones inexpugnables en el macizo montañoso de Candelaria y durante un tiempo tuvieron por aliados a los mescaleros, dirigidos por Vittorio, que moriría en combate en 1880, momento en el que Gerónimo asumió también la jefatura del pueblo hermano.

Sus bandas acrecentaron la violencia por el territorio de Sonora en marzo de 1883, mientras otro jefe indio, Chato, imponía el terror a los blancos en Arizona. De ese modo, la frontera de Río Grande se convirtió en un verdadero infierno y el general George Cook se decidió a intervenir de nuevo, esta vez ayudado por un desertor chiricahua, Panayotishn, el cual se ofreció a servir de guía hasta el refugio secreto de los apaches. El 8 de mayo de 1883, la compañía del 6º de caballería, reforzada por doscientos guías indios, penetró en Sierra Madre. Un mes más tarde Gerónimo y Chato fueron conminados a rendirse. En julio pasaron a la reserva de San Carlos donde permanecerían durante dos pacíficos años.

Agotados por una guerra sin esperanza, los apaches parecían resignados a la forma de vida onerosa y precaria impuesta por los vencedores, quienes al principio pagaban a un precio razonable los forrajes y la leña que los indios talaban en los bosques. No obstante, en mayo de 1885, un centenar de disidentes aglutinados alrededor del valeroso Gerónimo, de Nachez, segundo hijo de Cochise, y de Chihuahua Mangas, huyeron de la reserva y se refugiaron en las montañas próximas de Nuevo México.

Durante algún tiempo arreciaron los ataques, pero el gobierno estadounidense no tardó en enviar sus tropas, al mando del capitán Crawford, para reducir a los rebeldes. Meses después, Gerónimo y Nachez solicitaron una entrevista con el militar enemigo mientras Chihuahua, el resentido vástago de Mangus Colorado, permanecía al frente de una decena de guerreros irreductibles y ajeno a toda negociación.

Pese a todo, Crawford aceptó las condiciones de capitulación de Gerónimo y Nachez, pero entonces ocurrió algo que nadie esperaba. Fue en ese momento cuando entraron en escena inopinadamente los mexicanos, quienes rodearon el campamento de los guías indios empleados por el ejército y se entregaron a una auténtica orgía de sangre en la que pereció incluso el capitán Crawford. Los jefes indios pudieron huir, pero este incidente costó el cargo al más alto responsable militar en la zona, el general Cook, quien fue destituido inmediatamente y hubo de ceder su puesto al general Nelson A. Miles.

Tras una frenética persecución de los resistentes, el nuevo responsable de la represión, menos sensible aún a los sufrimientos de los apaches que su predecesor, logró que Gerónimo y Nachez se rindieran por segunda vez en junio de 1886 y no concedió a los vencidos otro estatuto que el de malhechores entregados al pillaje, condenándolos por lo tanto a trabajos forzados.


Gerónimo capturado junto con
otros guerreros apaches (1886)

El pueblo de Gerónimo, que si las cifras no mienten contaba con veinte mil miembros en 1871, había sido reducido hacia 1890 a unos pocos centenares. Ya no había para el orgulloso jefe apache ninguna batalla que entablar ni ninguna esperanza de futuro. Los veintitrés años de vida que le restaban debían servirle únicamente para que apurase hasta las heces el cáliz de la derrota y para que sus nuevos dueños lo escarneciesen convirtiéndolo en objeto de curiosidad y pasto de desaprensivos gacetilleros.

Los supervivientes fueron malviviendo al principio en la reserva de San Carlos, donde en 1888 los describió así Frederick Remington: “Los apaches fueron siempre los más peligrosos de todos los indios del oeste. En el ardiente desierto y en las vastas extensiones rocosas de su país, ningún hombre blanco pudo jamás capturarlos durante una persecución”. Pero allí, en San Carlos, se alimentaban a medias de sus exiguos cultivos y a medias de la caridad racionada del gobierno, vestían con andrajos y su honor yacía por el suelo, quebrada y adolorida su memoria por sus héroes muertos.

Dos episodios vejatorios le restaban por vivir a Gerónimo antes de su muerte, acaecida en 1909. El primero, su presencia oportunista en el desfile que fue organizado en Washington con motivo de la elección como presidente de Theodore Roosevelt; el segundo, a los setenta y siete años de edad, la renuncia a los dioses de sus antepasados para abrazar el cristianismo.

Gerónimo, un anciano piel roja hostigado desde su juventud por los poderosísimos invasores, pasó en los últimos años de su vida a convertirse en un símbolo útil para la flamante conciencia nacional norteamericana. El inclemente punto de vista impuesto por Hollywood se encargó de desposeerlo de los últimos vestigios de su dignidad y así pasó a engrosar la epopeya de los pioneros, tanto más gloriosa cuanto más temibles, salvajes y valientes habían sido los enemigos a los que habían tenido que enfrentarse. El extraño destino de Gerónimo consistió al fin en alcanzar una indeseable popularidad universal y alimentar una de las más engañosas mitologías del siglo XX.

El cine, siguiendo el precedente del circo y otros espectáculos populares, convirtió a los indios en mero objeto de la curiosidad masiva y morbosa de un público de feria. Desde Edison, que ya en 1884 los utilizaba en producciones precinematográficas como Sioux Ghost Dance, hasta los actuales telefilmes, una falaz mitología se ha erigido a costa su secular humillación. Sin embargo, entre sus filas siempre se hallaron bravos guerreros, celosos de su independencia, que se resistieron a la violenta invasión de aquellas tierras por las cuales, hasta donde alcanzaba su memoria, sus antepasados habían cabalgado siempre orgullosos y libres. Así fue Gerónimo, que en la ficción era temido por los viajeros de La diligencia (John Ford, 1939) y protagonizó numerosos filmes como Gerónimo (Paul Sloan, 1939) o El salvaje (George Marshall, 1951), pero que en la realidad fue el postrero y noble jefe de un pueblo orillado por la historia, abolido por un nuevo episodio de la incesante crónica de la infamia.

Tatanka Iyotanka:Toro Sentado [Sitting Bull]

Tatanka Iyotanka (en lakota: Tȟatȟaŋka Iyotȟaŋka), más conocido como Toro Sentado (en inglés Sitting Bull, Grand River, Dakota del Sur; ca. 1831 – ibídem, 15 de diciembre de 1890), fue un jefe nativo norteamericano de la tribu de los sioux.

(Tatanka Yotanka; en inglés, Sitting Bull; Grand River, actual EE UU, 1834 – Fort Yates, id., 1890) Jefe y líder religioso indio piel roja. Sioux hunkpapa, de joven formó parte de la akicita (sociedad secreta) Corazones Valientes, y ganó fama por sus gestas, lo cual lo convirtió en uno de los más importantes líderes espirituales sioux, firmísimo defensor de las antiguas costumbres durante la lucha de su pueblo contra la penetración estadounidense.


Toro Sentado

El descubrimiento de oro en las Colinas Negras, que se encontraban en el centro del territorio sioux, atrajo a un sinnúmero de buscadores, lo que unido a las continuas incursiones sioux contra otras tribus o contra los constructores del ferrocarril, movió al gobierno de Estados Unidos a realizar una operación de castigo en 1876.

En esta situación, Toro Sentado dio muestras de ser un verdadero líder y consiguió la alianza de varios jefes sioux y cheyenes, como Caballo Loco, Agalla y Águila Moteada. Los indios se encontraban reunidos en un gigantesco campamento en Little Big Horn, cuando, el 25 de junio, fueron atacados por el séptimo regimiento de caballería del general Custer, en una acción pésimamente organizada; en cambio, los pieles rojas, encabezados por Toro Sentado, respondieron con tanta energía como ferocidad, y tras aislar a las diversas unidades de caballería, las aniquilaron.

Luego de esta victoria, el jefe sioux, perseguido por fuertes contingentes del ejército, se vio obligado a marchar a Canadá. Tras regresar, aceptó vivir en una reserva, e incluso llegó a trabajar en el espectáculo de Buffalo Bill, pero su hostilidad hacia Estados Unidos se mantenía, y ello lo indujo a unirse al movimiento de la Danza de los Espíritus, que pretendía el regreso a los viejos tiempos y la destrucción del hombre blanco apelando a los espíritus de los antepasados. En 1890 fue muerto a tiros por soldados del ejército estadounidense, días antes de la matanza de Wounded Knee. FUENTE: http://www.biografiasyvidas.com/ 

 

FUENTE: Leticia Durán @tiricia34

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